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El 9º aniversario de los atentados, envuelto en ideologías enfrentadas

El 11–S y la Idea de América

Barack Hussein Obama afirma que lo que se atacó fue la «idea de América»

Sábado 11 de septiembre de 2010, por ER. Washington

Hace ya nueve años que Estados Unidos sufrió un ataque en su propio suelo organizado por el grupo armado mahometano Al Qaeda utilizando aviones secuestrados. La significación de los objetivos y la espectacularidad del ataque fue un mensaje contra todos los «infieles» del mundo escrito en la piel de imperio que los representa. EEUU respondió tanto como país atacado como en su papel de policía del mundo, de garante de la civilización. Esos papeles y su interpretación, «la idea de América», se están revisando en el marco de este aniversario.

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Atentados del 11 de Septiembre de 2001
Una victoria del Islam que pretenden conmemorar construyendo una mezquita en la Zona Cero

Las conmemoraciones del aniversario de los atentados del 11–S están marcadas por las reacciones (entre ellas dos manifestaciones) ante el anuncio de la posible instalación de un «centro cultural» islámico (Córdoba lo quieren llamar, recordando un triunfo de la Hispanidad sobre el Islam que aún duele) a unas cuadras de la llamada «Zona Cero», el lugar de Manhattan donde se erguían las torres gemelas antes de ser derribadas.

El Presidente Obama, en su discurso ante el «estanque de la memoria» ha utilizado un argumento contundente: cualquier cesión a los atacantes equivaldría a hacerse cómplice de ellos (siguiendo los conceptos desarrollados por Gustavo Bueno en La vuelta a la caverna (2004) diremos que el terrorista necesita del atterrorizado). Por tanto, ha seguido razonando Obama, y dado que no sólo América sino, sobre todo, la idea de América fue atacada el 11 de septiembre de 2001, el modo de hacer frente al terrorismo es mantener firme la idea de América y su práctica.

El argumento es impecable y, sin embargo, vacío en tanto no se defina la «idea de América» de la que se habla. Obama ha hablado de un proyecto común, sin especificar cuál pero con las habituales referencias a la libertad… y a la tolerancia. En efecto, Obama ha respondido implícitamente al anuncio del pastor protestante Terry Jones de quemar un Corán como protesta por la construcción del centro cultural–mezquita (proyecto pirómano que Jones ha sustituido por un diálogo, probablemente de besugos, con el imán de la zona, no sabemos si por sugerencia de la CIA o si está planeando algún giro de interés mediático).

Obama ha hecho una virtud del terror (cómplice del terrorismo, repetimos) que muchos sentían ante las posibles reacciones por la quema del libro sagrado musulmán: la ha llamado tolerancia y ha dicho que es propia de la idea de América: «nunca estaremos en guerra con el Islam».

La cuestión es si el mito americano del «crisol», unido con la democracia de mercado, puede o no limar las asperezas de una religión como la islámica en sus relaciones con el imperio estadounidense. Incluso si lo lograra en casa, ¿cómo podría asegurar hacerlo en el exterior, en los márgenes del imperio? O mediante la generación de sociedades políticas capaces de diluir las instituciones más fundamentalistas y teocráticas del Islam o mediante la defensa armada de los límites del Imperio. Esta es la dialéctica del imperio yanqui en los días que sale escaldado de Iraq y concentra sus esfuerzos en Afganistán.


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