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Un enfrentamiento silenciado por las autoridades estadounidenses en defensa de los Derechos de los Trabajadores

Trabajadores mexicanos se enfrentan a musulmanes en Greeley, Estados Unidos, por los cambios de horario debidos al Ramadán

Comienza la lucha de la Hispanidad contra el Islam

Sábado 20 de septiembre de 2008, por ER. Nueva York

La lucha contra los privilegios que el capitalismo da a los musulmanes ha comenzado de manera muy virulenta en pleno Imperio realmente existente. En la empresa JBS Swift sita en Greeley, Colorado, cien trabajadores musulmanes se ausentaron ilegalmente de su puesto de trabajo porque la empresa no quería en principio adaptar el horario de descanso a mitad de jornada a la merienda al Ramadán. La empresa, al final, estuvo a favor de ese cambio, ya que los empresarios capitalistas no quisieron problemas. Pero los trabajadores mexicanos se opusieron a esos cambios de horarios debido a un convenio firmado en 2004. Ante esta terrible verdad la prensa anglosajona, que no puede soportar que quienes se opongan al reaccionario Islam sean no blancos, protestantes y anglosajones (WASP) han realizado una impresionante censura sobre la noticia

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Trabajadores mexicanos de JBS Swift en Greeley, Colorado, Estados Unidos
El trato de favor de la empresa anglosajona a los musulmanes tuvo una contundente respuesta por parte de la clase obrera mexicana

La lucha contra los privilegios que el capitalismo da a los musulmanes ha comenzado de manera muy virulenta en pleno Imperio realmente existente. En la empresa JBS Swift sita en Greeley, Colorado, cien trabajadores musulmanes se ausentaron ilegalmente de su puesto de trabajo porque la empresa no les concedió adaptar el horario de descanso a mitad de jornada la merienda al Ramadán. La empresa estuvo a favor de ese cambio, ya que los empresarios capitalistas no quisieron problemas. Pero los trabajadores mexicanos se opusieron a esos cambios de horarios. Ante esta terrible verdad la prensa anglosajona, que no puede soportar que quienes se opongan al reaccionario Islam sean no blancos, protestantes y anglosajones (WASP) han realizado una impresionante censura sobre la noticia.

La empresa JBS Swift se dedica al empaquetado de carne. Los empleados mahometanos, todos de origen somalí, en pleno Ramadán (supuesto mes de ayuno, en el que muchos sarracenos llegan a consumir más de 15 kilogramos de harina), pidieron que se cumplieran en la empresa sus preceptos religiosos, por lo que querían imponer a todos (empleados cristianos, ateos, agnósticos, hindúes, budistas y de otros credos) sus propios horarios, haciendo que la hora de la merienda no se trabajase para así cumplir con la merienda del Ramadán.

La empresa accedió a ello, y frente a este trato de favor privilegiado, algunos de los restantes trabajadores objetaron contra ello, especialmente los encargados de la manufactura de la empresa. Los mahometanos, ante la presión obrera en su contra, decidieron tomarse la justicia por su mano y no asistieron a trabajar para así cumplir con sus absurdos preceptos religiosos. Ante este desacato laboral, los trabajadores de la manufactura, y especialmente los de origen mexicano, presionaron a la empresa para que despidiera a los islamitas, a lo cual la dirección de JBS Swift acabó accediendo, despidiendo a los cien empleados sarracenos.

Las protestas de los proletarios mexicanos, conscientes de su situación de menos con respecto a los mahometanos, y de la necesaria igualdad de toda la clase obrera frente a la empresa, decidieron que no había más remedio que protestar enérgicamente contra los islamitas, los cuales han demostrado mirar más por su religión que por los intereses de clase. Es una prueba de varias cosas: primero de la total incompatibilidad del Islam con el Catolicismo o el Ateísmo, segundo de que el proletariado internacional es un mito (todo proletariado es nacional político), y tercero de la total incompatibilidad del Islam con el Marxismo y su teoría de la Lucha de Clases (aunque algunos iluminados de la izquierda indefinida no se hayan enterado todavía).

Sin embargo, que hayan sido mexicanos los principales opositores al trato de favor islamófilo de los capitalistas anglosajones, no ha sentado bien a los medios de información de Estados Unidos. En vez de informar de la importancia de esta lucha, se han limitado a reincidir una vez más en la defensa de sarracenos y homosexuales (nos preguntamos a qué mezclar estos dos grupos también incompatibles entre sí), y a realizar especiales informativos acerca de hispanos maltratadores de mujeres. Por lo visto, frente a la clase obrera hispana y a la Hispanidad Revolucionaria, el Islam y los protestantes anglosajones son aliados. Habría que hacer una reflexión muy profunda desde las izquierdas iberoamericanas al respecto. Aunque muchos medios locales, sobre todo a partir del jueves, se hicieron eco de la noticia, los medios nacionales del país han preferido censurarlo para que caiga en el olvido.

El sindicalista Fernando Rodriguez, delegado sindical en la empresa JBS Swift de Greeley, fue el encargado de elevar la protesta formal a los empresarios. Rodriguez, director de la filial en Greeley del Sindicato Unido de Trabajadores de Alimentos y Comercio (UFCW, en inglés), Local 7, denunció a los capitalistas de JBS Swift por alterar los momentos de descanso de trabajo del segundo turno debido al ayuno del Ramadán de los empleados sarracenos. La consecuencia de aquello es que los trabajadores de segundo turno de diez horas hasta el mediodía, tenían el receso para comer a las 19:30 horas de la tarde, en vez de a las 17:00 horas, como normalmente se hacía. El horario de las cinco de la tarde fue acordado, tras unas muy duras negociaciones con huelgas incluídas y piquetes obreros añadidos, por el propio sindicato de Rodriguez y él mismo, en noviembre de 2004. Sin embargo, los musulmanes sólo podían romper el ayuno, y para merendar, al caer la tarde, por lo que no aceptaron el receso de las 17:00 horas, obligando así al resto de trabajadores a no comer hasta esa hora, beneficiando así a los empresarios de JBS Swift, porque así seguían produciendo ininterrumpidamente sin parar a comer, trastocando el convenio luchado y conseguido en 2004, y beneficiando también al Islam, que imponía así al resto de trabajadores sus irracionales horarios, sometiendo así a los obreros de la empresa a plegarse a privilegios religiosos propios de la Edad Media. Es decir, Islam y capitalismo unidos frente al proletariado.

Rodríguez dijo que se tomó la decisión de presentar la queja porque las leyes vigentes sólo dan un plazo máximo de cinco días para iniciar ese procedimiento después de un incidente que dé motivo potencial para la queja.

Rodriguez afirmó que la queja se formuló debido a que las leyes de trabajo vifentes sólo dan un máximo de cinco días de plazo para iniciar el procedimiento después de algún tipo de incidente de gravedad manifiesta que motive la queja formal. Ese incidente se produjo el martes dos de septiembre por la tarde, cuando tras el feriado del día del trabajo y ya en el frigorífico de la empresa, los empleados musulmanes consiguieron arrancar a la empresa el cambio de horario. El dirigente sindical mexicano sostuvo que, como en el frigorífico se realizó un masivo operativo por parte de autoridades estadounidenses de inmigración el 12 de diciembre de 2006, la consecuencia fue la deportación de más de 262 trabajadores mexicanos y guatemaltecos. Esos inmigrantes hispánicos deportados fueron sustituídos por un centenar de trabajadores musulmanes etíopes y somalíes. JBS Swift tiene 1.300 trabajadores en plantillas, de los cuales, entre el 10 y el 20% son mahometanos.

El sindicato UFCW iniciará una investigación consistente en conversaciones con trabajadores no musulmanes y con los directivos del frigorífico para determinar hasta qué punto se infringieron las leyes vigentes y ver hasta dónde llegará la queja formal de Rodriguez. Por lo que se ve, los privilegios al Islam resultan un paso atrás en la lucha proletaria de más de dos siglos frente a la explotación capitalista.

El problema, sostuvo el dirigente sindical, surgió debido a que en este frigorífico se realizó un masivo operativo por parte de las autoridades de inmigración el 12 de diciembre del 2006, que resultó en el arresto y posterior deportación de 262 trabajadores hispanos, la mayoría de ellos de México y de Guatemala.

Lo más trascendental de todo esto es que la lucha entre mexicanos y musulmanes somalíes llegó al enfrentamiento físico, tanto dentro como fuera de la planta productora en Greeley. Los sarracenos (secta herética del cristianismo) defendían violentamente sus privilegios, mientras que los obreros mexicanos defendían los intereses de todos los trabajadores de la empresa JBS Swift, al igual que un principio imprescindible de toda lucha obrera: la eliminación de privilegios de ninguna clase para ningún obrero por parte de la empresa. De hecho, Ibrahim Cooper, portavoz del Concilio Islamoestadounidense de Washington, afirmó que no es la primera vez que los trabajadores musulmanes en Estados Unidos chocan con el resto de obreros en las empresas. Seguramente, los tontos útiles de las izquierdas indefinidas digan que se trata de una táctica empresarial para dividir a la clase obrera frente al capital. Pero lo que hacen las empresas en Estados Unidos es dar tratos de favor a todos los empleados musulmanes frente al resto, y especialmente frente a los Hispanos (La Raza). Parece ser que los petrodólares de Arabia Saudí y el viscoso pensamiento de lo políticamente correcto, tienen mucho que ver en estos tratos de favor hacia los mahometanos. De hecho, Cooper se jacta de que los empresarios cobardes siempre acceden a sus demandas.

Es necesario recordar que el proletariado consciente, según los preceptos marxistas, no debe jamás tolerar que haya compañeros que se ausenten del trabajo, bajo la excusa que sea. El trabajador improductivo, vago, es un enemigo del proletariado. Y si ese trabajador es mahometano, y la izquierda oficial defiende la vagancia irracional religiosa frente al trabajador honesto que genera plusvalor, tanto el Islam como esa izquierda, al igual que los anglosajones capitalistas, sólo pueden ser calificados de Antisocialistas.

Aún así, el peligro reaccionario islamita a nivel internacional sigue ahí, ayudado por la socialdemocracia y sus adláteres radicales (los antisistema proterroristas), como se muestra en Europa (antisistema defendiendo a los mahometanos en Colonia frente a los manifestantes de todo pelaje que se oponen a la construcción de la mayor mezquita de Europa en la ciudad alemana; los laboristas británicos permitiendo que la Sharía sea legal en el Reino Unido aplicable a delitos entre musulmanes; grupos proetarras en España que apoyan al Islam —cientos de militantes de las juventudes de ETA, Jarrai, convertidos al Islam—, &c.). Pero la irrupción de La Raza en esta lucha, y de manera particular de la clase obrera mexicana en el seno del mismo imperio, supone un punto importante de cambio en esta dinámica de lucha frente al reaccionario Islam.

¿Será la Hispanidad Revolucionaria y Socialista el gran enemigo del Islam? Pronto es para afirmarlo, pero lo sucedido en Greeley, y la censura anglosajona al respecto, resultan ser un acontecimiento de una importancia crucial para cualquier analista serio que se precie, mínimo, de ser marxista.

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