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El grupo de Jesús Ortega hace estallar el proceso electoral

Se agrava crisis interna en el PRD

La renuncia de los miembros de la Comisión Técnica Electoral obliga a que las instancias internas de garantías actúen de inmediato

Miércoles 16 de abril de 2008, por ER. México DF

Ante la derrota, la corriente socialdemócrata arrecia sus críticas al movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador

Alejandro Encinas y López Obrador: izquierda nacionalista y resistencia política

Este día, los miembros de la Comisión Técnica Electoral del PRD, presentaron su renuncia ante la falta de condiciones para poder concluir el cómputo electoral del 16 de marzo, de no más de 400 casillas, que definirían al ganador de la dirigencia nacional. Con ello, señalaron, esperan que la Comisión de Garantías obligue a los delegados en las regiones a culminar, conforme a sus respectivas competencias, las actividades en proceso.

El reducido margen de victoria que separa a la planilla encabezada por Alejandro Encinas, de la izquierda nacionalista, de la Jesús Ortega, del ala socialdemócrata, ha colocado al partido en una encrucijada, pues el grupo de Ortega ha amagado a Encinas con acudir al Tribunal Electoral Federal -a la sazón instancia que legitimó de la manera más burda el triunfo del espuriete Felipe Calderón-, para conseguir la anulación de todo el proceso.

El conflicto tiene lugar en medio de una de las luchas sociales más importantes llevadas a cabo en las últimas décadas: la defensa por la soberanía energética y el derecho de la Nación política a conservar sus recursos estratégicos ante la ofensiva neoliberal encabezada por la alianza PAN-PRI, lo cual podría poner en desventaja al PRD al no poder presentar una posición política unificada. Ante ello, el candidato Encinas llamó hace unos días a posponer el agrio debate sobre el ganador de la contienda para que todos se concentraran en la lucha por la defensa de PEMEX sin que hubiese, de parte del grupo de Ortega, respuesta alguna.

A pesar de la delicada coyuntura, la corriente de Ortega ha presentado un video donde acusa directamente a Andrés Manuel López Obrador, líder del movimiento, por haberse involucrado en el proceso interno favoreciendo a Alejandro Encinas. El video, que no escatima en adjetivos y que reproduce las fórmulas utilizadas por la derecha en las elecciones del 2006, coloca a esta corriente socialdemócrata, coloquialmente conocida también como los chuchos (sus principales líderes llevan por nombre Jesús Ortega y Jesús Zambrano), en un ariete del gobierno, en lacayos en la hora más decisiva para el futuro del país, y aporta elementos para acrecentar la andanada de críticas de los medios de comunicación en contra del movimiento.

Paradójicamente, el conjunto de oportunidades de los socialdemócratas se estrecha cada vez más en la medida en que avanzan sus posiciones contra Encinas, es decir, contra López Obrador, pues, de presentar un recurso ante la autoridad jurisdiccional, sólo avivarán la imagen de colaboracionistas con el gobierno y, por el contrario, podrían sentar un grave precedente al dejar en manos del Trife la vida interna del partido sin que ello, en ningún momento, les garantice ni el triunfo ni la permanencia en el PRD.

A todo ello se suma la ausencia de los chuchos en las manifestaciones masivas y en todas las acciones de resistencia civil pacífica, encabezadas por López Obrador y apoyadas por una gran base social. Con ello, todo indica que el resultado de la estrategia de los chuchos terminará por automarginarlos, ya no sólo del partido, sino de todo el movimiento social que se expresa en las calles, pero también en el propio Congreso de la Unión, donde siempre han tomado distancia de las acciones llevadas a cabo por el Frente Amplio Progresista, cabeza de fila de la izquierda parlamentaria en México.

Son tan marcadas las diferencias ya entre una y otra corriente que resulta insostenible la coexistencia interna, lo que, en un escenario tendencial, ratificaría la necesidad de refundar al partido con una corriente ideológica hegemónica, que permita la unidad política definitiva. La solución al conflicto post-electoral no definirá un ganador sino la orientación ideológica del partido. De ahí su importancia y su utilidad, en la coyuntura histórica decisiva, pues como nunca ha clarificado el perfil de los dos proyectos que conviven en su seno: los entreguistas y los nacionalistas.

Jesús Zambrano y Jesús Ortega, los "chuchos": lacayos socialdemócratas del gobierno espurio


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