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Convocada por el Foro de Ermua y otras asociaciones cívicas

Más de un millón de personas se manifiestan en Madrid contra la negociación del gobierno con la ETA

Éxito absoluto de la convocatoria a la que no se han sumado gobierno y aliados que aducen que se trataba de una manifestación en su contra, organizada por el PP.

Domingo 4 de febrero de 2007, por ER. Madrid

La política de concesiones a los terroristas separatistas, que el gobierno de Rodríguez Zapatero sigue practicando, un mes después de la explosión de la bomba de ETA en la T-4 de Barajas, convocó, a la contra, a un millón de españoles, en una manifestación organizada por el Foro de Ermua.

A pesar de que los convocantes del Foro de Ermua pidieron que no se lanzaran consignas contra Zapatero y sus secuaces, los manifestantes gritaron «¡Zapatero embustero»!» y «¡Zapatero dimisión!» expresando su justa indignación por el desprecio del gobierno socialdemócrata a la Nación Española, a las víctimas del terrorismo y a la justicia.

Un mar de banderas españolas inundó las calles de Madrid hasta el punto de que la cabecera de la marcha, para poder avanzar hasta la Puerta de Alcalá, ante la imposibilidad de llegar a la Plaza de Cibeles y subir por la calle de Alcalá, donde estaba situado el escenario, por la muchedumbre que lo llenaba todo, tuvieron que caminar por un improvisado pasillo, abierto por los responsables de la marcha.

Y es que la Comunidad de Madrid cifró el número de asistentes en un millón y medio de personas, mientras que la Delegación del Gobierno lo dejó en un ridículo e increíble 181.201, en esta guerra de cifras que ya es costumbre en estos eventos.

En cualquier caso, en esta manifestación se movilizaron muchas más personas que en la anterior, promovida por el gobierno.

El lema que encabezaba la manifestación, «Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación», no sirvió para sumar a los partidarios del gobierno, aunque muchos militantes del PSOE estuvieron presentes en la manifestación. Por ejemplo, Antonio Aguirre, que luego se dirigió a la multitud en el acto final de la lectura del manifiesto.

También estuvo presente la eurodiputada del PSOE, Rosa Díez.

La división, provocada en la sociedad española por la política "de paz y diálogo" de los socialdemócratas, es cada vez mayor; pero no se sobrepone, sin más, a la división entre PP y PSOE sino que, antes bien, es una pugna entre españoles acobardados, aterrorizados por el terror separatista -y, por tanto, cómplices objetivos de la ETA, y españoles que se niegan a vivir bajo el miedo impuesto por los encapuchados de la chapela, con independencia de su color partidista.

Así, en esta manifestación han coincidido ideologías y símbolos muy distantes. Precisamente muy cerca de Rosa Díez desfilaban miembros de la Unificación Comunista de España, UCE, que portaban una bandera de la extinta URSS, además de una «Ikurriña». Fueron increpados por la primera, pero no por la segunda, por algunos manifestantes; que, a su vez, fueron interpelados por espantarse de la bandera comunista y no hacerlo con la perpetrada por el racista Sabino Arana.

La manifestación partió de la Plaza de Colón y culminó en la Puerta de Alcalá con la lectura del manifiesto de la marcha –por Antonio Aguirre, histórico dirigente del PSE, y Conchita Martín, víctima de ETA–, y declaraciones de Teresa Jiménez Becerril, muy aplaudida, Cristina Paca, en representación de la comunidad ecuatoriana, y los presidentes del Foro de Ermua y de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Mikel Buesa y Francisco José Alcaraz.

Detrás de la pancarta principal se situaron el presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, Mari Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA en 1997, y otros familiares de víctimas como Pilar Elías y Teresa Jiménez Becerril. Un paso más atrás se colocaron los principales dirigentes del PP. Junto a Rajoy, estaban Alberto Ruiz-Gallardón, Manuel Fraga, Francisco Camps, Eduardo Zaplana, Esperanza Aguirre y Rita Barberá, entre muchos otros. También acudieron José María Aznar y Ana Botella.

Conchita Martín y Antonio Aguirre subrayaron que «las mal llamadas treguas de los terroristas no son más que una estrategia terrorista». «Debemos aprender de nuestro pasado que no hay nada que negociar con ETA. Frente al fascismo de ETA no cabe más alternativa que la firmeza democrática, la movilización ciudadana y la persecución judicial y policial». Por último, pidieron la recuperación del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando tomó la palabra Teresa Jiménez Becerril, hermana de Alberto Jiménez Becerril, al que ETA mató junto a su mujer en Sevilla. «La vicepresidenta primera tiene que pedir excusas a mi madre, a quien ETA asesinó a un hijo, y que hoy ha atravesado media España de buena fe para estar aquí». «Su gobierno pasará a la historia como el gobierno que más ha despreciado a las víctimas del terrorismo», advirtió, entre gritos de «¡Zapatero dimisión» del público.

El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, advirtió que «no podemos consentir que finalmente el terrorismo de ETA consiga ninguno de sus objetivos». «Señor Zapatero, rendirse a los pies de ETA es de cobardes e irresponsables. A ETA se la vence, no se la convence». Afirmó que los manifestantes se preguntan «qué sabe ETA y no sabemos el resto de españoles». «Volvemos a decir al Gobierno que queremos saber toda la verdad».

Mikel Buesa resumió así el objeto de la masiva manifestación: «Queremos que ETA sea derrotada, que sea vencida y no queremos que ningún Gobierno de España negocie con ETA».

A instancias de DENAES, representada en la cabecera de la manifestación por su presidente Santiago Abascal - aunque también se encontraban los patronos García de Cortázar, Gabriel Cisneros y Francisco Caja- se escuchó, como cierre, el himno nacional español.

Esto ha traido que hoy domingo, los dirigentes del PSOE hayan acusado al PP de querer acaparar la idea de España y sus símbolos, ignorando, una vez más que esta manifestación se han dado cita diferentes ideologías y que, precisamente, esto era lo común a todos ellos: la defensa de la patria y la oposición a los negocios políticos con terroristas del gobierno. Tampoco recuerdan los politicos del PSOE que en la manifestación pro-gubernamental no apareció una bandera española ni por error. En todo caso, si el PP se apropiara de los símbolos nacionales sería más por dejación de los socialdemócratas que por otra cosa.

Pero que sonara el himno nacional fue, a nuestro juicio, uno de los mayores aciertos de esta manifestación. Porque los que fueron asesinados por la ETA, en su delirio criminal y racista, no cayeron aleatoriamente, sino como víctimas del separatismo vasco y por su condición de españoles.

Por esto la oposición a la política del PSOE es mucho más que una estrategia del PP para volver a recuperar el gobierno: es la lucha decidida de quienes sabemos que defender la justicia y la Nación Española es una obligación, en estos desgraciados momentos en los que un gobierno débil e incapaz, con una idea pueril de España, se ha echado en los brazos de los separatistas.

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