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El budismo reclama su lugar como segunda religión del mundo

¿Budismo o Islamismo?

Según quien haga el estudio el asunto varía

Miércoles 1ro de octubre de 2008, por ER. Yenán

Según algunos grupos budistas, especialmente cercanos al lamaísmo tibetano, el Islam no sería la segunda religión del mundo en cuanto a número de fieles después del cristianismo, sino que sería el budismo. Para los budistas, el número de sus seguidores está terriblemente subestimado, ya que las estadísticas oficiales les sitúan por debajo del hinduísmo (900 millones in crescendo), con unos 230 millones de seguidores. Otras fuentes dan unos 500 millones, mientras que otras dan la enorme cifra de 1.600 millones de budistas, 300 millones por encima de los mahometanos. ¿La clave de todo este asunto? La República Popular China

El budismo reclama por el supuesto falseamiento de cifras: la clave China

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Mahoma y Buda
Un conflicto no analizado en Occidente

El número de cristianos en el mundo es de unos 2.100 millones de fieles (divididos entre católicos, protestantes, ortodoxos, coptos y otros). Mientras, los mahometanos, con cerca de 1.300 millones de fieles y creciendo con celeridad, son la segunda religión del mundo, dividida a su vez en sunnitas, chiítas, jariyitas, drusos y sufíes. Después iría el hinduísmo, conjunto de prácticas religiosas politeístas tradicionales de la India, con unos 900 millones de fieles, también in crescendo pero sin la expansión de otras como el Islam sunní, el bahaísmo o los protestantes evangélicos. Y en cuarto lugar se encontraría el budismo que, según cifras más o menos consensuadas internacionalmente, rondarían los 230 millones de fieles. Se arguye para justificar estas cifras que los budistas en el siglo XXI han descendido de manera muy considerable, que al emigrar a Occidente los budistas acaban por abandonar su religión o que en la India y en China tienen vedado el camino, en la primera por el hinduísmo y en la segunda por el férreo control sobre las religiones del Estado ateo maoísta.

Sin embargo, muchos grupos budistas niegan estas cifras tan ínfimas y algunos grupos elevan el número de sus fieles a los 500 millones. Pero otros, incluso más radicales, afirman que esta cifra está también subestimada y que la realidad es muy superior. La mayoría de los budistas se encuentran en Asia (continente geográfico del que han surgido todas las grandes religiones que hoy todavía existen), y a pesar de que en la India —patria del budismo, el cual surgió de una escisión del hinduísmo hasta alcanzar caractéres propios, como el cristianismo del judaísmo o el bahaísmo del mahometanismo— el número de budistas censados es de 17 millones de personas, la clave, según estos budistas, para entender por qué el número está supuestamente subestimado es China.

Y es que en China existe lo que los antropólogos llaman Religión Tradicional China, la cual resulta de un sincretismo de budismo, taoísmo y confucianismo (estas dos últimas no son religiones, sino corrientes filosóficas propiamente orientales). Y la cuestión es que las autoridades maoístas chinas se niegan a reconocer esta peculiar creencia sincrética como budismo, y además —y es el argumento más esgrimido por los budistas— en China no hay estadísticas oficiales de adherentes religiosos. En la República Popular China, el PCCh hace registros sobre las etnias, pero no sobre las religiones. De ahí que, por ejemplo, las estimaciones sobre la población musulmana en China (unos 110 millones de individuos) sean siempre extranjeras. De esta forma, el Gobierno chino se asegura un mayor control sobre las religiones dentro de la gran nación asiática. Además, es común en China y en los países más diréctamente influídos por su ancestral cultura (Japón, Corea, las naciones indochinas) que una persona pueda profesar a la vez dos o más cultos religiosos, lo que asegura además al Gobierno del PCCh evitarse auténticas ordas organizadas de religiosos dispuestos a plantar cara al poder ateo marxista de China. Es el Divide et Impera particular del «Imperio del Centro», aplicado sobre la base de una tradición aprovechada con sabiduría.

En China viven 1.300 millones de ciudadanos. Según datos de la Christian Missionaries in China, China Daily o el Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica), entre el 8 y el 91% de la población china se identifica como budista. ¿Cómo es posible tan tamaña desproporción? ¿Es posible que en China haya 1.100 millones de budistas? Según quien haga el estudio la cosa varía. Pero es el Global Center for the Study of Contemporary China quien se atreve a dar la cifra de 98% de budistas sólo en la República Popular. ¿Hasta qué punto estas cifras son reales y con qué fin se las presenta como las verdaderas? ¿Es clave el hecho de que los chinos puedan seguir varias religiones a la vez?

Los críticos de esas argumentaciones afirman que esas cifras de 1.600 millones de budistas son del siglo pasado, y que la Revolución China y, posteriormente, más de 50 años de Gobierno de la Izquierda Asiática, han mermado mucho a esta religión en China y otros países como Vietnam, Laos o Corea del Norte. Pero no sólo los países de la Izquierda Asiática censuran información al respecto; también los budistas se quejan de que en el Imperio Estadounidense se dan cifras con baremos muy amplios, entre el 0,8 y el 3% de la población. Incluso algunos estudiosos como R. Baumann de la Universidad de Hannover en Alemania, aumentan esa cifra en el Imperio a más del 4% de la población. Incluso afirman que es el budismo y no el Islam la religión con más conversos en el mundo. Se estima que sólo en la India, en el año pasado, del hinduísmo al budismo se produjeron 50.000 conversiones.

Budismo e Islam, Budismo Vs. Islam

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Sarracena con cinturón de explosivos
Los terroristas mahometanos se inmolan porque desprecian su cuerpo

Entre las razones señaladas (ocultamiento de cifras, estadísticas excesívamente conservadoras), los budistas más acérrimos señalan otra: la dificultad en Occidente para definir lo que el budismo es. El budismo no cree en ningún dios, es una religión dármica no teísta, basada en la espiritualidad y en la búsqueda de la evasión de los sufrimientos del cuerpo. En esto comparte un rasgo esencial con el Islam: el odio y la aversión hacia lo corpóreo, visto como superfluo, sólo que para los musulmanes, el cuerpo es el lugar donde se encuentra el alma antes de morir y subir al cielo, donde Alá espera para premiar o castigar al fallecido. En esto es clave el Entendimiento Agente discutido entre Averroes y Santo Tomás de Aquino, máximo representante de la filosofía escolástica. Para Averroes y Santo Tomás de Aquino el Entendimiento Agente, lo que permitía el raciocinio, era un don de Dios. La diferencia estribaba en que para Averroes era común a todos los hombres pero siempre influído y dependiente de Alá (Dios), mientras que para Santo Tomás el Entendimiento Agente era un don de Dios, pero al haberse hecho Dios carne a través de Jesús (dogma cristiano sin el cual no se puede entender esta religión), el Entendimiento Agente se hacía propio de cada hombre, luego todo hombre tiene, según los cristianos, capacidad para razonar libremente porque el cuerpo de cada uno era vital para esa racionalidad. Esta disputa entre Averroes y Santo Tomás se mantiene hasta hoy de manera soterrada en lo filosófico pero muy abierta en lo social y lo político entre mahometanos y cristianos. Para los musulmanes, Dios selló la profecía con Mahoma, y desde entonces jamás ha vuelto a comunicar nada a los hombres (es el Acto Puro de Aristóteles, filósofo muy influyente en Averroes), ya que se ocupa simplemente de pensar en sí mismo y su existencia, pidiendo a cambio la sumisión total de los hombres a su voluntad, expresada, según los musulmanes, en el Corán. Para los cristianos, y los católicos en particular, la razón es común a todos los hombres e individual —corpórea— de cada uno porque Dios se hizo hombre a través de Jesús, y a través de Jesús el hombre se hizo Dios.

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Bonzo budista
Los budistas no temen inmolarse porque también desprecian su cuerpo

Esto se explica también en actos tan atroces como el terrorismo. Mientras que grupos terroristas de origen cristiano católico como el IRA en Irlanda o la ETA en España asesinan pero procuran buscarse una coartada para huir y no sufrir daños, el terrorista musulmán se inmola, porque desprecia su cuerpo. Este es el punto común entre mahometanos y budistas. El budista puede también inmolarse, de ahí figuras como los kamikazes o los bonzos. Pero se diferencia del islamita en que, aparte de no creer en ningún dios, cree en la reencarnación. Pero no en una reencarnación tipo hindú, en la que la mente, el alma o espíritu se reencarnan tal cual, sino teniendo la idea de que las acciones en vida de un sujeto influirán en la conformación de otro nuevo al morir el anterior y nacer éste. Según el tipo de budismo que sea (Teravada, Majayana, Zen, tibetano), la reencarnación tendrá más peso o no, afirmándola o incluso negándola pero siempre dentro de una especie de palingénesis dialéctica entre los muertos y los vivos. Además de esto, al asociar el sufrimiento con lo corpóreo, el budismo trata de llegar a la iluminación o Nirvana, estado en que el sufrimiento habrá acabado y la palingénesis reencarnante también.

Sin embargo, a pesar de las diferencias, el budismo, al igual que otras religiones como el Islam, está en guerra contra los no religiosos y contra otras religiones. El budismo se reclama por encima del Islam como la segunda religión más numerosa del mundo y no concibe, al menos muchos de sus seguidores más intransigentes, como reales las cifras más reconocidas a nivel internacional. Luego, para ellos, el podio religioso quedaría más o menos así:

Cristianismo: 2.100 millones. Budismo: 1.600 millones (las cifras más exaltadas). Islam: 1.300 millones.

Ergo el budismo está en guerra, sean reales estas cifras o no. Y está en guerra con la Cristiandad y con el Islam, zona aparentemente vedada para el budismo (aunque hay una importante población budista en los Emiratos Árabes Unidos, en plena península arábiga). Pero en realidad, y a tenor de las razones dadas por los budistas más radicales, con quien en verdad está en guerra el budismo de manera más directa (al igual que el resto de religiones, por lo demás, salvo en momentos de pacto solidario contra un tercero enemigo de ambos) es contra el Gobierno de la República Popular China, contra la Izquierda Asiática, la sexta generación de las izquierdas políticamente definidas, nacida por evolución del comunismo adaptado a la tradición cultural china. Y de una manera más general, el budismo, y todas las religiones, está en guerra contra el materialismo, sea del tipo que sea.

Lo que está claro es que si China, para algunos un gigante con pies de barro, cae, la racionalidad en el mundo se verá muy mermada, tanto o más que con la caída de la Unión Soviética. Caída que, curiosamente, afectó de manera negativa al cristianismo y en particular al catolicismo, más cerca de la racionalidad materialista que otras religiones.


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