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Según autoridades políticas chino-tibetanas

«El Dalai Lama debe de abandonar sus objetivos separatistas»

De lo contrario será muy difícil que este representante de la derecha absoluta lamaísta pueda regresar a la región autónoma del Tíbet

Domingo 11 de marzo de 2007, por ER. Shangai

Funcionarios provinciales tibetanos han expuesto en la Asamblea Nacional Popular las condiciones que tendría que cumplir «su santidad el Dalai Lama» para regresar de su «exilio dorado» ( entre la India y Hollywood) a la región autónoma del Tíbet: sencillamente ha de abandonar este sujeto toda pretensión de llevar a término sus objetivos secesionistas respecto a la República Popular China

En 1951 el Tíbet, durante largos siglos dominado por una teocracia clerical de signo eminentemente feudal que muchos contemplan con grandes dosis de estúpido romanticismo, fue liberada por las tropas del Ejército de Liberación Popular de la República Popular China que precisamente entonces ( sólo 3 años después de la entrada en Beijing de los hombres de Mao Tse Tung y de la huída a Formosa de los ejércitos acaudillados por Chang Kai Check) daba sus primeros pasos en el sentido de un imperialismo generador guiado por los principios universalistas de la izquierda comunista. En 1959 tras el estrepitoso fracaso de una intentona de sublevación contra las autoridades chinas, el último «Dalai Lama» del lugar ( un fantoche llamado Tenzin Gyaso) se ve obligado a poner pies en polvorosa hacia la India, país este donde ,desde entonces reside ( eso sí, viajando con frecuencia a los Estados Unidos de Norteamérica no sabemos si ha recibir instrucciones o a engolfarse en la admiración que allí le profesan sujetos como puedan serlo el actor Richard Gere o el cantante Sting) y desde donde ha tratado de organizar mil y una maniobras diferentes contra la Nueva China llegando incluso a recibir , como muchos otros sujetos de parecido historial ( léase: Lech Walesa, Rigoberta Menchú, Mijail Gorvachev, etc, etc) el Premio Nobel de la Paz el año 1989 , en razón de su «acción pacífica y basada en la tolerancia a favor de la liberación del Tíbet.».

Con todo, desde 1951 el Tíbet – en su nueva condición de región autónoma de Xizang- ha venido a experimentar los efectos del ortograma holizador de la izquierda asiática alcanzando realmente sus ciudadanos, en nuestros días, unos niveles de «bienestar» y de «libertad objetiva» ( en condiciones de mercado pletórico) realmente muy parecidas a las propias de otros ciudadanos chinos que habitan otras provincias, regiones autónomas o municipalidades del Imperio del Centro.

Sin embargo, y 56 años después de la liberación de estas atormentadas tierras que entraron en la década de 1950 sufriendo todavía el yugo de la derecha absoluta, Tenzin Gyaso y la gazmoña cohorte de clérigos arracimados en torno a él siguen «exigiendo» a la República Popular China ( sin que realmente se sepa de cuántas divisiones acorazadas disponen estos individuos para efectuar reclamación alguna) no sólo la «liberación» del Tíbet ( es decir, el retorno de esta región de la República Popular a las condiciones pre-revolucionarias), sino incluso la «soberanía» sobre tales territorios ( pues el Gran Lama, en la situación del «cesaropapismo budista» previo a la intervención china, detentaba el «poder terrenal» al tiempo que el «espiritual»), detentando- eso dicen ellos- la verdadera representación política del Tíbet bajo la forma de esa farsa instalada en Dharamsala – en el Norte de la India- a la que denominan «Gobierno Tibetano en el Exilio», es decir, pretenden tales personajes conseguir, mediante el consentimiento de la «Comunidad Internacional», fraccionar una parte de la República Popular, llevar a término la secesión de la misma.

Pues bien, a estas pretensiones ha vuelto a responder nuevamente la República Popular en la figura de Qianba Pucong, presidente del gobierno autónomo del Tíbet y representante de esta provincia ante la Asamblea Nacional Popular , quien en una rueda de prensa celebrada el jueves 8 de marzo en el marco de la reunión legislativa que tiene lugar estos días en Pekín, sostuvo lo siguiente: « A menos que el Dalai Lama renuncie totalmente al propósito de la “independencia tibetana” tanto en las ideas como en la práctica sus posibilidades de retorno son escasas.». Aclarando que China nunca cerró la puerta a entablar conversaciones con el líder derechista o con sus representantes, Pucong advirtió con todo que : «nunca reconoceremos el así llamado gobierno tibetano en el exilio.», agregando además que , «, Él debe renunciar totalmente al objetivo de la independencia, el debe reconocer que el Tíbet es una parte inalienable del territorio chino desde los tiempos antiguos y debe reconocer también que Taiwán es una parte de China».

Como colofón a tales declaraciones, Qianba concluyó del modo siguiente: «Han pasado ya 48 años desde que dejó el país y en estos 48 años nunca ha hecho nada beneficioso para el pueblo tibetano o para la Madre Patria.».

Desde El Revolucionario pensamos que otros representantes de «izquierdas» deben de tomar buena nota acerca de cómo se lidia con los secesionistas.


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