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Sangrientas manifestaciones en Guinea Ecuatorial

Mongomo: Un ejemplo de biopolítica imperial

Varios manifestantes chinos han muerto en unas protestas en la ciudad de Mongomo

Miércoles 9 de abril de 2008, por ER. Malabo

Los manifestantes habían iniciado una huelga porque llevaban, según fuente oficiales del ministerio ecuatoguineano, 4 meses sin cobrar su sueldo. Al menos dos manifestantes murieron y cuatro resultaron heridos de bala por una manifestación que violaba las leyes locales.

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Visión aerea de Mongomo cerca de la frontera con Gabón

El día 31 de marzo de 2008 cerca de 200 obreros chinos comenzaron a manifestarse espontáneamente en la ciudad de Mongomo. Según REUTERS, una vez que se inicio la manifestación se produjo un enfrentamiento muy violento entre manifestantes, policía y ejercito, una vez se relajó la situación se ordenó volver a los huelguistas chinos a sus puestos de trabajo. Ante esta situación varios compañeros reaccionaron forzando a los esquiroles a mantener su posición y entonces se inició el tiroteo que acabo con la vida de dos manifestantes.

Las reacciones internacionales no fueron positivas para el gobierno de Teodoro Obiang al que hacía pocos meses, como se publicó desde esta redacción, China había dado, sin aviso alguno, un cheque de dos millones de dolares para la construcción de infraestructuras. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino pidió oficialmente que se abriera una investigación sobre el caso, a la que sucedió la manifestación de profunda tristeza por los hechos acontecidos del gobierno de Guinea Ecuatorial, la detención del comisario local de Mongomo, Adji Naná, y la posterior encarcelación de este en la ciudad de Bata en relación con estos hechos.

El pasado 4 de abril doscientos de estos trabajadores regresaron a Shanghai y este domingo día 6 de abril han regresado otros doscientos trabajadores. La misma semana la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Jiang Yu, dijo que China «protestó formalmente» ante Guinea Ecuatorial por lo sucedido.

Desde Guinea Ecuatorial se mantiene que el enfrentamiento fue de empleados contra empleados que dirigían Dalian China en Mongomo y que la policía solo intentaba separar a ambas facciones cuando el escenario se volvió más violento.

Mongomo, ciudad singular

Mongomo está situada en el sureste de la parte continental del país africano por la que pasa el Rio Muni junto a la frontera con Gabón. Su población total es de unos 7500 habitantes autóctonos y al menos unos 3800 trabajadores chinos. Es conocida por ser la ciudad del clan Nguema. Es la ciudad de donde proceden los dos dictadores de la historia contemporánea ecuatoguineana, el místico oscurantista Francisco Macías Nguema y el revolucionario Teodoro Obiang Nguema, ex-alcalde de la ciudad, por eso en ciertas ocasiones al Gobierno se le denomina como el clan de Mongomo.

Allí existe el desarrollo de carreteras y edificios copatrocinado por las autoridades chinas a través de la empresa Dalian China. Sus trabajadores viven hacinados en viviendas insalubres, con un sueldo de 150 dólares estadounidenses, sin haber cobrado en los últimos 4 meses, según el comentario del embajador ecuatoguineano en China. Por otro lado, el gobierno de Guinea Ecuatorial en el exilio destaca la falta de integración de las diferentes comunidades chinas en el país africano; debido a esta falta de integración se han mantenido abusos por parte de los chinos residentes en Guinea Ecuatorial.

Aunque las relaciones bilaterales que mantienen China y Guinea Ecuatorial se remontan hasta el año 1979, es en el año 2006 cuando el ministro de Hacienda y Presupuestos, Marcelino Owono, y el presidente de la Cámara de Comercio china firmaron en Malabo un acuerdo que comprometió el futuro de Guinea Ecuatorial a China. Se firmó un convenio por el que se prometía la construcción de 10.000 viviendas y de 2000 kilómetros de carretera, la edificación de sedes administrativas, una central hidroeléctrica, seis centros de telecomunicación, la rehabilitación y equipamiento de los centros sanitarios, así como el abastecimiento de agua potable a varias ciudades.

Según Asodegue «Guinea Ecuatorial también pidió a Pekín apoyo técnico en construcción urbana, asistencia médica, producción de petróleo y desarrollo de la radio y televisión».

Un ejemplo pragmático de biopolítica

Según el Gobierno en el Exilio dirigido por Severo Moto, 3800 chinos trabajan en la pequeña ciudad de Mongomo. El Gobierno dictatorial goza de un crédito blando de 2.000 millones de dólares del Gobierno chino para la realización de diversas obras públicas y para la adquisición de bienes», añadió.

En palabras del director de la organización londinense Africa Programme at Chatham House, Alex Vines,—relacionado con la Rockefeller Foundation—, a Reuters «Guinea Ecuatorial ha estado utilizando a los chinos para que sirvan de contrapeso a las compañías occidentales y obtener mejores condiciones de Occidente».

El ministerio chino de Asuntos Exteriores reconoció recientemente el aumento de conflictos laborales de chinos en el exterior, debido a su cada vez mayor presencia en todo el mundo, y en el continente africano entre otros. Esta situación crea un fuerte enfrentamiento entre la población china en África y los propios africanos, que ven cómo determinados puestos de trabajo sólo están disponibles para obreros chinos dentro de los mismos países africanos.

El imperialismo chino mantiene un flujo constante y circular en el que salen ayudas al desarrollo para los países africanos bajo su influencia por su necesidad de petróleo, estas ayudas se entregan a gobiernos dictatoriales con la condición de mantener un fuerte compromiso con las multinacionales chinas en relación a la construcción de las infraestructuras o la compra de armas y vehículos militares, por lo que el flujo de ayudas vuelve a empresas chinas a la vez que la mano de obra utilizada es procedente del país chino.

Sería muy precipitado afirmar que el imperialismo chino esté provocando un cambio político en los países africanos bajo su influencia porque sería arriesgado hablar de tal influencia más allá de lo meramente estratégico o logístico, cambiando edificios por petróleo, sin relacionarse de ninguna manera con las poblaciones autóctonas a nivel político, económico o social. En este caso podríamos hablar de un muro invisible que separa a chinos y africanos en África y del cual los gobiernos de estos países frágiles se tienen que encargar de proteger. Por lo tanto tampoco es un imperialismo depredador que absorba al país en relación a una metrópoli pero sí en relación a una esfera compuesta de diferentes empresas multinacionales chinas que se aprovechan de la debilidad legal y de la necesidad de inmovilismo social en los países dictatoriales para mantener una explotación sobre sus trabajadores nacionales.

Mientras todo esto ocurre, los trabajadores chinos y los parados africanos en general, y ecuatoguineanos en particular, sirven sin ningún tipo de amparo de los gobiernos africanos ni de China, ni siquiera de la «comunidad internacional», sirviendo en régimen de servidumbre a las empresas chinas.


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