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Con motivo del aprovechamiento del agua

Bolivia presiona a Chile al controlar la cuenca del Silala

A pesar de las recientes declaraciones de Evo Morales para normalizar las relaciones diplomáticas con el Gobierno de Michelle Bachelet

Lunes 1ro de enero de 2007, por ER. Valparaíso

Bolivia acaba de inaugurar un puesto militar en su frontera con Chile para afianzar su soberanía sobre el territorio de la cuenca hídrica del Silala, cuyas aguas son aprovechadas en Chile desde 1906 a través de canalizaciones artificiales

Desde que en 1883 Chile venciera a la confederación Peruano-Boliviana en la Guerra del Pacífico, que determinó entre otras consecuencias que Bolivia se quedase sin salida al mar, las relaciones entre ambos países han pasado por diversos episodios de crisis.

Siendo presidente de Bolivia el liberal Ismael Montes se concedió por contrato privado a la empresa de ferrocarriles británico-chilena Bolivian Railway el aprovechamiento gratuito de las aguas del Silala para el suministro de las locomotoras de vapor, aunque actualmente se utilizan para abastecer ciudades y para la explotación minera.

Dichas aguas nacen en territorio boliviano y llegan hasta el norte transandino por medio de canales construidos por Chile en 1906. En 1997 el presidente boliviano Gonzálo Sánchez de Lozada revocó las patentes sobre el agua a la empresa del Ferrocarril de Antofagasta y a la Corporación Nacional del Cobre de Chile, exigiendo una millonaria compensación por la utilización de los recursos hídricos, aunque en su segunda presidencia tuvo que renunciar al cargo por intentar comercializar el gas boliviano a través de puertos chilenos.

El presidente Evo Morales anunció recientemente un acercamiento a la socialdemócrata Michelle Bachelet para superar la suspensión de relaciones diplomáticas de 1978, después de que La Paz pidiera el establecimiento de un corredor de 20 Km de ancho que le permitiera acceder al océano Pacífico, en compensación por los 120.000 Km cuadrados de territorio perdidos en 1879. Pero el mandatario boliviano no ha dudado en utilizar las aguas que nacen en las montañas de su país para presionar a un vecino que aprovecha dichos recursos y también necesita el gas boliviano.

El puesto fronterizo recién inaugurado tiene capacidad para albergar a unos 20 militares y está ubicado a 4.000 metros de altitud, vigilando unas aguas que abastecen en el norte de Chile a tres ciudades y a la mina cuprífera de Chuquicamata, la mayor del mundo en explotación abierta gracias al sistema artificial de canales construido por iniciativa británica, cuyos reiterados intereses en la zona se pusieron de manifiesto en la Guerra del Pacífico.

Esperemos que los distintos proyectos enfrentados en la actualidad no acaben profundizando la división entre los países hispanoamericanos en beneficio de terceros.


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