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En Egipto ni se celebró la fanática festividad

Ashura sangrienta en Iraq

La fiesta del martirio de Husein pone de actualidad el fanatismo del Islam

Lunes 21 de enero de 2008, por ER. Teherán

La Ashura, festividad con la que los musulmanes chiítas conmemoran el martirio de Husein, nieto de Mahoma, producido en el año 680, toma actualidad con las laceraciones y heridas que se infringen los fieles de esta variante del Islam

El Gobierno iraquí reforzó las medidas de seguridad para proteger a los millones de fieles que participaron en la Ashura, una de las principales festividades de la comunidad chií. Sin embargo, al menos nueve peregrinos murieron en dos ataques cometidos en el norte del país. El viernes 70 personas fallecieron y 100 resultaron heridas en los enfrentamientos armados entre guerrilla y fuerzas de seguridad. Los Soldados del Cielo golpearon con especial saña en las ciudades de Basora y Nasiriya.

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Ashura
Mutilaciones infantiles a mayor gloria de Husein

La festividad religiosa conmemora el martirio del Imam Husein, nieto de Mahoma por parte de su hija Fátima, culminó en la ciudad de Kerbala, al sur de Bagdad. Allí fue martirizado en el 680. Sus restos yacen en un mausoleo desde hace trece siglos. Más de dos millones de personas participaron en la procesión, bajo un impresionante cordón policial de cerca de 30.000 agentes. Como manda la tradición, muchos peregrinos marcharon por las calles de la ciudad mientras se golpeaban la cabeza con grandes cuchillos y se azotaban con cadenas de hierro hasta sangrar. Niños incluidos.

El año pasado, la Ashura se saldó con la muerte de 263 personas, la mayoría miembros de la secta chií, tras enfrentarse a tropas iraquíes y de Estados Unidos.

Egipto prohíbe la Ashura

Las autoridades de Egipto han impedido a los chiítas celebrar la festividad de la Ashura. Durante años, el régimen egipcio ha ejercido gran presión sobre la comunidad chií, de alrededor de 600.000 miembros. Las causas no se debían a la posición contraria al Islam de los dirigentes egipcios, sino al temor de que las creencias chiítas se propagaran en un país mayoritariamente sunní.

Según las fuerzas de seguridad, Irán financia y apoya a los chiíes de Egipto. A causa de ello, los principales imames chiítas suelen visitar la prisión bajo la acusación de conspirar contra el gobierno, aunque ese destino también le aguarda a los sunníes Hermanos Musulmanes de manera periódica.


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