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Pachi López habla con alegría de «soberanía compartida» entre Vascongadas y España

Dos soles en el cielo

Y el resto de la partitocracia asiente sin recato

Viernes 30 de mayo de 2008, por Grupo Promacos

«Igual que no caben dos soles en el cielo, no caben en la Tierra Darío y Alejandro», afirmó Alejandro Magno, pero en España parece que caben, según nuestra partitocracia, 17 soles con sus distintos territorios autonómicos

A Pachi López, dirigente del PSOE en el País Vasco, no le asusta definir al País Vasco como «nación», siempre «en términos de tradición, en términos culturales, en términos de lengua». Sin embargo, añade que no es partidario de que se defina «en términos de soberanía excluyente», sino «compartida».

Semejantes afirmaciones manifiestan la inconsistencia y ambigüedad de la socialdemocracia que representa el PSOE en España. Pachi López reconoce al País Vasco como nación cultural, con su «tradición» y su «lengua» para declarar que semejante nación cultural no representa una nación soberana, independiente de España. Aunque sí es suficiente para ostentar la «soberanía compartida» y «no excluyente», el nuevo juego verbal de la viscosa socialdemocracia.

Ahora bien: la soberanía es indivisible. Se tiene o no se tiene. Como bien dijo un desafiante Alejandro Magno frente al Rey Darío: «Igual que no caben dos soles en el cielo, no caben en la Tierra Darío y Alejandro». Que las autonomías tengan competencias en algunas áreas acaba convirtiéndose en trampolín hacia la secesión. López y el PSOE pretenden así detener en un porcentaje indeterminado el «autogobierno», que sería cuantitativamente inferior al pretendido por el PNV y la ETA: la «soberanía compartida», encubridora de la progresiva descomposición de España.

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Mapa de la España autonómica
17 soles en el cielo

Ridículo es que, además, se quiera justificar en oscuras y milenarias tradiciones esta pretensión secesionista, invocables también por cualquier pueblo de Cuenca, Canarias, Aragón, Baleares o Asturias, y por la existencia de una lengua minoritaria en las Vascongadas. Así, la «soberanía compartida» de España y 17 partes materiales suyas se iría convirtiendo en un mero agregado de naciones fraccionarias unido simbólicamente por la monarquía, la lotería, las selecciones deportivas y también la democracia, para el gusto de los fundamentalistas. Mientras, 17 sistemas tributarios, 17 tribunales supremos y 17 cuencas hidrográficas. 17 soles bajo el cielo, los más pobres subordinados a los más ricos a costa de la «solidaridad entre territorios».

Desde el Grupo Promacos señalamos que no hace falta «solidaridad» sino justicia entre iguales que permita la distribución de los recursos nacionales según las necesidades de cada parte. No que cada parte decida soberanamente lo que está dispuesta a ceder a las demás.


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