El Revolucionario

Portada > Valoraciones y análisis > Grupo Promacos > Economía política y «neoliberalismo»

Algunos ingenuos pretenden vivir al margen del Estado

Economía política y «neoliberalismo»

Sobre el proyecto de nacionalizar la banca española en Venezuela

Lunes 11 de agosto de 2008, por Grupo Promacos

Muchos autodenominados neoliberales han expresado su malestar por el decreto de Hugo Chávez que nacionaliza un banco filial del español Banco Santander en Venezuela.

JPG - 50.8 KB
Hugo Chávez
No gusta a los «neoliberales»

Semejante decisión se asemeja a la que tomo el 1 de mayo de 2006 Evo Morales, al nacionalizar los hidrocarburos en Bolivia por «decreto supremo», que provocaba que las empresas extranjeras, como la española Repsol, tuviesen que entregar su producción al Estado.

Muchos analistas coinciden en señalar que esta medida es contraria a la libertad de empresa. Pero desde el Grupo Promacos sostenemos que la Economía es ante todo Economía política y por lo tanto desarrollada en el ámbito de los Estados nacionales. La Economía de libre mercado (también llamada «neoliberal») que propugnan estos analistas es un imposible.

Estos neoliberales tienen como modelo principal a Estados Unidos, que sin embargo es el país que mayores aranceles y trabas de todo tipo impone a los productos extranjeros, lo que ha sido una de las causas principales de su desarrollo: libertad de comercio, pero siempre en el ámbito político del Imperio realmente existente.

Es más, ese liberalismo, que pide la venta de empresas públicas y la apertura de mercados sin restricciones, es una ideología defendida por el Fondo Monetario Internacional, fundado por Estados Unidos para lograr controlar las políticas de terceros países. Así, países como Argentina han vendido recientemente todas sus empresas públicas, sufriendo graves crisis económicas, solventadas sin embargo al pagarse la deuda externa con el FMI.

La nacionalización de recursos no es contraria al mercado capitalista, sino necesaria para su desarrollo. De hecho, en países del Estado del Bienestar son las empresas públicas quienes limitan y controlan la competencia. Sin ir más lejos, las privatizaciones emprendidas por el PSOE y el PP en España no nos convirtieron en el paraíso del libre mercado, sino que mantuvieron el poder del Estado en las empresas públicas de nueva condición.

Esta situación es lógica, pues son esas mismas empresas estatales quienes proveen medios para que las empresas privadas desarrollen su actividad: las telefónicas privadas dependen de la línea de teléfonos de Telefónica, que cobra por el alquiler de sus hilos, y el transporte privado necesita de las autopistas construidas y gestionadas por el Estado. Por lo tanto, nada tiene de extraño que el negocio petrolero, en Bolivia, en Venezuela o en cualquier otro lugar, sea gestionado por empresas públicas.

Finalmente, quienes consideran los decretos de Morales o Chavez como una vuelta al comunismo, deberían recordar que el dominico español Francisco de Vitoria dijo que el derecho de propiedad no es un derecho natural, pues la tierra es de todos y nadie puede apropiarse de recursos necesarios para el sostenimiento del planeta. Por lo tanto, la única forma que un Estado, ya sea Bolivia o Venezuela, tiene para conservar sus recursos es resistiendo por la fuerza de las armas. Nada tiene de extraño, por lo tanto, que en Bolivia el ejército tomara posiciones en las multinacionales petrolíferas a la espera de cómo se renegocian los contratos.

En caso de llegar a una situación límite, los problemas económicos se resolverán en el ámbito político. El mismo en el que se desenvuelven proyectos como el bolivariano de Hugo Chávez, quien superó una huelga general revolucionaria de varios meses en el sector petrolero, con el objetivo inequívoco de tumbar al gobierno y vender a Estados Unidos la empresa estatal Petróleos de Venezuela S. A.


El Revolucionario, el diario hispano global de crítica del presente
Seguir la vida del sitio Cumple con el estándar XHTML 1.0 Transicional Página realizada con hojas de estilos
Porque el Mundo sigue girando