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Divide et Impera

Estados Unidos reconoce a Kosovo y le siguen sus lacayos

Rusia y España lideran la oposición a la secesión kosovar.

Sábado 23 de febrero de 2008, por ER. Nueva York

El emperador Bush II elogía la declaración de independencia, prototipo de neofeudalismo etnicista. El Estado Vaticano se sumará en medio de la confusión armonista propugnada por Benedicto XVI.

Imperio Norteamericano

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Free Kosova al estilo yankee
Cartel pro-secesión kosovar siguiendo el American Way of Life

El Imperio Norteamericano acogió favorablemente la declaración de secesión del gobierno de Kosovo al dar por bueno el plan neofeudalista de las Naciones Unidas para «adoptar la diversidad étnica como parte de la gobernabilidad de Kosovo».

Tras la declaración de secesión el 17 de febrero en Pristina, la secretaria de Estado Condoleezza Rice durante su viaje a tierras africanas dijo «Estados Unidos ha reconocido hoy formalmente a Kosovo como Estado soberano e independiente. Felicitamos al pueblo de Kosovo en esta histórica ocasión»

Bush II aceptó además establecer relaciones diplomáticas formales entre Estados Unidos y Kosovo, indicó Rice además que «el establecimiento de estas relaciones reafirmará los lazos especiales de amistad que han vinculado a los pueblos de Estados Unidos y Kosovo»

Al anunciar su independencia el 17 de febrero, el gobierno de Kosovo dijo que aceptaba en su totalidad los términos establecidos en 2007 por el enviado especial de las Naciones Unidas, Martti Ahtisaari, para hacer de Kosovo una nación democrática y multiétnica que sea independiente, sujeta a un periodo de supervisión internacional.

Kosovo, una región serbia de dos millones de habitantes, era un protectorado de las Naciones Unidas desde 1999 bajo el control militar de 16.000 miembros de fuerzas de seguridad encabezadas por la OTAN. El enviado especial de la ONU y servidor del Imperialismo Norteamericano y del neofeudalismo internacional, Ahtisaari recomendó en 2007 otorgar a Kosovo su independencia, supervisada internacionalmente, pues según él, «la independencia es la única opción viable para promover la estabilidad en la región». Que Ahtisaari está al servicio lacayuno de los Estados Unidos no es fruto de ninguna ’conspiranoia’ ya que la propia Condoleezza Rice se encargó de disipar todas las dudas: «Estados Unidos apoya el plan de Ahtisaari y colaborará con sus socios internacionales para ayudar en su aplicación».

Rice, conocedora de los problemas secesionistas y neofeudales que carcomen la vieja Europa, no dudó en añadir a sus palabras que «Kosovo no puede ser visto como un precedente para cualquier otra situación actual en el mundo». Palabras metafísicas porque el quid político no estriba en cómo a los EE.UU le gustaría que se viera la independencia kosovar sino la significación objetiva que la secesión de Kosovo alcanza en los procesos independentistas y etnicistas que minan las Naciones políticas europeas (v.gr. España) o Iberoamericanas (v.gr. Bolivia).

Dialéctica de Estados

Alemania, Francia y Gran Bretaña se adelantaron al reconocimiento del Imperio Norteamericano. Otros gobiernos lacayos del Imperio le han seguido: Japón, Italia, Turquía, Perú, Pakistán, Australia, Albania y Macedonia. El gobierno portugués ha declarado que esperará un tiempo pero al final acabará reconociendo la secesión.

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Manifestación en Belgrado contra la secesión kosovar
Los manifestantes ondean entre otras las banderas de Rusia y de España

Por contra, Eslovaquia, Moldavia, Chipre, Rumania, Bulgaria, Venezuela, Grecia, Indonesia y Georgia se suman a la postura que lideran Rusia y España. Estos dos antiguos imperios ven peligrar su eutaxia si el ejemplo kosovar se extiende al interior de sus fronteras.

Vaticano

Deleznable y metafísica es la postura del Vaticano, cuyo autócrata supremo Benedicto XVI, preso de delirios armonistas ha pedido «a todas las partes interesadas que actúen con prudencia y moderación, y que busquen soluciones que favorezcan el mutuo respeto y la reconciliación». El Sumo Pontífice, se reunió con el presidente de Kosovo dándole un tratamiento de Jefe de Estado que augura un pronto reconocimiento por parte del único estado absolutista que queda en Europa después de que Andorra proclamara su Constitución democrática. La oficina vaticana ha declarado: «Sobre una eventual declaración de independencia de Kosovo, el Vaticano seguirá con particular atención el desarrollo de los acontecimientos y en su valoración, tendrá en cuenta la orientación de la comunidad internacional». El Vaticano reconoce por tanto no tener iniciativa política alguna y sumarse al carro de lo que venga.


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