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Nada quiere saber del separatismo y sus políticas de inmersión lingüística

Gabilondo y el cinismo frailuno

El carácter frailuno del Ministro de Educación español

Jueves 25 de marzo de 2010, por Grupo Promacos

Ángel Gabilondo Pujol, actual ministro de Educación, haciendo uso de su habitual tono melifluo, aseguró hace unos días que «en España el tema de la lengua se ha vivido con bastante normalidad. La inmersión lingüística y la lengua vehicular han conducido a garantizar lo que pide la Constitución: el deber de conocer la lengua y el derecho a usarla. Lo que no tenemos que hacer es una cuestión de enfrentamiento. Las lenguas son espacios de convivencia y no se defiende una lengua luchando contra otra ni usándola como arma arrojadiza».

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Ángel Gabilondo
Complice del separatismo al no querer ver la realidad de la inmersión lingüística

De este modo, el ex fraile vascongado, trataba de edulcorar, en rigor falsear, el área de la cual se ocupa desde que Zapatero le entregara la cartera ministerial. Don Ángel, pese a su doblez, no engaña a nadie que no quiera hacerlo, pues de todo español es sabido que en diversas regiones de España, el idioma de Cervantes está institucionalmente relegado a un segundo plano en el mejor de los casos.

Bien saben los sediciosos de cualquier región española, de la importancia del idioma para garantizar la cohesión política, tan bien, al menos, como lo sabe el actual gobierno socialfascista y su medrosa oposición. En ambos casos, bien que con matices, PSOE y PP no desperdician la ocasión de hacer guiños a los partidos extravagantes que operan en la Nación Española con el único fin de destruirla. Ésta y no otra, es la razón por la cual, envueltos en el Mito de la Cultura, del que es víctima el propio Gabilondo, estudiante residente en Alemania en sus años mozos, los mal llamados partidos nacionales no han tenido el menor interés en terminar con una tiranía que, de raíz lingüística, afecta a la sociedad española.

Pero Gabilondo no se detuvo en las manifestaciones antes referidas. Cambiando fe frailuna por un cinismo de intensidad similar, el donostiarra prosiguió diciendo: «espero que en España no se le persiga a nadie por rotular de una manera u otra manera… pero si hay disposiciones legales, deben cumplirse».

Con el objeto de curarse de su falsa conciencia, recomendamos desde Promacos al antaño fray Ángel, a darse una vuelta por los establecimientos regentados por Manuel Nevot, víctima de las nada metafísicas multas impuestas por el Tripartito que gobierna Cataluña. Y es que, lejos de la moqueta y los coches oficiales, exclusivo hábitat en el que parece moverse Gabilondo, la lengua del pueblo, concepto tan caro para los autodenominados socialistas, se persigue con saña.

Terminó su rapsodia el autor de Enséñanos a amar. Catecismo del Sagrado Corazón sin poder resistirse a tratar sobre Educación para la Ciudadanía, asignatura de tintes marianos que según él, respondería a «algunos déficits de valores cívicos y ciudadanos que son muy importantes para los niños. Es una asignatura más que hay que impartir bien».

El fundamentalismo democrático en que se sustentan las manifestaciones aludidas, el hedor nematológico que desprenden, nos aconseja interrumpir aquí nuestro análisis.


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