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Creen en la justicia universal frente a la piratería

Piratas y pánfilos sin fronteras

El secuestro del buque Alakrana pone en evidencia la inanidad del régimen constitucional de 1978 allende nuestras fronteras

Miércoles 11 de noviembre de 2009, por Grupo Promacos

Han pasado ya más de cuarenta días desde que el buque pesquero Alakrana que, en una seña de identidad del régimen antiespañol que padecemos, llevaba la ikurriña y no la enseña nacional como distintivo, fuera secuestrado en las proximidades de Somalia por unos piratas. En el desarrollo del secuestro, las tropas españolas desplazadas al lugar apresaron a dos de los filibusteros. El gobierno no tuvo mejor ocurrencia que llevárselos a España para ponerlos a disposición del juez estrella Baltasar Garzón.

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El buque pesquero Alakrana
Para dar ejemplo al mundo, faenaba con la ikurriña y no con la enseña nacional

La decisión fue justificada de las formas más estúpidas posibles: que Somalia, país envuelto en un serio conflicto bélico, carece de gobierno. Que el Estado de Derecho ha de ser quien juzgue los delitos de privación de libertad cometidos por los piratas contra los pescadores españoles, &c.

Pero desde el Grupo Promacos no podemos sino renegar del panfilismo mostrado por el Gobierno de España y sus instituciones. Cuando parecía que la jurisdicción universal que pretendía arrogarse nuestra deteriorada Justicia veía su fin por decreto, resulta que los piratas apresados en aguas internacionales, se convierten en delincuentes comunes que han de ser juzgados en nuestra Nación. Con el ridículo añadido de no saber si uno de los detenidos, llamado Abduwilly , era o no menor de edad y no saber qué hacer con él, y con un letrado a su cargo pagado por el gobierno, pars pudenda que nadie quiere reconocer.

El panfilismo aliciesco de la clase política española (no esperamos que el PP, envuelto en su atribulado camino de podredumbre, pueda hacerlo mejor a día de hoy) confunde lo que son agresiones internas, de orden público, como las del terrorismo separatista de ETA, con agresiones corticales, de ejércitos (el denominado «proceso de paz» con ETA).

Por contra, lo que son agresiones contra españoles fuera de nuestras fronteras, como el secuestro de pesqueros en esa zona del mundo que no es la primera vez que sucede, son consideradas como meros delitos que hay que juzgar, como si la jurisdicción de nuestros tribunales fuera universal y no restringida a nuestra soberanía, y en todo caso carente de sentido en aguas internacionales, que no dejan de ser territorio en disputa y objetivo de acciones militares. El PSOE, para más inri, se negó a que la ley fuese reformada para que nuestro ejército proteja a los barcos pesqueros que faenan en aguas territoriales, olvidando que el interior de la nave es territorio español y por lo tanto ha de defenderse. Un juez no tiene por qué decidir qué hacer en un caso semejante, como si fuera un poder autónomo por encima del poder militar y sobre todo del gobierno.

El gobierno seguramente habrá acometido todo lo que le pareció oportuno para resolver el conflicto, y habrá obrado de buena fe incluso. Pero sus acciones no han servido y la situación parece haber alcanzado un punto de no retorno. Además, ahora el gobierno se siente atado de pies y manos, desde la perspectiva de «no ceder al chantaje» de entregar a Somalia a los dos detenidos, en nombre del Estado de Derecho que los custodia. Cuando cualquier persona que no estuviese podrida por el panfilismo del Pensamiento Alicia se daría cuenta, desde posiciones propias del realismo político, que lo primero que pedirían los piratas, en el caso de alcanzar cualquier tipo de acuerdo, es un canje entre prisioneros (que no evita una acción militar posterior para neutralizar la amenaza de la piratería).

Sin duda que la piratería, y más cuando se cedió en alguna otra ocasión, es una amenaza cortical contra los pesqueros que faenan en aguas internacionales. Pero mayor amenaza para la Nación Española es el panfilismo que permite a esos mismos barcos faenar sin la enseña nacional y que habla desde jurisdicciones universales y cuya patria es la humanidad.


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