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Acerca de la visión del conflicto desde Venezuela

Bolivia, guerra civil y balcanización: aclaración

Nuestro corresponsal en Maracaibo realiza un magnífico examen de la cuestión, que no se contrapone al nuestro

Jueves 18 de septiembre de 2008, por ER. Cochabamba

UNASUR no tiene fuerza política efectiva real, algo en lo que convenimos, y su ideología está lejos de ser socialista y revolucionaria. Pero el impulso de Chávez y su influencia irredentista iberoamericanista —plasmado en su discurso en la reunión de la organización de esta semana— supone un punto de inflexión de la Historia de Iberoamérica con respecto a su condición de patio trasero del Imperio realmente existente. Por otra parte, aunque efectivamente el MAS es, hoy por hoy, la única fuerza política que defiende la unidad de Bolivia y tiene poder para mantenerla (porque gobierna), es su ideología indigenista, aplicada por la Administración Pública boliviana, la mejor forma de poner en bandeja de plata la victoria a los enemigos de la nación (neofascistas, neofeudalistas y el Imperio realmente existente)

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Bolivia: "Antes morir que esclavos vivir"
¡Gloria al patriotismo boliviano!

El corresponsal que les habla no ha dicho en ningún momento que los bandos enfrentados en suelo patrio sean simplemente, por una parte, separatistas, autonomistas y fascistas, y por el otro indigenistas (hay que contar con los grupos de izquierdas definidas que todavía existen en el país y también con personas sin filiación política conocida, así como a la Iglesia Católica, cuya posición es, de momento, ambigua). Y ciertamente, UNASUR es más un borrador que otra cosa. Nuestro primer artículo no quiso dar a entender esto, pero si desde la nación hermana venezolana se ha percibido así, nos disculpamos. Lo cierto es que UNASUR, por sí sola, no podría hacer nada (las reticencias de Lula al intervencionismo imperial chavista en Bolivia, relatadas por nosotros en el artículo primero así lo prueban), pero sí es cierto que el impulso unitario bolivariano podría tener en UNASUR un trampolín más que adecuado.

Efectivamente, el presidente Chávez sabe mejor que nadie (aunque dudo que lo exprese con nuestras palabras, y es una pena que no conozca el materialismo filosófico; quizás debiera cambiar a algunos de sus asesores españoles de izquierda indefinida por otros con ideas más fuertes) que la dialéctica de Estados, particularmente en Iberoamérica, funciona bajo la lógica de que un ataque a cualquier nación es un ataque a todos, porque siempre con ese ataque se minará la posibilidad de unidad política de la plataforma hispánica. Y sólo, posiblemente, la intervención imperial militar venezolana en nuestra nación antes de una intervención estadounidense aseguraría el control de la situación nacional, primero por el apoyo al MAS y a su defensa de la soberanía nacional (una defensa, repito, carcomida en esencia por la ideología del indigenismo; mientras no se triture filosófica y políticamente esa ideología siempre habrá más riesgo de división del país, ya que ella sola subvierte la racionalización revolucionaria por holización que llevó a Bolivia a su independencia y unidad nacional en el proceso de 1809—1825), y segundo porque una intervención militar bolivariana, sin perjuicio de las disensiones que en otras naciones hispánicas podría provocar (particularmente en Perú, Colombia o España), si se desarrollase con éxito, sería un paso decisivo en el proyecto bolivariano, que en el marco y bajo el amparo de UNASUR tendría consecuencias interesantes para la organización (se pasaría así del diáologo comercial estricto a puntos más cercanos a la política real, en la capa cortical de las sociedades políticas iberoamericanas). Sólo UNASUR podría permitir una intervención militar bolivariana en Bolivia. Y aunque Brasil y Chile se opondrían en principio (y, quizás, Argentina), todos estos países esperan que vuelva la estabilidad a Bolivia. La declaración textual de UNASUR no deja lugar a dudas. Las naciones políticas que pertenecen a esta organización:

«1.- Expresan su más pleno y decidido respaldo al gobierno constitucional del presidente Evo Morales cuyo mandato fue ratificado por una amplia mayoría en el reciente referéndum.

2.- Advierten que sus respectivos gobiernos rechazan enérgicamente y no reconocerán cualquier situación que implique un intento de golpe civil, la ruptura del orden institucional o que comprometa la integridad territorial de la República de Bolivia.

3.- Consecuente con lo anterior y en consideración a la grave situación que afecta a la hermana República de Bolivia, condena el ataque a las instalaciones gubernamentales y a la fuerza pública por parte de grupos que buscan la desestabilización de la democracia boliviana, exigiendo la pronta devolución de esas instalaciones como condición para el inicio de un proceso de diálogo.

4.- A la vez, hacen un llamado a todos los actores políticos y sociales involucrados a que tomen las medidas necesarias para que cesen inmediatamente las acciones de violencia, intimidación y de desacato a la institucionalidad democrática y del orden jurídico establecido.

5.- En ese contexto, expresan su más firme condena a la masacre que se vivió en el departamento de Pando, y respaldan el llamado realizado por el Gobierno boliviano para que una comisión de UNASUR pueda constituirse en ese hermano país para realizar una investigación imparcial que permita establecer y esclarecer a la brevedad este lamentable suceso, y formular recomendaciones de tal manera de garantizar que el mismo no quede en la impunidad.

6.- Instan a todos los miembros de la sociedad boliviana a preservar la unidad nacional y la integridad territorial de ese país, fundamentos básicos de todo estado y a rechazar cualquier intento de socavar estos principios.

7.- Hacen un llamado al diálogo para restablecer las condiciones que permitan superar la actual situación y concertar la búsqueda de una solución sustentable en el marco del pleno respeto al estado de derecho y al orden legal vigente.

8.- En ese sentido los presidentes de Unasur acuerdan crear una comisión abierta a todos sus miembros, coordinada por la presidencia pro témpore, para acompañar los trabajos de esa mesa de diálogo conducida por el legítimo Gobierno de Bolivia.

9.- Crean una comisión de apoyo y asistencia al Gobierno de Bolivia en función de sus requerimientos, incluyendo recursos humanos especializados.»

Es decir, la unidad de Bolivia satisface los intereses particulares de cada Estado miembro de UNASUR. Su balcanización interesa a los fascistas, neofeudalistas y al Imperio. La intervención militar de Chávez en el país, antes de la intervención yanki, sólo sería facilitable desde UNASUR, una organización ni socialista ni imperial sino liberal—socialdemocrática y que no esconde las pretensiones de cada Estado (como la Unión Europea —Eje Franco—Alemán—), pero también un posible marco de conformación de una confederación económica a nivel suramericano. Aunque ciertamente, es Brasil quien tenga la última palabra en esta cuestión, ya que para sus intereses sería contraproducente que Venezuela tomase la iniciativa intervencionista en cualquier país de la región, y que el mando militar hispánico no esté bajo su liderazgo.

Así pues, para ER. Cochabamba, UNASUR es lo que es —un marco de negociación económica de ideología indefinida—, pero la crísis boliviana es el pretexto perfecto para que Chávez presione a la organización para que de un paso adelante decisivo en materia política.

En cuanto al MAS, ciertamente, y por la coyuntura, hay que apoyar al Gobierno. Pero la dialéctica, ciertamente, hace extraños compañeros de cama. Evo y García Linera son los representantes de la única fuerza política que puede defender de manera efectiva la unidad del país. Pero es necesario triturar el indigenismo socialdemocrático que imbuye al MAS para tratar de evitar situaciones como la presente. No decimos que el indigenismo sea el principal problema, pero sí es el argumento abonado ideal para los enemigos de la unidad nacional. Que el MAS, o al menos sus bases junto con las clases que apoyan al Gobierno, evolucione hacia otros parámetros ideológicos, tal como señala el compañero de Maracaibo, está todavía por ver.

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