El Revolucionario

Portada > América > México > Rodríguez Zapatero en México: entre la legalidad, la legitimidad, la (...)

Entrando a México por la puerta de su nueva “maravilla mundial”, Chichén Itza, apuntalada para la promoción turística

Rodríguez Zapatero en México: entre la legalidad, la legitimidad, la Realpolitik, el Pensamiento Alicia y la dialéctica de Estados

En el aniversario número 30 del reestablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, y en medio de una coyuntura interna políticamente crítica y en escalada, la retórica y el fundamentalismo democrático cansan, por su inanidad y opacidad, cada vez más

Jueves 19 de julio de 2007, por ER. México DF


Heredero de una ya mítica tradición política e ideológica de verdadero arrastre en México, a saber, la del “supuestamente heroico” PSOE de la no menos heroica “transición española” del 78 narrada por Victoria Prego (en México muchos la vimos a través de Canal 22); aquella que nos muestra a Felipe González de pelo largo y sweater (jersey) progre de Chemise Lacoste, y a Santiago Carrillo entrando con peluca y clandestinamente a España desde Francia; y todo esto con Joan Manuel Serrat y su música como telón de fondo “de izquierda”; heredero, decimos, de ese mito, José Luís Rodríguez Zapatero estuvo durante el fin de semana pasado -y hasta el martes 17- por México con un discurso inane, democrático y diplomático claro está, pero que, en caso de que efectivamente haya existido tal épica socialista y obrera de la “transición”, deja la impresión, en general, y salvo para sus fervientes admiradores de entre la clase política e intelectual mexicana (¡que son muchísimos!, no se sabe cuántos), de que esa época gloriosa de grandes luchas socialistas obreras españolas ha llegado a su fin y, sobre todo, para no volver jamás nunca, y nos muestra a un supuesto “líder mundial socialista” (¿?) con una retórica ramplona, saturada de lugares comunes soporíferos, tan bienintencionados como pueriles, y como simple promotor de las “inversiones españolas” ya existentes en México. Con lo cual no tenemos, en general, problema: España es el segundo socio comercial europeo en México, además de que el 80 por ciento de la inversión española en nuestro país se concentra en la Ciudad e México: porque, según el punto de vista de ER México y desde una perspectiva que apunta hacia la configuración de una séptima generación de izquierda –la hispana y la materialista, precisamente-, el privilegio geopolítico debe decantarse, antes que por Estados Unidos o China, por toda Iberoamérica, España incluida (pero, entrados ya en materia hispana, ¿qué hace ahí un Príncipe, un Borbón, como simpático y ocioso resto del Antiguo Régimen, esperando heredar el trono del Reino de España? ¿Qué hace ahí, por vida suya, socialistas obreros españoles míos? Y que conste que sabemos bien que República no es igual a federalismo, ni mucho menos a separatismo, porque la II República, por ejemplo, como la izquierda jacobina, no fue federalista, sino centralista.)

Pero en todo caso, el asunto, por lo menos desde el punto de vista de El Revolucionario, no es ese. El asunto es la corroboración que sigue: nos parece que desde España, tal como observamos a su jefe de gobierno “socialista”, pero acaso también desde la Europa de la democracia de mercado homologada de consumidores satisfechos en permanente “estado de bienestar”, ya no puede surgir, ya no saldrá nada, absolutamente nada ideológicamente sustantivo; desde España ya no hay nada por lo qué luchar, según los socialistas obreros españoles, más que por mejorar su calidad de vida: esa es, tras la caída de la Unión Soviética, su histórica y épica ideología de exportación. Los socialistas españoles, en otras palabras, según vemos por boca de su “líder”, ya no quieren, en absoluto, revolucionar políticamente nada. Tan sólo quieren “seguridad” para sus inversiones. Muy bien, socialistas obreros españoles, muy bien. Una sola pregunta: en ese estricto terreno económico empresarial ¿cuál es la diferencia entre ustedes y los del Partido Popular? Ninguna, ¿cierto? Bien. Pero entonces ¿para qué seguir llamándose “socialistas”?

La dialéctica interna en México

Con el que al parecer será el primer gran escándalo mediático del gobierno de Felipe Calderón, Zapatero, en medio de declaraciones de uno y otro lado, terció en la dialéctica política interna mexicana y fue fulcro de enroques políticos.

En efecto, en las semanas recientes, el nombre de un poderoso empresario chino del ramo farmacéutico afincado hasta hace poco en México –ahora está escondido en Estados Unidos- ha ocupado las primeras planas tanto de la prensa escrita como del radio y la televisión. Zhenli Ye Gon, según el escándalo de este mes, ha sido al parecer presa de un complot por parte del gobierno federal de Felipe Calderón. Según los datos que hasta hoy se tienen, durante la campaña presidencial del PAN, Ye Gon, miembro de facto ya de la clase política mexicana (con nacionalidad y credencial de senador incluida), había sido obligado a guardar en su casa la cantidad de 205 millones de dólares en efectivo destinados al financiamiento de la campaña electoral de Calderón. Poco tiempo después se rumoró también que hasta armas habían sido guardadas en su casa, en este caso para actuar dentro del posible escenario en el que López Obrador hubiese ganado la elección y fuese necesario detonar una campaña de desestabilización política a su gobierno por parte de los “demócratas” del PAN. Zhenli Ye Gon hizo las denuncias, el gobierno federal desmintió y el caso sigue en el aire, sin solución definitiva y con las especulaciones a la orden del día.

Por otro lado, e inmersos en el mismo caos político-mediático, en ese mismo lapso de tiempo, un sospechoso atentado hizo estallar ductos de la empresa estatal PEMEX en los estados de Querétaro y Guanajuato. El grupo que asumió la autoría de los atentados fue el EPR (Ejército Popular Revolucionario). Pero el caso tampoco ha sido cerrado definitivamente y las suspicacias van en aumento.

Y al mismo tiempo, el gobierno de Calderón presentó su propuesta de reforma fiscal al Congreso de la Unión suscitando de inmediato la declaración de López Obrador en la que pidió con firmeza que no se negocie nada con el gobierno usurpador.

Por último, el Gobierno del Distrito Federal ha pedido la autorización a la Secretaría de Hacienda federal para darle curso a un importante proyecto de re-estructuración de la deuda pública del DF con la que un considerable monto de recursos quedaría liberado para el impulso de obra de gobierno. El problema es que Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del DF, no piensa tener ningún encuentro público –para la “foto mediático-política”- con Calderón. Éste, por su parte, viene reiterando desde hace ya semanas que es necesario el “trabajo conjunto” entre el gobierno federal y el de la ciudad. Ebrard, principal aliado político de López Obrador, no cederá. El costo puede ser la negativa de Hacienda para la re-estructuración de la deuda.

Bien. En este contexto llega Zapatero a México.

Zapatero, entre la legalidad, la Realpolitik y la legitimidad

Legalidad y Realpolitik

Desde su arribo a la ciudad de Cancún el pasado domingo 15 de julio, Zapatero fijó los objetivos que perseguía en su visita a México: fortalecer los lazos que unen a ambas naciones y apuntalar las inversiones en turismo, comunicación y energía.

En un primer encuentro con empresarios españoles y Calderón, los primeros, en presencia de Zapatero, se quejaron con el segundo por los problemas relativos a la incertidumbre y las garantías para sus inversiones, y mostraron su preocupación sobre el nuevo impuesto que Calderón contempla en su propuesta de reforma fiscal: la Contribución Empresarial de Tasa Única (CETU). Calderón, lo de siempre: garantizó certidumbre y seguridad y sostuvo que el impuesto en disputa se aplicará en caso de que los niveles de tributación del ISR no correspondan a lo debido según la legislación; Zapatero, también lo de siempre: exhortó a los inversionistas españoles a que “pongan atención en México”.

Ya en Ciudad de México, otro de los temas importantes en la agenda Calderón-Zapatero fue el de la cooperación mutua contra el terrorismo y el crimen organizado. Los dos se manifestaron contra la violencia y el terrorismo y se garantizaron apoyo mutuo.

La UNAM, por su parte, otorgó el galardón Isidro Fabela a Rodríguez Zapatero (Fabela fue uno de los gestores más importantes de la ayuda otorgada por el gobierno del General Lázaro Cárdenas a la república española durante la Guerra Civil) en reconocimiento por su contribución a la “defensa del derecho, la igualdad y la justicia entre los pueblos y los Estados”.

Legitimidad

Por otro lado, Gustavo Iruegas, Canciller del Gobierno Legítimo de López Obrador, y el PRD, hicieron público su rechazo por la visita de Zapatero, declarándolo de hecho como persona non grata. Tanto el uno como los otros esgrimieron sus críticas para condenar el apoyo que, en plena crisis post-electoral en julio de 2006, Zapatero dio a Calderón sin siquiera haber esperado el fallo final del Tribunal Electoral que fue emplazado de inmediato por parte de la Coalición por el Bien de Todos de López Obrador.

Como se sabe, Zapatero fue de los primeros jefes de Estado en reconocer el supuesto triunfo electoral de Calderón. Seguramente, el cabildeo fue orquestado por los ideólogos de la izquierda moderna mexicana, Jorge Castañeda y Héctor Aguilar Camín y el diario español El País. El primero, excanciller del analfabeto político Vicente Fox, y el segundo, intelectual orgánico del fundamentalismo democrático y ligero opinador en el periódico Milenio de México. PRISA (El País), por su parte, movió de inmediato sus piezas “progresistas, globales y de izquierda moderna”, y contrató con un sueldo de 30 mil dólares mensuales a Juan Ignacio Zavala, cuñado del presidente espurio Felipe Calderón, para el manejo de sus relaciones públicas en toda América Latina.

El Pensamiento Alicia

Pero Marcelo Ebrard, en su calidad de Jefe de Gobierno del DF, recibió a Zapatero como huésped distinguido, suscitando polémica, más que entre y con el PRD y AMLO, con los medios informativos quienes, de inmediato, quisieron fabricar una ruptura entre Ebrard y AMLO. El mandatario capitalino, no obstante, zanjó el conflicto y los rumores al declarar que, como Jefe de Gobierno, actuaba institucionalmente y recibía a Zapatero como a cualquier otro Jefe de Estado.

Además, Ebrard, en su discurso de bienvenida a Zapatero, hizo el enroque político referido al principio, pues sostuvo que al Gobierno de la Ciudad le interesa mucho conocer la forma en que el PSOE articuló esa –supuestamente heroica- resistencia cívica contra el autoritarismo y contra la “derecha fascista”, en alusión directa al gobierno de Felipe Calderón y el bloque conservador del PAN.

Pero, para decirlo todo (amigo de Platón pero más amigo de la verdad), Ebrard, acaso influido por el ideólogo del Pensamiento Alicia, Rodríguez Zapatero, manifestó también que comparte con el “líder socialista” español ‘la perspectiva humanista, que se preocupa antes por las personas, y la esperanza de un mundo sin injusticia, sin intolerancia y sin autoritarismo’, insertando así su discurso dentro de las coordenadas del socialismo blando de cuño krausista, orteguiano y zapaterista. Y es que, en realidad, todo bien con desear que el mundo sea mejor que ahora, ¿qué más se puede pedir? La cuestión es que, ante tan buenos deseos, no podemos sino recordar de inmediato los reparos que Marx, en La ideología alemana, planteaba ante el humanismo ingenuo de los idealistas hegelianos cuando les decía: la diferencia entre el humanismo y el socialismo es que en el socialismo se pueden identificar sus sindicatos y sus partidos.

Zapatero, por su parte, cerró su discurso en el Salón de Cabildos del Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México con una insufrible y metafísica idea del tan sublime como sensible poeta Octavio Paz: “la Ciudad inatacable como una galaxia, la ciudad que nos sueña a todos y que todos hacemos y deshacemos y rehacemos mientras la soñamos”. Madre mía.

Con estas frases tan contundentes, y con este liderazgo socialista español tan avasallador, sólo podemos consignar una última advertencia: ¡¡ temblad, imperialistas, temblad !!


El Revolucionario, el diario hispano global de crítica del presente
Seguir la vida del sitio Cumple con el estándar XHTML 1.0 Transicional Página realizada con hojas de estilos
Porque el Mundo sigue girando