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Lo que en otros países es normal puede no serlo en otros lugares. Ésta fue la sorpresa del norteamericano Michael Branson, ciudadano afincado en Irún como profesor de idiomas. Casado con una española, este sujeto no tuvo otra ocurrencia que no escolarizar este año a sus dos hijos —de 6 y 8 años— confiados de que ellos mismos pueden dotar de una buena educación a sus retoños.
Tanto la fiscalía como las autoridades policiales y de asistencia social han comenzado a indagar sobre dicha familia hispano-norteamericana. Tras ser investigados por la fiscalía española, la familia Branson apeló a la libertad de conciencia —Michael Branson es titulado en estudios religiosos en los EE.UU— así como intentó hacer apología de la educación libre dada en familia. En un discurso cuajado de apelaciones a la conciencia, la libertad, y a la pedagogía, la familia Branson afirmó que «no se consideraban delincuentes»
Lo más increible es que parte de la fiscalía vasca, así como la Asociación por la Libre Eduación han salido en su apoyo. En el parlamento vasco también hay quien siente simpatía por esta situación, habitual en los EE.UU pero ilegal en España.
Mal andan las cosas si la alternativa en el Pais Vasco a las ikastolas nacionalistas es el anarcoliberalismo educativo en el que cada uno ’educa como quiere’ a sus hijos. Una Nación política debiera garantizar que sus ciudadanos no sean educados en perniciosas doctrinas, ya sean inducidas por gobiernos etnicistas, ya sea por padres iluminados que dicen conocer las verdades sublimes que sus hijos han de saber.