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Fin de hecho de la tregua y del proceso

La ETA pone una bomba en el aeropuerto de Barajas. Una persona desaparecida tras la explosión

Los separatistas vascos provocan seis heridos, entre ellos tres policías, y cuantiosos daños en las instalaciones

Sábado 30 de diciembre de 2006, por ER. Madrid

La organización terrorista, con este atentado, se desmarca definitivamente del llamado «proceso de paz» y pone en un brete al gobierno de Zapatero que había fijado en este proceso todas sus esperanzas de continuidad

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Barajas, esta mañana
Columna de humo provocada por la explosión

La confusión y el miedo reinaban esta mañana en el aeropuerto de Barajas. La banda terrorista provocó el cierre del aeropuerto de Madrid-Barajas haciendo explotar una furgoneta en la terminal T4 que produjo el daños en 5 plantas de aparcamientos. A estas horas se busca a una persona que se encontraba dentro de su vehículo en el aparcamiento.

Culmina con esta acción la deriva que habían tomado los acontecimientos en los últimos dias: asaltos y quema de autobuses urbanos, lanzamiento de cócteles molotov a las sedes del PSOE en las provincias vascongadas y algaradas callejeras.

El sueño de Zapatero toca a su fin. Si, hasta ahora, el gobierno español venía disculpando a la banda terrorista tras el robo de pistolas en Francia, el hallazgo de un zulo o la violencia callejera, después de este atentado lo va a tener difícil. Muy fino tendrán que hilar los medios de comunicación afines a la ideología pánfila de Zapatero para evitar que este atentado no les explote también a ellos y a su estrategia.

Recordamos que la banda terrorista inició una «tregua» con el gobierno con el fin de obtener mediante negociaciones políticas (que incluían una mesa de partidos en la que está presente Batasuna, su «brazo político») lo que parecía estarle vedado mediante el uso de la fuerza: la autodeterminación del País Vasco, la amnistía para los presos y la anexión de Navarra.

El PSOE, gobernando en precario y con los apoyos de partidos filoterroristas como Izquierda Republicana de Cataluña, creyó en la posibilidad de llegar a acuerdos con los terroristas vascos e inició un proceso de diálogo que, según algunas fuentes, no era sino la continuación de acuerdos que habían sido tomados por el PSOE y Batasuna cuando todavía gobernaba el Partido Popular, y a pesar de estar vigente el Pacto por las libertades y contra el terrorismo que, a instancias de Zapatero, firmaron los dos principales partidos políticos españoles.

Pero la realidad estampa una buena bofetada en el rostro al presidente del gobierno, al PSOE y a su ideología armonista y dialogante: el PSOE, conducido por Alicia-ZP, estaba abocado, bien a transigir con las pretensiones de los terroristas y enfrentarse así a la inmensa mayoría de los españoles (incluidos miembros de este partido, como la eurodiputada Rosa Díez o el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica) o bien, a no ceder al chantaje etarra y reconocer, de esta forma, su inmenso error político y estratégico.

La única baza que podía jugar, en el terreno práctico, el gobierno socialdemócrata, es la interpretación de que los etarras podían conseguir más con el PSOE que con su rival político, el PP, que, cuando estuvo en el gobierno, logró acabar con la «lucha callejera» de los jóvenes cachorros etarras y arrinconar a Batasuna-ETA en las instituciones españolas y europeas.

Por otro lado, esto hace especialmente vulnerable al gobierno, que pasa a depender de la estrategia etarra.

Pues bien: el penúltimo día de 2006, la ETA ha tomado la decisión de mandarle un grueso recado al gobierno: se acabó el «proceso». Lo hace al día siguiente de la declaración del presidente del Gobierno en la que calificaba los atentados etarras como «accidentes» y expresaba su confianza en que el año próximo «estaremos mucho mejor».

La Fundación para la Defensa de la Nación Española ha preguntado a Zapatero, en un comunicado tras el atentado, si la explosión de esta bomba en Barajas le parece también «un accidente» y ha exigido, junto a otras asociaciones como la Asociación de Víctimas del Terrorismo y el Sindicato Unificado de Policía, que el gobierno cancele todo contacto con los interlocutores de los terroristas y vuelva al cumplimiento del Pacto por las libertades y contra el terrorismo, con el PP.

Alrededor de la una y media se produjo la comparecencia del Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ante los medios de comunicación. No aportó datos relevantes y emplazó a los periodistas para la comparecencia, esta tarde, del presidente del gobierno.

Ante la pregunta sobre el cambio en las costumbres de la ETA que, en anteriores treguas, siempre comunicó cuándo ésta acababa, antes de atentar (cosa que no ha hecho ahora), Rubalcaba se limitó a señalar que los terroristas son «individuos irracionales».

Ahora debería explicar cómo diablos puede haber diálogo con «individuos irracionales» y por qué su partido ha insistido en esa estrategia dialogante, cuando al interlocutor no se le suponía «racional». Pintan bastos para la estrategia del PSOE.


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