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Como verdadera vergüenza internacional para México

El analfabeto político Vicente Fox, vergonzoso expresidente de México, es investido copresidente de la Internacional Demócrata de Centro (IDC)

Con la bendición de Su Santidad, el Papa Benedicto XVI, Fox, en una fórmula sui generis, compartirá la presidencia de la IDC con el italiano Pier Ferdinando Casini

Miércoles 3 de octubre de 2007, por ER. México DF

Si Vicente Fox ha llegado a la copresidencia de la IDC, a un paso nomás de la presidencia, entonces en el mundo cualquier cosa es ya posible y todo pierde sentido.

Fox, Rajoy y miembros de la IDC: ¿sabrán en manos de qué "animal" político dejan su organización?

Vicente Fox es un sujeto abyecto y obtuso. En México, durante su desafortunada presidencia, solía comentarse que si alguien de la estulticia y estupidez de Vicente Fox había logrado ser presidente de la república, entonces cualquier cosa era ya posible. Una vez que lo vemos ostentando su nuevo y flamante cargo internacional, corroboramos lo mismo, pero esta vez a escala internacional, a saber, si Vicente Fox ha llegado a la copresidencia de la IDC, a un paso nomás de la presidencia, entonces en el mundo cualquier cosa es ya posible.

En efecto, después de una intensa campaña orquestada por Manuel Espino, dirigente del PAN nacional y de la ODCA (la organización demócrata cristiana latinoamericana), quien cabildeó la candidatura de Fox para la presidencia de la IDC en contra de la candidata peruana Lourdes Flores, y después también de las fracturas que tanto a nivel iberoamericano como a nivel europeo provocó esa campaña (en los partidos europeos, fundamentalmente el PP español y la UDC alemana, y el PDC de Chile), la solución de continuidad acordada fue que Pier Ferdinando Casini, candidato de los demócrata cristianos europeos y presidente interino en sustitución de José María Aznar, del PP español, desde enero de 2006, fue que Fox y Caisni co-presidan la organización internacional.

Así, para el 21 de septiembre pasado, Fox se estrenaba como nuevo “dirigente internacional”, y se dispuso a tomarse la foto con el padrino ideológico de este concilio político cristiano internacional, Benedicto XVI, y junto con el resto de los delegados de la reunión que nos recuerda la novela de Leonardo Sciascia Todo modo, una novela en la que las fronteras formales entre la mafia, la democracia cristiana y la Iglesia católica –como partes distributivas- se desdibujan en una unidad histórico política material atributiva.

Horas antes, Manuel Espino, quien, según se comenta, tiene amistad y relaciones políticas con lo partidos chilenos Unión Democrática Independiente y Renovación Nacional, ambos ligados a Augusto Pinochet, se reunía con algunos delegados de la ODCA para impulsar la candidatura del expresidente mexicano. A esa reunión no habían sido invitados, por ejemplo, los delegados del Partido Justicialista de Argentina, la COPEI de Venezuela y el Partido Social Conservador de Colombia.

No obstante las fricciones y tensiones, la salida fue acordada y Fox, ese genuino “pobre diablo político”, es ya líder ideológico dispuesto a luchar en América Latina contra el populismo.

La IDC, en un documento titulado Seguridad y libertad, sostiene que ‘el populismo es una lacra tanto política como económica y social. Por ello, los líderes realmente democráticos de América Latina deben estar alertas para contener su expansión’. Desde un punto de vista iberoamericano, en la mira de estos emplazamientos políticos están, como bien se podrá imaginar, Hugo Chávez de Venezuela, Fidel Castro de Cuba, Evo Morales de Bolivia, Rafael Correa de Ecuador y, también, Andrés Manuel López Obrador, uno de los líderes políticos más importantes de la historia moderna de México.

Desde ER México, nuestra posición es la siguiente: compartimos la defensa que de la plataforma de occidente se hace desde posiciones de derecha como la IDC, pero sólo en la medida en que consideramos que el socialismo, tanto genérico como específico, el ateísmo y el racionalismo materialista (spinozista, marxista, leninista y soviético), fulcros de nuestra plataforma de entendimiento, son sencillamente ininteligibles fuera de las coordenadas históricas occidentales, es decir, fuera de las construcciones racionales grecorromanas, medievales y modernas, y de su ineludible concatenación, uno de cuyos frutos más acabados es el materialismo pluralista, personalista y operatorio del materialismo filosófico.

Desde este punto de vista, nos distanciamos críticamente tanto del indigenismo como del islamismo, por particularistas e irracionales, al que oponemos el racionalismo universalista y socialista, pero también nos enfrentamos al particularismo individualista desde el que plataformas de derecha, como la IDC, intentan destrozar proyectos que, desde su indefinido y formal punto de vista, es considerado como “populismo”.

En todo caso, nos alarma que sólo por virtud del derroche de dinero y de las relaciones políticas, los líderes internacionales de la derecha cristiana hayan permitido que un sujeto tan estúpido y pusilánime, como Vicente Fox, pueda llegar a las más altas esferas de decisión de su organismo internacional; y es que, al margen de que se otorgue beligerancia dialéctica al enemigo ideológico y político, el problema fundamental es este: el día en que el poder quede en manos de los imbéciles, es el principio del fin, señores míos, es el principio del fin.


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