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En los planes de estudios se impone la retórica sofística frente a la Filosofía

Filosofía y Ciudadanía

Este es el flamante nombre dado a la materia de 1º de Bachillerato español como resultado de la implantación de la famosa Educación para la Ciudadanía (EpC)

Lunes 2 de junio de 2008, por Grupo Promacos

La disciplina filosófica, que antes de la aparición de la EpC en el plan de estudios español era impartida por un cuerpo de profesores destinado a ello, queda ahora completamente absorbida por esta nueva materia reorientándola, eso sí, desde unas nuevas directrices para las que, en principio, no es necesario ser profesor de Filosofía.

Así, auspiciadas por cierto desde la Unión Europea, estas nuevas directrices hacen desaparecer de hecho a la Filosofía como tal (salvo en 2º de Bachillerato), para hacerla de nuevo reaparecer, aunque sólo de nombre, transformada en sabiduría o ciencia de la virtud ciudadana y dispuesta al servicio del fundamentalismo democrático. Filosofia ancilla democratiae.

En efecto el plan no aborrece de la Filosofía –-como algunos creen— sino que trata de ponerla al servicio de la ideología democrática con una orientación, eso sí, que ya no es propiamente filosófica, sino más bien «filodóxica» (forzando un poco la expresión platónica con la que se refiere a los sofistas). La Filosofía comparece sí, pero empantanada en la retórica de la ideología democrática, sustituyendo el método dialéctico (característico del racionalismo filosófico), por una dogmática fundamentalista que, ofreciendo una serie de opiniones a modo de axiomática, pretende establecer un cuerpo de doctrina de lo que no son sino, y en el mejor de los casos, reglas de urbanidad, cuando no retórica vacua con pretensiones de sabiduría.

Así, aparentemente, la Filosofía recibe un tratamiento más amable en el plan actual que en el medieval, un tratamiento, digamos, más diplomático que el recibido por San Pedro Damián al tratar de hacerla sirvienta de la teología. Y, sin embargo, no es así: actualmente la Filosofía se desprecia incorporada en los planes confundida con la sofística, cosa que no ocurría, ni mucho menos, en la ratio studiorum medieval.

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Educación para la Ciudadanía... Andaluza
Prologado por Fernando Savater, dirigente de un partido defensor de España

Es más —habría que precisar— el nuevo plan ni siquiera aborrece de la Filosofía, como sí la aborrecían los teólogos latinos del siglo XI-XII que, al reconocer la potencia de la dialéctica filosófica, procuraban ponerla a su servicio (la razón al servicio de la fe). Por el contrario, la fe del fundamentalismo democrático es fe de carbonero, y ni siquiera observa en la Filosofía y su método un peligro para el desarrollo de su dogmática fundamentalista: sencillamente la ignora al confundirla con el propio fundamentalismo democrático, tal es su ceguera dogmática muy por encima de San Bernardo o de San Pedro Damián.

Muchos, suponen, que esta desaparición de facto de la Filosofía del plan de estudios se debe a maniobras interesadas, sobre todo por «el capital», desde cuyo interés se ve en la formación filosófica de los bachilleres un medio que los conduce a la subversión («pienso, luego estorbo»): la Filosofía sería así un palo en la rueda para el capitalismo neoliberal que, a través de la EpC, trata de traerla a su redil ideológico neocon.

Sin embargo, hay que decir, que no es esta perspectiva, la del neoliberalismo neocon (sea como se defina esto), la que se impone a través de las nuevas directrices: más bien al contrario, es ese altermundismo extravagante (con pretensiones de subversión) el que alimenta la mayor parte de los manuales y libros en los que se plasma la axiomática fundamentalista en cuestión.

De hecho si desde el actual cuerpo de profesores de Filosofía no se protesta mucho –-a pesar de que existen una serie de Plataformas en defensa de la Filosofíaes porque, en el fondo, la casta –-permítaseme la licencia— que compone este cuerpo profesional llevan cultivando ese altermundismo papanatas desde hace mucho tiempo y es por esto por lo que, la EpC les parece de perlas mientras no conduzca a una reducción horaria.

En efecto, muchos profesores de Filosofía confunden Filosofía y «filodoxia» altermundista, y por eso no protestan ante la absorción (y desaparición) de la Filosofía del plan de estudios en favor de la EpC. A muchos les da igual el nombre y las directrices que toma la nueva materia: la lucha «en defensa de la filosofía» cesará, seguramente, en cuanto se concedan las horas que satisfagan a esos profesores. ¿Horas de qué? De EpC, es lo de menos el nombre, dicen. Prueba de ello es que los libros de texto de 1º de Bachillerato destinados al curso 2008/2009, en que ya la asignatura se llamará Filosofía y Ciudadanía, siguen siendo los mismos que los de este año que ahora termina, durante el que aún sobrevivía el nombre de Filosofía, a secas.

Pues bien, como desde el Grupo Promacos creemos que con el nombre va la cosa, creemos también que si los profesores de filosofía de secundaria se conforman y les satisface la transformación de la Filosofía en Educación para la Ciudadanía es porque, en efecto, ese cuerpo ya era y es, desde hace tiempo, en realidad una casta de ideólogos –-en sentido marxista— más propia de servir de concurrencia en la casa de Calias que de la Academia. Ahora por lo menos, y esto es siempre una ventaja, el nombre es más acorde con la realidad. Es más, y ya incluso desde un punto de vista gremial: ¿quién le asegura a esta casta conformista que las «virtudes ciudadanas» no se enseñan mejor desde otra disciplina que no sea la filosofía –-por ejemplo el derecho? ¿Y si esto lo pensaran también desde la Administración educativa?

En fin, quien admite ser «profesor de Educación para la ciudadanía» admite que puede enseñar la virtud y, encima, cobra por ello. Se vuelve a matar a Sócrates pero encima, ahora, se hace en su nombre.

Dadle un gallo a Esculapio.


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