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De cara al aniversario número 70 de la expropiación petrolera en México

Se crea el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo en México

El gobierno de facto de Felipe Calderón, eslabón de continuidad del proyecto geopolítico neoliberal, tiene contemplada, bajo la fórmula de “reforma estructural”, la apertura a capital trasnacional de este sector geoestratégico y columna vertebral de la economía política del Estado

Jueves 10 de enero de 2008, por ER. México

“Gobierno o individuo que entregue los recursos naturales a empresas extranjeras, traiciona a la patria”, fueron las palabras de Lázaro Cárdenas del Río con las que López Obrador, encarando al gobierno de facto, cerró su discurso.

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López Obrador y Claudia Sheinbaum, Secretaria de Patrimonio Nacional del Gobierno Legítimo de México. Va en serio, repetimos, VA EN SERIO: si quieren vender Pemex, paramos al país.

Este miércoles 9 de enero quedó conformado el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, dispuesto como nuevo frente político de contención (y, en su caso, de ataque) del Gobierno Legítimo, núcleo político de la Convención Nacional Democrática.

El evento tuvo lugar en el Centro Cultural Estación Indianilla, en la Ciudad de México. Ante un auditorio a reventar, buena parte de cuya concurrencia estuvo nutrida por miembros del Sindicado Mexicano de Electricistas (SME), con 93 años de existencia y de lucha obrera, la asamblea tuvo como oradores a la profesora Ifigenia Martínez, miembro de la dirección política del Frente Amplio Progresista; Martín Esparza, Secretario General del SME; y Andrés Manuel López Obrador; todos ellos miembros del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, movimiento cuya convocatoria había sido ya propuesta desde la 3ª Asamblea Informativa de la Convención Nacional Democrática, el 18 de noviembre de 2007.

Entre los asistentes al evento, destacaron Porfirio Muñoz Ledo, recientemente elegido como nuevo Coordinador General del Frente Amplio Progresista, y Alejandro Encinas, candidato interno para obtener la dirigencia del Partido de la Revolución Democrática, a renovarse en marzo próximo, y que contenderá con Jesús Ortega (de la corriente antagónica del movimiento de AMLO); ambos, Muñoz Ledo y Encinas, junto con Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del DF, figuran como aliados políticos fundamentales de Andrés Manuel López Obrador.

Una de las piezas centrales, en términos ideológicos y de dirección política del Movimiento, es la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, ex Secretaria del Medio Ambiente del GDF durante la administración de López Obrador y actual Secretaria de Patrimonio Nacional del Gobierno Legítimo de México.

En conferencia de prensa del pasado lunes 7 de enero, Sheinbaum denunció la entrega de contratos para mantenimiento y operación de PEMEX a empresas extranjeras. La denuncia en cuestión, según lo sostenido por la Secretaria de Patrimonio Nacional, se perfila con arreglo a las corroboraciones que siguen:

‘El día de hoy, 7 de enero de 2008, la empresa EMS ENERGY SERVICES MEXICO, S.A de R.L. de C.V. subsidiaria de la empresa transnacional Energy Maintenance Services Group I, LLC (EMS), inicia los trabajos de “Aseguramiento de la integridad y confiabilidad del sistema de transporte de hidrocarburos por ducto, de PEP Sistema 4”, después de haber ganado la licitación internacional publicada por PEMEX Exploración y Producción (PEP), subgerencia de recursos materiales con sede en Villa Hermosa, Tabasco. Este contrato, cuyo monto es de $4, 268, 792, 026.70 (cuatro mil dos cientos sesenta y ocho millones, setecientos noventa y dos mil, veintiséis pesos 70/100 sin iva) tiene una duración de 10 años y su objeto es otorgar a la empresa transnacional EMS, la operación, mantenimiento y construcción de nueva infraestructura de transporte por ductos en los estados de Veracruz, Tabasco, Chiapas y Oaxaca.’

Desde la perspectiva del Gobierno Legítimo, la operación jurídica, si bien fue orquestada en su formalidad ateniéndose a la Ley de Obra Pública, materialmente subvierte lo establecido en los artículos 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos al haber otorgado fácticamente una concesión a una empresa extranjera, permitiendo que ésta intervenga en las decisiones de planeación, dirección y control de las operaciones reservadas de manera exclusiva al Estado, operaciones todas estas que, además, las ha venido realizando Petróleos Mexicanos durante toda su vida en funciones.

Una de las medidas inmediatas anunciadas por Sheinbaum, fue precisamente la reunión de este miércoles 9 de enero en que cobra vida esta nueva y decisiva trinchera política del proyecto de reconstrucción nacional que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

El paso inmediato a seguir, de cara a la celebración del 70 aniversario de la expropiación petrolera, el próximo 18 de marzo de 2008, es la conformación, en todos lo estados de la república, de los correspondientes comités estatales de este nuevo Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, además de una serie de movilizaciones, de enero a marzo, de índole variada y cuyos pormenores irán dándose en su momento.

El cierre de la asamblea estuvo a cargo de AMLO, quien, ante la inminencia de una agudización de la crisis orgánica del Estado iniciada a raíz de la usurpación de la presidencia de la República –y a este respecto, que quede en actas lo que sigue: lo que muchos analistas políticos, desde su formalismo idealista y su obtusa ramplonería de periodista traficante de pequeñas intrigas y chismes de banqueta; y lo que muchos políticos tibios, de “izquierda moderna” y timoratos, no han entendido, es que, políticamente, “se ha cruzado el Rubicón”-, ante la inminencia de un 2008 aciago, decimos, López Obrador, con firmeza contundente, y sin pelos en la lengua, encaró y emplazó al bloque político en el poder del Estado, y les dijo:

‘Va en serio, repito, VA EN SERIO: desde aquí le mandamos a decir al pelele (es decir, Felipe Calderón, ER.México), y a sus patrones: si quiere privatizar Pemex, habrá movilización nacional…. No valen ni valdrán medias tintas, ni nos importa lo que digan los medios… Un país que no se vende, nadie lo podrá comprar…. Gobierno o individuo que entregue los recursos naturales a empresas extranjeras, traiciona a la patria’.

Desde ER.México, geo-políticamente nos parece importante subrayar lo siguiente -y que lo entiendan bien los ingenuos socialdemócratas, es decir, la "izquierda moderna", que, tras abandonar a Lenin y Marx (si es que acaso en algún momento tuvieron idea de ellos), no parecen otra cosa que grupos de tiernas ONG’s bienintencionadas-: una de las claves de bóveda de la cuestión radica en el hecho de que, caída la Unión Soviética, la única forma de frenar al capital trasnacional (en su fase expansiva imperialista, para decirlo con Lenin), capital que es apoyado, según la dialéctica de clases y de Estados, por sus respectivos Estados sede (como Estados Unidos, Francia, España, Gran Bretaña, China o Alemania), es fortaleciendo al Estado nacional en cuestión, a la Nación Política, y manteniendo en su seno el control de sectores geo-estratégicos sin los cuales es sencillamente imposible no sucumbir o desaparecer como Estados soberanos en la dialéctica política mundial.

Debe entenderse muy bien –queridas ONG’s socialdemócratas- que ese Estado de Bienestar que, tras la caída de la URSS, se generalizó por todo el mundo, pero sobre todo por Europa, fue el resultado del antagonismo geopolítico entre el capitalismo liberal occidental (y los cañones de la OTAN) y el socialismo soviético (y los cañones del Pacto de Varsovia) de la guerra fría; si en Europa se alcanzó tal grado de bienestar, se debe a que, mientras existía el bloque soviético, los partidos comunistas y los movimientos socialistas europeos representaban una verdadera amenaza y, en los hechos, un freno al capital y a las trasnacionales: esa amenaza aparece como fondo de todos esos triunfos laborales y sociales del Estado de Bienestar, que no fueron simpáticos regalos, sino fruto de la dialéctica de clases y de Estados. Pero sin la URSS, la amenaza se esfumó. Esto es el neoliberalismo y su ideología, la globalización: el capitalismo liberal democrático sin freno geopolítico alguno, tal como lo fue el Socialismo Soviético y sus correas de transmisión, los partidos comunistas. La única salida histórica, de momento, es orquestar ese freno por vía del fortalecimiento del Estado nacional, y replantearlo todo, Socialismo incluido claro está, una vez más.


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