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Nuevo libro de Porfirio Muñoz Ledo

Refundar la República

La vía tiene que ser radical, señala también, de alguna manera, el título

Miércoles 29 de diciembre de 2010, por ER. México


Con un prefacio de Mário Soares, uno de sus más entrañables amigos, según lo ha afirmado él mismo, Porfirio Muñoz Ledo ha publicado en semanas recientes La vía radical para refundar la república, un libro que, bajo la firma de Grijalbo, nos ofrece de la misma forma que en otras ocasiones una recopilación en cierto modo exhaustiva de los artículos con los que semana a semana y en el periódico El Universal Muñoz Ledo analiza el curso de la vida pública y política en medio del vértigo de la vida parlamentaria (es diputado por el Partido del Trabajo, y es también sin duda uno de los más valiosos parlamentarios que ha tenido México en su historia reciente). Y por si esto fuera poco, don Porfirio conduce también semanalmente un programa de debate por televisión, Bitácora Mexicana, abocado de igual manera al desmenuzamiento crítico de los más acuciantes temas y asuntos de cuya trabazón se configuran los grandes problemas nacionales del México contemporáneo.

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Porfirio Muñoz Ledo
Refundar la República por vía radical. Pero ¿cuál debe ser esa vía y quién dirigiría el proceso? Esa es la cuestión.

"Muñoz Ledo es un hombre singular -dice Soares en el Prefacio-, extraordinariamente dotado, reconocido como tal en la política mexicana, América Latina y Europa. Además de político, con un historial de servicio público brillante, es un politólogo y profesor de ciencia política altamente considerado."

Con todo, hemos de decir que, desde ER.México, miramos con cierto pesar el hecho de que el tiempo es en definitiva escasísimo para que Muñoz Ledo tenga el espacio y márgenes necesarios como para sentarse a redactar un libro en condiciones, ordenado desde un diseño orgánico e internamente articulado, en el que se nos ofrecería sin duda uno de los más agudos y penetrantes análisis del curso histórico de México a la luz del cuál nos sería dado también apreciar en sus rasgos más nítidos y característicos las claves que definen la crisis por la que atraviesa el país: "nuestro gran problema es que ya tenemos Nación, pero ya no tenemos Estado", dijo Muñoz Ledo en algún momento.

Porque, como decimos, el libro lo que nos ofrece es un compendio de artículos periodísticos -lo que, por otro lado, nos recuerda a plumas de hombres de brillo intelectual y político como lo fueron Luis Cabrera o Lenin, que escribían también en medio de la batalla política- agrupados en siete grandes bloques: I. Ilegitimidad y revocación, II. La reforma descuartizada, III. El tesoro incinerado, IV. Estado fallido, V. Las izquierdas, VI. Perdidos en el globo, y VII. El poder de la memoria. Se trata de ejes temáticos que tocan cuestiones relativas a la transición democrática, a la reforma del Estado, al petróleo y la soberanía energética, a la crisis orgánica de seguridad, a las izquierdas y sus posibilidades ideológicas, a la escena mundial, al Bicentenario y al futuro del país.

El horizonte teórico y, en algún sentido, estratégico de Muñoz Ledo es sin duda el de los estudios de la transición democrática conjugados con las teorías y modelos de reforma del Estado. Cosa que, por lo demás, hace evidente la sintonía que, en ese sentido, puede darse entre él y Mário Soares (cabeza visible de la así llamada y conocida transición democrática portuguesa). Y es desde ahí desde donde él traza las líneas de análisis y crítica desde cuyas coordenadas aparece México como un caso de "transición fallida" o estancada. Fallo o estancamiento en el que lo que fue a su juicio un objetivo histórico para México, a saber, "transitar a la democracia", quedó totalmente corrompido internamente para convertirse en una instalación fáctica de un modelo económico político neoliberal a cuyo compás de instalación hubo de ser desarticulada no ya nada más la estructura del régimen y del gobierno en términos económicos y políticos (caso de los sindicatos o las privatizaciones), sino que quedó descuidada por entero la agenda y estrategia de seguridad nacional (caso del crimen organizado que ha quedado fuera ya de control):

"El tiempo de la transición se ha agotado, con resultados catastróficos. De promesa democrática se tornó en fase terminal y errática del ciclo neoliberal. Lo que ganamos en pluralismo lo pagamos en impotencia y a una época de concentración de poderes siguió otra de parcelación del despotismo y dispersión de los abusos: la metástasis de la corrupción... Hoy estamos inmersos en una crisis del Estado Nación, entendida en su acepción más lata: como conjunción de gobierno, territorio y pueblo".

Diagnóstico preocupante y crítico el de Muñoz Ledo, y tanto más cuanto que su juicio es el resultado de un proceso de maduración política e intelectual decantado a lo largo de los últimos 40 años: "nunca ha estado México tan lejos de lo que de él quisimos hacer los hombres de mi generación".

Pero en todo caso, la clave de la cuestión sigue siendo la vía de refundación del Estado. Porque en definitiva, lo que sigue estando en el centro del problema es la necesidad histórica que Maquiavelo diagnóstico y teorizó: la necesidad de fundar un Nuevo Estado. El asunto problemático es aquí el siguiente: que para fundar un Nuevo Estado es necesario un Nuevo Príncipe.


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