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Comienza la destrucción de capital

Despidos de mujeres en coma y asesinatos

Sujetos operatorios que sobran en el capitalismo

Martes 7 de octubre de 2008, por ER. Washington

En Valle de San Fernando, California, seis personas de una misma familia (tres adultos y dos niños) han sido asesinados. El autor de los crímenes ha sido un consejero financiero de Price Waterhouse y de los estudios cinematográficos de Sony Pictures que había perdido recientemente su empleo. Tras el crimen se suicidó, no pudiendo soportar la carga de sus actos. Mientras, en Barcelona, España, una empresa de alimentación despide a una empleada en coma, amparándose en el Estatuto de los Trabajadores español

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La sombra del asesino
El capitalismo se defiende ante la crisis eliminando a los sujetos más débiles, todo para que los Estados de Bienestar ahorren dinero; la inseguridad ciudadana y el crimen son un salvavidas más del capitalismo

La destrucción de capital en el Imperio

Algunos analistas han asegurado que la gran crisis que estamos empezando a sufrir va a traer consigo un exponencial aumento de la inseguridad ciudadana. Esto viene muy bien al capital, que tiene que deshacerse de la mano de obra sobrante, cosa que en realidad ya hace con leyes restrictivas sobre una inmigración que hasta hace poco necesitaban, aumentando legalmente el número de abortos y favoreciendo la eutanasia para enfermos terminales y ancianos. Y es que el capital —el Estado, que necesita deshacerse de gente para conservar su precaria eutaxia de Estado de bienestar; un Estado marioneta de oligarquías financieras— necesita eliminar gastos, y el eslabón más débil de esa cadena financiera son los sujetos operatorios no productivos que consumen recursos.

Las autoridades del Estado de California hallaron tres notas, a policía, familia y amigos y una tercera escrita en forma de testamento, en en lugar de un crimen horrendo. Un consejero financiero despedido de Sony Pictures y Price Waterhouse ha asesinado a toda su familia (su mujer de 39 años, su suegra de 70 y sus hijos de 19, 10 y 7 años de edad). Después se ha suicidado, no soportando la carga tremenda de su brutal acto criminal. Según la policía, el asesino tenía problemas económicos desde hacía tiempo y había decidido comprar un arma, la cual obtuvo el pasado 16 de septiembre, con lo cual se trataba de un crimen premeditado.

Las autoridades, que no han dado a conocer la identidad de las víctimas, dijeron que hallaron tres notas en el lugar de los hechos: una de ellas dirigida a la Policía, otra a sus amigos y familia, y una tercera en el que desarrolla su testamento y últimas voluntades.

La destrucción de capital en la Madre Patria

Una noticia si cabe igual de terrible nos llega desde España. En Barcelona, una empleada de una pescadería de la empresa catalana El Punt del Peix (El Punto del Pez en catalán) ha sido despedida por faltar de manera continuada a su puesto de trabajo. Lo esperpéntico del asunto es que esta trabajadora, desde hace un mes y debido a un accidente de tráfico, se encuentra en coma profundo. La empresa catalana ha alegado para el despido un artículo del Estatuto de los Trabajadores español, consensuado entre patronal y sindicatos (artículo 54 de dicho estatuto), a pesar de que la familia de la trabajadora entregó puntualmente a la empresa, y tal y como marca la legislación laboral, los partes de baja.

Aún así, la empresa alega haber actuado aplicando un despido disciplinario, como así consta en la carta de despido con fecha 1 de octubre. La enferma en coma tenía un contrato fijo, y ha sido despedida alegando falta disciplinaria por incumplimiento contractual, faltas repetidas e injustificadas de asistencia y puntualidad, desobediencia en el trabajo, bajo rendimiento o transgresión de la buena fe. Aún así, y en la misma carta, de manera sorprendente, la empresa alude a la improcedencia del mismo despido (artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores), ofreciendo 940 euros de finiquito y 2.416,20 euros de indemnización. Obviamente, los familiares de la trabajadora están consternados. Los abogados de la empleada han pedido la nulidad del despido.

Como vemos, la ética y la moral, en tiempos de gran crisis económica, quedan aparte, y la eliminación física, tanto voluntaria como involuntariamente, de sujetos no productivos en el sistema económico capitalista, es algo que viene muy bien a las oligarquías de los distintos Estados para ahorrar dinero. La Hispanidad Revolucionaria y Socialista debe tomar nota de este genocidio sibilino y trabajar para construir alternativas sólidas sinexadas de socialismo genérico (filosófico, materialista a ser posible) y un socialismo específico (económico, que funcione y no se vaya al garete como el de la Unión Soviética), que acabe con los ciclos económicos que llevan a la destrucción de capital de forma tan psicopatológica como las que les hemos informado en esta espeluznante y atroz crónica de violencia al servicio (directo o indirecto) del ahorro capitalista.


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