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Pese a que la tradición coránica ve la razón como guía hacia la verdad
Un artículo de una revista científica pretende que el Islam siga el camino de la racionalidad
Martes 26 de diciembre de 2006, por ER. Teherán
El argumento principal de Al-Hayani es que durante los seis primeros siglos de historia del islam se cultivaron casi todos los campos de la ciencia. Pero la ciencia islámica no fue precursora de la ciencia europea renacentista, sino sólo transmisora de los saberes grecolatinos previos: ninguna aportación de geometría, medicina o cualquier otro saber, sólo transmisión de conocimientos previos. En el siglo XIII la invasión tártara destruyó Bagdad, lugar donde se conservaban esos conocimientos, y se perdió lo poco salvable que se conservaba.
Ni siquiera las cruzadas o el colonialismo occidental, como ilusoriamente pretende Al-Hayani, pueden esgrimirse como excusa para entender la cerrazón islamita: ya en los siglos VII y VIII, justo al fundarse, el Islam ya se encontraba guerreando y conquistando sin mediar provocación alguna; no olvidemos la invasión de la Península Ibérica en el 711. Su objetivo, como ahora, era lograr que toda la humanidad se arrodillase cinco veces al día para tocar con la frente el suelo.
El islam, según Al-Hayani, debería redescubrir que la razón no es un factor en contra de la cultura islámica, sino un aliado que ésta tuvo siempre desde la tradición coránica más antigua. Al-Hayani afirma que la cultura islámica actual está debatiendo el papel de la ciencia. Pero para un islámico, los hechos muestran que los cafres occidentales han derivado a la increencia y al materialismo, por lo que la ciencia, más que resultar cómoda, suscita sospecha y debe ser evitada, si se quiere permanecer en la fe islámica.
¿Por qué sucede esto? Eso es lo que no es capaz de responder Al-Hayani. La tensión ciencia/religión en el islam es mucho mayor que en el cristianismo por haber negado el fundamento principal de la racionalidad: el cuerpo. ¿Cómo razonar si se carece no ya de cerebro, sino olvidando las operaciones con aparatos manuales intrínsecas a toda ciencia? Así, se entiende perfectamente que desde posiciones cercanas al cristianismo o que reniegan del islamismo se haga burla de los terroristas suicidas por considerar a su hija como «bombita mía». Todo musulmán, es decir, todo ser humano que profesa con autenticidad la fe islámica, está comprometido con la causa de la yihad o guerra santa y no dudará en practicar la inmolación contra los enemigos del Islam, dado que el cuerpo es algo irrelevante.
Para un musulmán, la ijtihad (razón) tiene que ver con la identificación del entendimiento humano con el divino, de tal modo que los islamitas llevarían la verdad dentro, por iluminación divina. Al-Hayani recuerda que para el islam el Corán es la fuente esencial de conocimiento, donde se halla la voluntad de Dios y, en consecuencia, la ley islámica que pretende atenerse a las enseñanzas divinas, como manda toda teocracia, por lo que «nuestro papel en entender el orden creado por Dios y nuestra responsabilidad en comprender los últimos mecanismos de su creación». Sería así una racionalidad entendida de modo espiritualista, en línea con la teoría cristiana de la iluminación divina pero más acentuada aún al negar la importancia del cuerpo en el ejercicio de la razón.