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El Vaticano sale en defensa del islamismo

Reacciones encontradas sobre la ejecución de Sadam Husein

Los musulmanes se manifiestan de manera discordante según sean chiitas o sunnitas

Sábado 30 de diciembre de 2006, por ER. Teherán

Dirigentes políticos y religiosos de todo el mundo expresaron posiciones divididas sobre si la ejecución del ex presidente iraquí Sadam Husein, producida la madrugada del sábado, constituía un giro hacia la paz o hacia un conflicto mayor en el Medio Oriente

En Washington, el presidente George W. Bush dijo que Husein fue ejecutado «luego de recibir un juicio justo, el tipo de justicia que él negó a las víctimas de su régimen brutal». Según el presidente norteamericano, «llevar a Sadam Husein ante la justicia no terminará con la violencia en Iraq, pero es un hito importante en el curso de Iraq para convertirse en una democracia», sentenció Bush desde su fundamentalismo democrático.

La visión de Bush era compartida por Australia, aliado de Estados Unidos junto con Gran Bretaña en la guerra de Iraq. El primer ministro australiano John Howard dijo que «hay algo de heroico en que un país que pasa por el dolor y el sufrimiento que atraviesa Iraq, todavía extienda un proceso debido a alguien que fue un tirano y un represor y asesino brutal de su pueblo», mientras el Partido Laborista, en la oposición política de Australia, expresó dudas de que la ejecución lleve a alguna reducción de la violencia sectaria y política en Iraq.

India dijo que temía una mayor violencia sectaria por la ejecución

«Ya habíamos manifestado la esperanza de que la ejecución no tuviera lugar. Nos decepcionó que se haya llevado a cabo», dijo el canciller hindú Pranab Mukherjee en un comunicado. «Esperamos que este evento infortunado no afecte el proceso de reconciliación, restablecimiento de la paz y normalidad en Iraq», añadió.

En Pakistán, aliado islámico en la guerra contra el terrorismo encabezada por Estados Unidos, un dirigente de una coalición de seis partidos religiosos dijo que no se había hecho justicia con Husein . «No nos compadecemos de Sadam Husein, pero también decimos que no obtuvo justicia», consideró Liaquat Baluch, líder de Foro Unido de Acción. «La ejecución de Sadam Husein desestabilizará más a Iraq. Habrá más violencia sectaria en Iraq, y creemos que la ejecución de Sadam Husein es parte del plan estadounidense para desintegrar a Iraq», agregó.

En Sri Lanka, un ministro musulmán del gobierno condenó también la ejecución al decir que ofendía a los musulmanes por haberse llevado al cabo cuando comenzaba la fiesta del Eid al-Adha, la más larga del mundo islámico que marca el final de la peregrinación musulmana a la Meca. «Como musulmán, consideró que la ejecución pudo ser evitada», dijo Husein Bhaila.

En Sydney, decenas de australianos de ascendencia iraquí, muchos chiitas refugiados huyendo del régimen de Husein, celebraron la ejecución en la calle principal del barrio de Auburn. Muchos bailaban y coreaban: «Sadam Husein está muerto; Sadam Husein se fue al infierno».

El Vaticano, solidario con Sadam

El Vaticano condenó el sábado la ejecución de Sadam Husein, a la que calificó como un evento «trágico», y alertó que se corre el riesgo de fomentar un sentimiento de venganza y sembrar una redoblada violencia en Iraq. El portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, señaló que la posición de la Iglesia contra la pena de muerte «ha sido repetida usualmente».

La Iglesia Católica sostiene que la pena de muerte es injustificable en la actualidad porque la sociedad moderna ha desarrollado mejores formas de protegerse de los crímenes y apela a un Dios inexistente para justificar que sólo él puede terminar con una vida, algo inaceptable para una perspectiva mínimamente racional, desde la que sólo las leyes de cada pueblo pueden expresar algún tipo de justicia, negando por lo tanto cualquier tipo de sublime declaración de «justicia universal» o de «crímenes contra la humanidad». En todo caso, Sadam cometió crímenes contra la humanidad kurda y chií.

En el colmo de la contradicción, el Vaticano afirma que ejecutar a los culpables «no es la forma de reconstruir la justicia y reconciliar a la sociedad. De hecho, hay un riesgo de que se alimente un sentimiento de venganza y se genere más violencia», insinuando que quizás sería mejor dejar libre al criminal horrendo Sadam Husein. «En estos tiempos oscuros para la sociedad iraquí, uno sólo puede esperar que las partes responsables realmente hagan todo el esfuerzo para que se encuentre la paz y la reconciliación en esta situación tan dramática», destacó el Vaticano.

La Iglesia católica, haciendo gala de su viscosa ideología, en su momento solicitó a Estados Unidos que no interviniera en Iraq, al tiempo que mandó representantes a Iraq para pedir a Sadam que cumpliera con las resoluciones internacionales.


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