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La confusión entre opinión (doxa) y saber (nous) produce estas cosas

Linchamiento público en el programa «La Noria» de Tele 5

La «jauría humana» actúa, animada por Pilar Rahola y María Antonia Iglesias, sobre Violeta Santander

Lunes 15 de septiembre de 2008, por Grupo Promacos

Tras su intervención en la discusión de la pareja, Neira se introduce en el hotel y allí, ya en el interior, se ve sorprendido por el hombre que le propina un fuerte golpe a Neira por el que este cae al suelo (así aparece registrado en las cámaras de seguridad del hotel, según se ha podido ver después por televisión o internet). Esto ocurría a principios de agosto. Neira, por lo visto, se incorporó allí mismo, a pesar del golpe, y tras acudir durante varios días a algunos centros hospitalarios, su situación se agrava hasta terminar entrando en coma. Esta es la situación en la que todavía se encuentra.

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Violeta Santander
Linchada públicamente en la telebasura fabricada de Tele 5 y sus lacayos

El sábado 6 de septiembre asistió como invitada al programa de Tele 5 La Noria, presentado por Jordi González, Violeta Santander. Esta mujer es la novia, o lo era en aquel momento, de Antonio Puerta, ahora en prisión preventiva como consecuencia de la agresión propinada sobre Jesús Neira. A la entrevista, efectuada por el presentador, asisten como invitados, se supone en calidad de periodistas colaboradores del presentador, Mª Antonia Iglesias, José («Pepe») Calabuig y Pilar Rahola.

Pues bien, Violeta Santander afirma en esta entrevista que aquella discusión, por la que Neira intervino, no era una situación de maltrato, sino más bien una discusión de pareja. No había pues maltrato, y, por lo tanto tampoco maltratador, aunque Neira así lo hubiera percibido. Violeta Santander argumenta sus razones en este sentido y afirma lamentar mucho lo ocurrido, y todo ello, subraya la mujer durante la entrevista, sin justificar en ningún momento la posterior agresión de su entonces novio sobre Jesús Neira. Lo más que llega a decir es que Neira fue imprudente, al interceder en la discusión de pareja con palabras gruesas (al parecer se dirigió a Puerta como «maricón y cucaracha»), no percibiendo que Puerta estaba, por lo visto, bajo el síndrome de abstinencia (el llamado vulgarmente «mono», pues Puerta es drogadicto), y, por lo tanto fuera de sus cabales. Ello explica la posterior agresión sobre Neira, en un ataque de ira, declara Violeta Santander, y que acaba, quizás por negligencia médica (Neira recorrió varios hospitales sin que le diagnosticaran nada grave), en la actual postración de Neira.

Por supuesto, como puede imaginar el lector, el Grupo Promacos ignora lo que ocurrió a las puertas del hotel madrileño, si era en efecto un maltrato, y la mujer es por tanto cómplice del mismo, o si no lo era aunque Neira, confundido, así lo percibiese.

Y es que aún siendo resultado de una confusión, ello no restaría méritos a Neira, a menos que su sindéresis se nublase hasta tal punto que, lo que era una simple discusión sin más, la percibiese exageradamente como un maltrato, pudiendo ser muy ofensivo para la persona que es acusada, así gratuitamente, de tal delito (al margen de estar o no bajo el síndrome de abstinencia).

El caso es que, y sea como fuera, para la «justicia popular» si no hubiera maltrato, no habría tampoco acción heroica ante el mismo: sin maltratador no hay héroe. Y Neira es un héroe, así lo ha afirmado el gobierno.

Pues bien, el Grupo Promacos, desde luego, no estuvo allí y, por tanto, no existen razones para pensar con evidencia, pero ni para nosotros ni para nadie, que esta mujer está mintiendo.

Ahora bien, de lo que sí fue testigo ocular el Grupo Promacos, fue de lo ocurrido en el programa La Noria que, sin duda, se trató de un verdadero linchamiento público, así en directo y a la vista de muchos espectadores, contra Violeta Santander. Un linchamiento cuya espita, aunque el asunto venía de atrás, la abrió en dicho programa Pilar Rahola (recordemos durante algunos años diputada de ERC con asiento en el Congreso).

Esta señora, hablando de oídas, teniendo la misma idea que tiene el Grupo Promacos acerca de lo ocurrido, y valiéndose nada más que de creencias (jaleadas por el público presente, eso sí), empezó a descalificar, a insultar y, lo más grave, a desfigurar la persona de Violeta Santander hasta dibujarla como un auténtico monstruo, que, desagradecida con el héroe que la salva (con el coste para el héroe de su postración en coma), lo deja de lado para defender a su maltratador.

Tras Pilar Rahola, siempre insistimos empujada por la doxa y el prejuicio (nunca por el saber), se tiró igualmente a degüello sobre la presunta mujer maltratada María Antonia Iglesias, contando ambas, insistimos, con el apoyo y la anuencia del público presente y del presentador (este junto con Calabuig, que se mantuvieron algo más contenidos, pero sin mover un dedo —al contrario— para evitar el linchamiento sobre Violeta Santander).

Tras la entrevista, el programa continuó por otros derroteros, en concreto con una tertulia en la que estaba presente, entre otros, el que fue portavoz del gobierno de Aznar, Miguel Angel Rodríguez, que aprovechó, miserablemente, para felicitar precipitadamente a las energúmenas Rahola e Iglesias (que, por otra parte, no dejan de insultar constantemente a M.A.R. bajo el título de «facha»).

Lo significativo de este caso es que pone de manifiesto cómo funciona la justicia popular, la justicia del vulgo, alimentada por la demagogia, que es capaz de elaborar un juicio sumarísimo a partir de la mera sospecha. Los descalificativos vertidos sobre Violeta Santander se hicieron eco en muchos otros programas: así en el programa Sé lo que hicisteis..., de la cadena La Sexta, lo mismo en Está pasando de Tele 5...&c...

Una verdadera «jauría humana» está cayendo, porque la cosa continúa, sobre una mujer que tiene que haber sido víctima de un maltrato a toda costa y caiga quien caiga.

A nadie de los que la acusan de desagradecida y aprovechada (y de ahí para arriba) se les ha pasado por la cabeza la posibilidad de que Violeta Santander diga la verdad, pero, en todo caso, mienta o sea veraz, el «pueblo» ya ha hablado y Santander está sentenciada. Así funciona la «justicia popular».

Veamos, para terminar, en qué términos habla un periodista de El País , un tal «Enric» González, que firmaba un artículo, titulado «Amor», publicado el día 8 de septiembre en ese periódico, y que finalizaba de la siguiente guisa:

«Permitan que omita el nombre de esta mujer [Violeta Santander, que no le merece al sujeto este un trato personal, por eso omite su nombre], y que nos ahorremos los comentarios de rigor sobre La noria [por supuesto, el exquisito caballero Enric no se mancha con la telebasura]. No valen la pena. Ahora, por favor, dejen de leer. Aquí mismo. Se lo ruego. Tengo que decir algo incorrecto y desagradable, y preferiría decirlo en privado. Jesús Neira ya es un héroe. Pero no tenía que haber intervenido aquel fatídico 2 de agosto, porque alteró el orden natural de las cosas. Puertas [sic] está bien donde está. Neira, por desgracia, ocupa la plaza hospitalaria que le correspondía a esta mujer».

Hasta tal punto llega la fuerza de la convictio, de la creencia, cuando esta se confunde con el saber: no se le ocurre al señor «Enric», estando su juicio basado en una opinión, que la opinión pueda ser falsa (no así el saber, que siempre es verdadero). Y no se le ocurre, precisamente, porque confunde el saber con la opinión. Así, por esta vía, si la realidad no se ajusta a ella, pues peor para la realidad (fiat justitia, pereat mundus), pero el caso es que la opinión debe prevalecer a toda costa, aún a costa del linchamiento, y, ahora sí, maltrato público de una persona.

En definitiva, no sabemos si esta mujer, Violeta Santander, ha sido o no maltratada por su novio, pero sí sabemos (no es una opinión) que está siendo linchada públicamente.


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