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Bajo el Síndrome del Pacifismo Fundamentalista

La farándula de izquierda extravagante contra Israel

A favor de regímenes teocráticos islamistas

Viernes 5 de enero de 2007, por ER. Tel-Aviv

«No visitemos, expongamos ni actuemos en Israel», así termina la misiva que pide el boicot «cultural» contra Israel encabezada por el «escritor y artista» John Berger, y que es el último, de cierta trascendencia, de los numerosísimos manifiestos de «abajofirmantes» que se «solidarizan» contra Israel a favor de la «causa» palestina.

En una carta publicada el 15 de diciembre de 2006 en el diario británico The Guardian, 94 personas de la farándula, entre las que se cuentan, además del renombrado autor de libros John Berger, los músicos y cantantes británicos Brian Eno y Leon Rosselson, el ensayista Eduardo Galeano, cineastas, bailarines, fotógrafos, editores y demás, llaman a sus colegas a no viajar, exponer o actuar en Israel, en nombre de «la Paz» y frente a «la Ocupación».

Los «intelectuales y artistas», herederos del discurso frailuno y monjil de la predicación de la Paz universal y del humanismo irenista del «No a la Guerra», no pierden ocasión, en su defensa de la «causa» palestina, de defender regímenes cuya legitimación viene defendida por formas teocráticas de justificación política.

Así, asociados a la socialdemocracia, y como voceros suyos, los «intelectuales y artistas» hacen que los partidos socialdemócratas, comunistas y secesionistas mantenga sus opciones electorales, y hasta ganen (sobre todo en los países europeos), defendiendo causas como la de Hizbolá en el Líbano.

Y es que, a colación de la guerra llevada a cabo por Israel en el sur del Líbano este verano, mediante la que Israel defendía la soberanía libanesa frente al «estado dentro del estado» que representa Hizbolá, precisamente, frente a Israel, la multiplicación de tales manifiestos, movimientos y asociaciones es extraordinaria, siendo la iniciativa encabezada por Berger una de tantas.

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Bandera de la organización Hizbolá. Sobre el logo, la leyenda coránica «el Partido de Dios resultará vencedor», y abajo: «resistencia islámica en el Líbano»

Fundado con apoyo de Irán y financiado por dicha república, Hizbolá (en árabe, حزب الل, «Partido de Dios») sigue la ideología islamista chií que preconizó el ayatolá Jomeini, líder de la Revolución Islámica iraní. El objetivo de Hizbolá es la implantación de un Estado islámico y teocrático en el Líbano. Con respecto a Israel, la organización no reconoce su legitimidad y sus planes y programas específicos apuntan a la destrucción de dicho Estado.

Se le atribuyen cruentos atentados, como los del restaurante El Descanso de Madrid (18 muertos y 84 heridos), la Embajada israelí en Argentina (que la redujo a escombros y provocó 29 muertos) y el centro judío AMIA (85 muertos, el mayor atentado terrorista de la historia argentina), también en Buenos Aires. Según informes occidentales, mantiene células activas en más de veinte países (varios europeos) y, particularmente, en la frontera que comparten Argentina, Brasil y Paraguay (la llamada Triple Frontera). Hizbolá cuenta además con un apoyo explícito por parte de Siria y consecuentemente se manifestó contra la evacuación de las tropas sirias tras la llamada «Revolución del cedro».

Como es sabido en julio de 2006, efectivos de Hizbolá tendieron una emboscada a dos patrullas israelíes en la frontera, asesinaron a ocho soldados israelíes y secuestraron a otros dos. Este hecho fue considerado un acto de guerra por el gobierno israelí, que desencadenó la mayor ofensiva del Tsahal (el ejército israelí) desde la operación Paz de Galilea en Líbano del año 1982.

Desde la captura de los soldados, Eldad Réguev y Ehud Goldwaser, gravemente heridos por Hizbulá cuando patrullaban la frontera con Líbano y donde siguen cautivos, Hizbulá no ha proporcionado ninguna información acerca de su estado de salud ni de su paradero, si es que siguen con vida, e impide las visitas de la Cruz Roja.

El caso es que, la izquierda extravagante en seguida se puso en marcha y, por ejemplo en España, sabiendo de la «sensibilidad» maurófila del presidente del gobierno español Rodríguez Zapatero, se le dirigió una carta firmada por un gran número de asociaciones, partidos y sindicatos, con fecha del 26 de julio, pidiéndole, nada menos, la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel y el cese total de los acuerdos e intercambios militares con Israel.

Las asociaciones adheridas a esta petición forman un grupo de lo más heterogéneo y variopinto (y hasta pintoresco), encontrándose entre ellas desde el Partido Comunista de España hasta la Asociación Española de Mujeres Gitanas «Romis Romanis», pasando por la Plataforma Ciudadana de Cantabria por la III República, la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género, el Colectivo de Hermanos, Amigos y Compañeros de José Couso, o la Asociación Libre de Abogados (A.L.A), cuyas siglas vienen que ni pintadas al respecto, así como la Palestinarekin Elkartasuna o La Xarxa D’enllac amb Palestina («Catalunya»).

Curiosamente, a los dos días de la firma de esta carta, el 28 de julio, en un video emitido por la cadena qatarí Al-Yazira, Aymán al-Zawahirí, número dos de al Qaida, dijo que su organización no se quedará callada mientras «los ataques de Israel sigan quemando a nuestros hermanos», en alusión al conflicto entre Israel y Hezbolá. Teniendo como fondo una imagen del World Trade Centre de Nueva York en llamas durante los ataques del 11-S, al-Zawahirí convocó a los musulmanes a rebelarse y convertirse en mártires del yihad contra la coalición cruzada (cristiana) e Israel: «¡Oh, musulmanes de todas partes! Os invito a luchar y a tornaros mártires en la guerra contra los sionistas y los cruzados. La guerra contra Israel no depende de altos el fuego... es una jihad en nombre de Dios y durará hasta que la religión prevalezca... desde Al Andalus hasta Iraq. Mis correligionarios musulmanes, es obvio que los gobiernos árabes e islámicos no son sólo impotentes sino cómplices... y estáis solos en el campo de batalla. Confiad en Dios y luchad contra vuestros enemigos... haceos mártires.»

Pues bien, parece ser, no están tan solos como al-Zawahirí presume, infinitos contubernios de izquierda extravagante circulan haciendo el caldo gordo a sus hermanos contra Israel. (Y es que la política de al-Qaida tiende a neutralizar las diferencias entre chíies —Hizbolá— y suníes —al-Qaida, en principio—, a favor de la unidad de la umma en contra de «judíos» y «cruzados»).

Parece ser que la izquierda extravagante confunde ese «¡Oh, musulmanes de todas partes!», con aquel otro célebre manifiesto que terminaba «¡Proletarios del mundo, uníos!». Hay que ser mentecato para no ver sus diferencias.


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