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Situación de Acción-Reacción en Austria, en plena crísis económica internacional y aumento del paro en Europa

Elecciones austríacas: gana por poco la socialdemocracia y avanza la derecha populista y racista

Resultados favorables para Jörg Haider y Heinz Christian Strache

Lunes 29 de septiembre de 2008, por ER. Bruselas

Ayer domingo se celebraron comicios en Austria, nación en el corazón de Europa y antigua parte del Imperio Austrohúngaro, balcanizado tras la Primera Guerra Mundial. Los socialdemócratas han ganado las elecciones pero han perdido muchísimos votantes, al igual que la democracia cristiana. Las dos fuerzas políticas creadoras del Estado de Bienestar y ecualizadas en las democracias occidentales de mercado pletórico, empiezan a resentirse por la crísis económica mundial y el avance de la inmigración. La ultraderecha populista y racista en Austría, beneficiada por esta situación, casi alcanza el 30% del apoyo en votos

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Heinz-Christian Strache y Jörg Haider
Celebran ayer los resultados electorales austríacos

Los austríacos han decidido que la Izquierda Socialdemócrata, dominante en prácticamente toda Europa, siga gobernando. Sin embargo, su poder se está resintiendo debido a la crísis económica, la falta de soluciones desde el poder para el aumento del paro y de la inmigración y al peligro de pérdida de identidad nacional, argumento esgrimido por Jorg Häider y otros populistas de derecha no alineada, que ven un peligro en la progresiva islamización de Europa, a la par que atacan a la Unión Europea como factor esencial de esa disolución identitaria.

Según varios analistas austríacos, la ciudadanía se encontraba cada vez más harta de lo que se ha calificado «parálisis gubernamental», y en los comicios han obrado en consecuencia. La Izquierda Socialdemócrata han ganado pero, por primera vez en su historia, no han pasado de la barrera del 30% del sufragio, por lo que tendrán que o pactar o gobernar en minoría. La democracia cristiana del OVP han obtenido su peor resultado: 25’6% de los votos. Sin embargo, la derecha racista ha experimentado un auge como en ningún otro país europeo: el FPO de Heinz—Christian Strache y el BZO del carismático Jorg Häider, en coalición en estas elecciones, han sido respaldados con un 29% de los votos, casi rozando a la izquierda socialdemócrata. Por lo visto el traspaso de votos a la coalición Strache / Häider no sólo ha llegado de los cristianodemócratas, sino también de votantes socialdemócratas desilusionados por la política blanda del Gobierno en materia inmigratoria y en la progresiva pérdida de poder adquisitivo de los austríacos.

Las claves del discurso racialpopulista de Strache y Häider han sido el antiliberalismo, la crítica al Estado de Bienestar socialdemócrata—democristiano, la defensa de la identidad austríaca frente a la inmigración en general y la mahometana en particular y la crítica brutal a la Unión Europea como disolvente de la identidad austríaca en un maremagnum de cuño capitalista. Así pues, Strache y Häider, en plena crísis económica mundial, recuperan los clásicos argumentos que ya en situaciones históricas similares a la actual esgrimieron los movimientos fascistas clásicos. La promesa de reforma fiscal de los populistas austríacos, criticando la falta de acuerdo entre socialdemócratas y demócratacristianos, también ha sido una baza electoral importante, que ha sabido manejar a su gusto el descontento de la población ante los dimes y diretes de las dos grandes fuerzas políticas del Estado de Bienestar.

Heinz—Christian Strache, líder del FPO, de 39 años de edad, ha reivindicado entre sus medidas la reducción del IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) a la mitad en los medicamentos, medida que consiguieron impulsar en el Parlamento tres días antes de los comicios tras un duro debate con la socialdemocracia. Por su parte, Häider centró su discurso de campaña en la defensa de los intereses de las clases medias y trabajadoras austríacas, contra la carestía y la inmigración, aunque en esta ocasión su compañero ideológico Strache fue más radical. Hay que recordar que Häider ya gobernó en Austria, coaligado con el cristianodemócrata Schussel allá por el año 2000. El discurso antimahometano ha calado muy hondo en el electorado nacional austríaco, y Strache ha sido uno de sus principales valuartes.

Así pues en Austria la posibilidad de coaliciones está abierta, si bien Strache y Häider todavía no se han puesto de acuerdo, aunque ninguno rechaza a priori ningún tipo de combinación gubernamental. La socialdemocracia piensa coaligarse con la democracia cristiana, pero estos no descartan volver a aliarse con la ultraderecha populista, coalición que en su momento ya disgustó al Eje Franco—Alemán.

Es pronto para hacer apuestas de futuro en lo concerniente a las repercusiones de los comicios austríacos. Pero la idea de la valiente apóstata del Islam Ayan Hirsi—Ali, hoy atea y residente en Estados Unidos acerca de Holanda como campo de batalla entre la extrema derecha musulmana y la extrema derecha europea de siempre, puede extenderse a otros países como Austria, a pesar de que la socialdemocracia sigue siendo la primera fuerza política.


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