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El gobierno del PSOE es incapaz de solventar la crisis económica

Corrupción democrática a gran escala

Y amenaza con arrastrar a un pozo sin fondo a los países de la zona euro

Martes 25 de mayo de 2010, por ER. Barcelona

La situación de la Nación Española se vuelve cada vez más acuciante en términos de lo que conocemos por los países capitalistas desarrollados. La quiebra de la economía española, en términos de no poder satisfacer la deuda contraída con distintos países en los plazos establecidos, puede suponer no sólo una época de tinieblas en lo económico para España, sino la quiebra de organismos tan importantes para el actual orden internacional como son el Mercado Común Europeo y el euro.

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Zapatero, cabizbajo, sabe que sus días de presidente están contados
Pero los alargará al máximo aunque arrastre con él a la Nación Española hacia el abismo

Las medidas aprobadas el 12 de mayo por el gobierno socialfascista español, que afectan entre otros a quienes menos carga suponen para el Estado, como los pensionistas, fueron aprobadas por diversos organismos internacionales, por Estados Unidos y la Unión Europea, pero distan mucho de ser suficientes para mejorar la situación de grave crisis económica que vive la Nación Española. De hecho, se considera que este recorte es sólo el comienzo de otros muchos, para evitar la debacle de la zona euro.

El lenguaje de la socialdemocracia, basado en la mentira generalizada para provocar la confusión del oyente, no sólo sigue su curso sino que acumula ya múltiples ejemplos. Si, cuando la crisis económica española comenzaba a mostrar sus síntomas más graves, anunció Rodríguez Zapatero la subida de los impuestos a las rentas más altas, la medida resultante fue la subida del IVA, el impuesto del valor añadido, que se incluye en todos los objetos de consumo y por lo tanto han de pagar todos, repercutiendo como es natural en las rentas más bajas. Nuevamente lo anunció cuando se avecinaban los recortes, y los perjudicados han sido los mismos: retirada de las ayudas para la compra de vivienda y vuelta al impuesto del patrimonio, algo que sólo afecta a las rentas de las clases medias y bajas. Las rentas más altas escapan siempre a los denominados «impuestos progresivos». Las últimas noticias, en declaraciones recogidas en letras de imprenta, es que en realidad no es cierto que se hayan aprobado los recortes a los pensionistas ni a nadie, que todo era humo... Sin comentarios.

Todos los emolumentos sumados a la larga pléyade de asesores, cargos públicos, subvenciones, &c., siguen en lo esencial inalterables. De hecho, ante la amenaza de huelga general por parte de los sindicatos verticales CCOO y UGT (sindicatos oficialistas herederos del sindicalismo vertical del franquismo), Zapatero les acalló con la generosa cantidad de 16 millones de euros más en subvenciones estatales.

Evidentemente, la caótica administración española, dividida y redoblada muchas veces por las diecisiete autonomías, supone una corrupción de la soberanía española, en tanto que ese gasto es inalterable e incontrolable por el Estado. De hecho, para las autonomías, como ya se ha visto, no hay crisis, y el gasto no sólo sigue sino que se aumenta. El propio gobierno socialista de España, conocedor de la grave crisis económica que se avecinaba, al salir ganador de las elecciones por segunda vez consecutiva en 2008, nada hizo para mitigar el efecto de la depresión reduciendo el gasto público superfluo. En lugar de ello, se dedicó a despilfarrar dinero en asuntos tan ridículos como en un pánfilo Ministerio de Igualdad y en una nueva vicepresidencia, la tercera, dedicada a la administración autonómica y para satisfacer al cacique del basurero andaluz, Manuel Chaves.

¿Por qué el gobierno socialista de España no hace nada serio para combatir la crisis? ¿Por qué no se produce el tan deseado pacto de estado entre los dos partidos nacionales, PSOE y PP? Principalmente porque está preso de los acuerdos que suscribió en su día para poder auparse al poder. El Pacto del Tinell, firmado en el año 2003 entre el PSC (incluido en el PSOE), ERC e IU en Cataluña para formar el tripartito de gobierno, señala en una de sus cláusulas, relativa a los «Criterios de actuación política general», que no puede haber «Ningún acuerdo de gobernabilidad con el PP, ni en la Generalitat ni en el Estado». Los distintos caciques autonómicos aprobaron la presencia de Zapatero en el poder mientras satisfaga sus cuotas de poder, en forma de ministerios ocupados por representantes de cada uno de ellos. Lo que en su día sirvió para marginar al otro gran partido nacional, el Partido Popular, ahora convierte a Zapatero en rehén de una situación política que no puede rectificar sin perder el poder. Pero, ante todo, el rehén principal es una Nación Española que se asoma al precipicio, con el gobierno asumiendo el papel del famoso Perro del Hortelano, que ni come ni deja comer.


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