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Mientras Merkel estaba en Sintra abogando por la “Unión” de los 27

La Unión Europea y el G-6, escenario de la contradicción

En Venecia el G-6 hacía “acto de contrición” con EE.UU

Lunes 14 de mayo de 2007, por ER. Bruselas

La teoría dice que como cualquier Estado, la UE dispone de un parlamento, un ejecutivo y un poder judicial independiente, respaldados y complementados por otras instituciones. Ahora bien, la Unión Europea no es un Estado, sino un grupo de países que esconde una férrea jerarquía bajo el disfraz de la democracia procedimental.

El Tratado de Niza estableció que en la Unión Europea hay unos países con más “peso” que otros. Y este “peso” se mide en millones de habitantes. Así, el G-6 es el grupo que conforman España, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido y Polonia.

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Reunión del G-6 en Venecia el pasado sábado

Este Tratado adoptado por el Consejo Europeo fue criticado por muchos. Alemania había exigido tener mayor peso en el voto a causa de su mayor población, a lo cual se opuso Francia insistiendo en que se mantuviera la tradicional paridad entre Francia y Alemania. Finalmente se alcanzó un compromiso que consistía en una doble mayoría de Estados Miembros y votos. Además, un Estado miembro podría solicitar opcionalmente que se verificase que los países de voto afirmativo representaban una proporción suficiente de la población de la Unión.

Con estas premisas, y acogiéndonos al Tratado actualmente en vías de desaparición, que proponía un Constitución como si la Nación “Europa” existiese, ¿nos imaginamos un Estado que atribuyera más poder al voto de los habitantes de mayor tamaño físico? La situación sería tan aberrante como ridícula es hoy, entonces, la ficción de los órganos que representan a la “soberanía europea”.

Y además, las noticias de este fin de semana nos sirven en bandeja las contradicciones de esta Pseudodemocracia europea:

Por un lado, la canciller alemana, Angela Merkel, presidenta de turno de la Unión Europea, en una “minicumbre informal” celebrada en Sintra, -acompañada del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, el presidente del Parlamento europeo, Hans Gert Pöttering, y los primeros ministros de Portugal, José Sócrates, y de Eslovenia, Janez Jansa- hizo un llamamiento a la solidaridad de sus colegas para lograr un acuerdo en el próximo Consejo Europeo que se realizará en junio sobre un tratado constitucional "que permita actuar a Europa". "Soy consciente de que Alemania sola no puede hallar una solución a los problemas", afirmó Merkel. La dama teutona pretende obtener en la próxima cumbre de los 27 un acuerdo sobre las bases de un “nuevo tratado constitucional” y sobre una “hoja de ruta” que permita su adopción y ratificación antes de las próximas elecciones al Parlamento europeo de 2009.

Mientras tanto, en Venecia, los ministros de Interior de España, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido y Polonia (G6), representaron a los que marcan la pauta de la Realpolitik europea. Este grupo de “los seis grandes” se reunieron para tratar sobre cuestiones de Defensa y señalaron que el “terrorismo internacional” (expresión políticamente correcta para nombrar al islamismo) es una red, por lo que la lucha eficaz contra este fenómeno debe estructurarse también como una red global que sea además legal. ¿No nos suena esto a una rectificación respecto al asunto tan cacareado de los vuelos de la CIA?

El Comisario de Justicia de la UE, Franco Frattini, anunció durante el encuentro un cuadro de situación en toda Europa “sobre la radicalización y la captación de jóvenes por parte de grupos predispuestos a la violencia”. Destacó como un aspecto importante en este sentido el papel de las mezquitas y de los religiosos islámicos en Europa.

La perspectiva de los europeos, no obstante, sigue instalada en el idealismo armonista: han anunciado que una reunión que congregará a los jefes de las comunidades religiosas europeas se realizará la próxima semana en Bruselas, y uno de los puntos a tratar será “cómo reforzar el mensaje de tolerancia y de rechazo a la violencia y al odio”, explicó Frattini.

“El terrorismo no ha escogido un enemigo único. Es un asunto que concierne a las relaciones entre el islam moderado y modernizador y el islam fanático y conservador”, declaró el desorientado ministro del Interior de Italia, Giuliano Amato, preso de la pereza conceptual con que se sigue distinguiendo entre un islam moderado y otro radical, como si la revelación religiosa pudiera identificarse con posiciones políticas.

“Se trata de una lucha que se extiende a nuestros países, con riesgos de atentado, con atentados que ya se produjeron y redes de terroristas que utilizan uno de nuestros países como base de preparación y otro como escenario para sus operaciones”, agregó.

Según los resultados de la reunión, los seis grandes de la Unión Europea reforzarán el intercambio de información con Estados Unidos en el marco de la lucha contra el terrorismo, según declararon junto con su colega estadounidense Michael Chertoff.

Tras todo esto, desde Bruselas nos preguntamos: si las redes terroristas islámicas afectan a todos los países de Europa, ¿no debiera ser un asunto a tratar “solidariamente” entre todos ellos en la sede que a tales deliberaciones de interés general compete, como quiere la señora Merkel con su “Tratado”?

Pero por ahí hemos comenzado la noticia; es que la UE no es una democracia, el Tratado de Niza establece quién tiene más poder, y el G-6 decidirá sobre la política de Defensa en “Europa”.


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