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Por la razón de la fuerza o por la fuerza de la razón

El “diálogo democrático”, y la retórica, a prueba

En estas semanas, dos foros de “diálogo democrático” habrán de permitir a los “actores políticos y sociales” del país ofrecer sus “argumentos”

Miércoles 14 de mayo de 2008, por ER. México


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Lorenzo Meyer: la única manera de defender PEMEX es la movilización social

La semana pasada, el Frente Amplio Progresista, coordinado por Porfirio Muñoz Ledo, organizó un simposio de discusión e información que, bajo el nombre de Petróleo y seguridad energética , convocó a medios y a la sociedad en general (sobre todo a miembros del movimiento nacional en defensa del petróleo) para discutir en 7 mesas temáticas los pormenores e implicaciones de la reforma energética puesta sobre la mesa por el régimen neoliberal que ha puesto en la presidencia a Felipe Calderón.

El lugar de la convocatoria fue el auditorio de la antigua Escuela de Medicina de la UNAM, en el Centro Histórico. Algunos juicios ofrecidos en ese foro fueron del siguiente tenor:

Desde el punto de vista jurídico -que, como suele suceder (todo hay que decirlo), termina por replegarse dentro de los márgenes del reduccionismo jurídico-, el doctor Raúl Carrancá y Rivas sostuvo que el intento de Calderón de “trampear” –sic- la Constitución, modificando leyes secundarias, lo hace sujeto de juicio político.

Por su parte, Bernardo Bátiz, Secretario de Justicia y Seguridad del Gobierno Legítimo y exprocurador de Justicia del DF durante el gobierno de López Obrador, afirmó que “ceder en una posición estratégica como la de PEMEX, es, o una tontería, o un acto de traición”.

Lorenzo Meyer, Manuel Bartlett y Jaime Cárdenas, por su parte, coincidieron en sus intervenciones en un punto central, a saber: la única manera de detener la maniobra que intenta poner en práctica el gobierno federal para privatizar PEMEX es la movilización social.

Bartlett, además, condenó el pernicioso papel que los medios electrónicos de comunicación, que en México han acumulado un poder en verdad descomunal, han jugado en todo este tiempo. A su juicio, las grandes televisoras no han hecho otra cosa que “hacer una brutal labor de zapa en la conciencia nacional, transmitiendo el discurso mentiroso del gobierno y asegurando que la única salvación posible para México es que la ayuda venga desde fuera”.

Jaime Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, presentaron en sus correspondientes intervenciones tesis convergentes: para Cárdenas, ex consejero del Instituto Federal Electoral, la pretensión de Calderón por llevar adelante la reforma energética rompe el pacto social y político que dio origen al Estado mexicano; Muñoz Ledo, por su parte, fue igualmente categórico al advertir que en caso de que prospere la propuesta de Calderón “México se encontraría en el dintel de la ruptura del orden constitucional”.

Por otro lado, el Senado de la República convocó a una serie de Foros de Debate sobre la Reforma Energética en la que, con un formato que contempla 23 mesas temáticas de discusión, habrá también espacio para el “diálogo democrático” sobre este tan espinoso y delicado tema.

Los foros dieron inicio este martes 13 de mayo, con una mesa en la que se discutió lo relativo a los principios que deben regir la Reforma Energética en México. Los ponentes, convocados en un auditorio anexo en el Senado de la República, fueron, entre otros, Lorenzo Meyer (participante en el foro de la semana pasada por el FAP), Cuauhtémoc Cárdenas, Beatriz Paredes (presidenta nacional del PRI), José Agustín Ortiz Pinchetti, (Secretario de Relaciones Políticas del Gobierno Legítimo), Germán Martínez Cázares (presidente nacional del PAN) y Carlos Elizondo Mayer-Serra (economista del CIDE).

La mesa de discusión estuvo presidida por el senador del PRI, Francisco Labastida (de mediocridad notable) y Manlio Fabio Bletrones, también del PRI. La última mesa de discusión de este Foro tendrá lugar el martes 22 de julio.

Desde ER.México, queremos manifestar nuestra estupefacción ante la inanidad que, al parecer, habrá de marcar el tono de todas estas mesas de debate. De uno y otro lado, las posiciones se ofrecen como objetivamente irreconciliables (escuchar a Cuauhtémoc Cárdenas en el Foro del Senado fue algo en verdad soporífero e igualmente inane).

El discurso del “diálogo democrático”, una de las piezas centrales del fundamentalismo democrático, dejará patente una vez más su ineficacia para dar salida a crisis políticas mayores. Desde un punto de vista materialista, podemos decir que la fuerza de la razón acaso esté destinada a sucumbir ante la razón de la fuerza (en este caso, según lo apuntó Meyer con claridad, en la fuerza de la movilización social; ¿no era esto lo que habrá querido decir?).


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