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El calendario iraní, anclado en el siglo XIV
La medida del tiempo en el Islam se ajusta a sus medievales doctrinas
Viernes 30 de marzo de 2007, por ER. Teherán
El calendario musulmán árabe es sin embargo lunar y alcanzó el año 1428 el pasado mes de enero del calendario cristiano. El año lunar musulmán consta de 12 meses, cinco de 29 días y siete de 30, con el resultado de un año de 354 días, mientras que en Irán es la hégira solar la que marca el paso del tiempo. Esta diferencia cronológica recuerda a la falta de unificación que existía en España durante la Edad Media, en la que se usaban indistintamente la Era Cristiana (iniciada con el nacimiento de Jesucristo) y la Era Hispana (iniciada el año 38 antes de Cristo). El 21 de marzo de 2007 es para los iraníes el 1 de farvardin de 1386, comienzo de la primavera y del año iraní (Noruz).
El Noruz, fiesta de renovación de la vida, se remonta a los reyes persas de la dinastía Aqueménida, reinante en el Imperio Persa desde el siglo VI antes de Cristo y destronada por Alejandro Magno dos siglos después. Existen bajorrelieves en Persépolis que muestran procesiones ante el Gran Rey para ofrecerle presentes durante el año nuevo, en una suerte de navidad que el Islam, vulgar copia del cristianismo, adaptó a su antojo. A día de hoy, toda una serie de ritos delirantes siguen subsistiendo en esta ceremonia de bienvenida al año nuevo, propia de tiempos medievales como los que sugieren cronologías que se sitúan en los siglos XIV y XV.
Supersticiones
Todo un catálogo de supersticiones dominan estos días en Irán, como el haft sin (las siete eses) consistente en colocar sobre una mesa siete objetos cuyo nombre comienza con la letra ese. Cada objeto simboliza algo distinto, una moneda (sekkeh), vinagre (serkeh), zumaque (somagh), manzana (sib), samanu (pasta de mermelada compuesta de trigo), una cabeza de ajos (sir), hierba (sabzeh) y otros muchos. En la misma mesa colocan un Corán, un espejo —que simboliza la luz— y una pecera con peces de colores —para que haya «buena suerte»—. Durante las celebraciones se lee una aleya del Corán o una plegaria a Alá pidiendo felicidad para el nuevo año.
Irán, junto a otros pueblos iranios como los kurdos y los tayikos, prolongará su fiesta trece días. El último día, el sizdah bedar —literalmente, el «trece fuera»—, todos salen a comer al campo, pues permanecer en el domicilio es mal augurio. Es en este día cuando se esparce el sabzeh. Supersticiones retrógradas que, bajo el monoteísmo del Islam, son toleradas por los ayatolás como opio del pueblo que permite la ignorancia y la manipulación de las masas islamitas. Expresión de la sumisión (Islam) que caracteriza a los súbditos iraníes.