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Órdago de Néstor Kirchner

Argentina: La oposición se debilita con el pacto Kirchner-Lavagna

El ex presidente argentino suma a sus filas a quien fuera candidato opositor en las últimas elecciones

Jueves 7 de febrero de 2008, por ER. Gran Buenos Aires

Néstor Kirchner, principal líder del oficialismo y ex presidente, sumó a sus filas de trabajo a quien fuera su ministro de Economía más importante. Lavagna había abandonado su puesto para establecer una oposición y se presentó como candidato opositor a la oficialista Cristina de Kirchner, quien finalmente se alzó con el bastón de mando. Desde la UCR y otros sectores llovieron las críticas, pero lo cierto es que esta jugada debilita el poder de la oposición y estira el manto del oficialismo

Kirchner y Lavagna

El ex presidente argentino Néstor Kirchner, líder del partido gobernante en la Argentina, celebró esta semana un polémico pacto político con uno de sus pretendidos opositores, Rodolfo Lavagna. Lavagna no sólo fue el ministro que marcó el rumbo económico del país justamente en el período gobernado por el político sureño, sino que tras su renuncia se convirtió en uno de los referentes de la oposición al postularse como presidente frente a la que resultó triunfadora en los últimos comicios, Cristina Fernández de Kirchner, esposa del mandatario saliente. El acuerdo político no hace más que subrayar el predominio oficialista y debilitar a la oposición en la Argentina, además de convertir la arena política en un escenario donde los colores son difíciles de discernir. Esto tiene que ver con la alianza que los kirchneristas establecieron no ya sólo con el grueso de los militantes justicialistas, sino también con gobernadores y legisladores de la Unión Cívica Radical (la tradicional contracara de los peronistas) y de otros partidos minoritarios, en un arco que comprende también referentes de centro y centro—izquierda.

Precisamente Raúl Alfonsín, «caudillo» de la UCR, fue uno de los primeros en alzar la voz contra Lavagna, a quien su partido apoyó como candidato a presidente. El argumento fue que el economista ha «defraudado al electorado», los mismos que le dieron cerca de 3.000.000 de votos en todo el país. Sin embargo, Alfonsín sabe y mucho de pactos, ya que fue quien selló en la década de 1990 el célebre Pacto de Olivos con el por entonces presidente Carlos Menem, y que le posibilitó a éste reformar la Constitución Nacional para conseguir su reelección. Lavagna ha dicho que este acuerdo no lo obliga a acompañar al gobierno «en forma lineal». Sin embargo, es obvio que este político cede espacio a su credibilidad, sobre todo atendiendo a ejemplos recientes en los que algunos políticos, incluso elegidos al frente de boletas distintas a las oficialistas, se «cambiaron al bando kirchnerista».

El presidente, quien según muchos «maneja los hilos» tras la investidura de su esposa, la actual mandataria, demuestra así las cartas de su jugada, tendiente a disolver toda oposición, merced a su trazo grueso ideológico y su voracidad política.

Así las cosas, la única oposición clara y con algo de fuerza ha quedado virtualmente en manos de dos polos: el de la derecha, encarnada por el conservador jefe de Gobierno de Buenos Aires Mauricio Macri y la líder del partido representante de la izquierda indefinida Elisa Carrió (ARI).


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