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En los últimos cuatrocientos años en los países ricos del mundo se ha realizado labores de investigación científica sin interrupciones

Economía, ciencia y supervivencia de los pueblos pobres del mundo

En la actualidad, para los países pobres el trabajar en dichas áreas del quehacer humano no es asunto como antaño de perseguir el dominio mundial, sino asunto de mera supervivencia en lo que se divisa como un durísimo futuro

Jueves 29 de octubre de 2009, por Jorge Antonio Montemayor Aldrete

La suerte de todo país que tenga poco capital para impulsar su desarrollo está condenada de antemano a ver crecer el abismo no sólo entre sus pobladores ricos y pobres; sino entre países pobres y países ricos. Y esto como lo acabamos de mostrar, para su difusión, no es asunto de buena o mala voluntad sino asunto del derecho de propiedad que impone el sistema capitalista mundial

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Nuestra solidaridad para los trabajadores de Luz y Fuerza, compañía nacional, en México, de energía eléctrica intervenida militarmente por el gobierno del dictador Felipe Calderón para continuar su entrega del sector energético al capital extranjero, y nuestro cariñoso recordatorio a los esbirros de la dictadura respecto a que ellos, ni nadie en México pueden disponer anti constitucionalmente de bienes nacionales so pena de nulidad de sus actos. Y no lo duden el pueblo ya comienza a reclamar…al tiempo.

Este artículo está dedicado a la Universidad Nacional Autónoma de México recipiendaria del premio Príncipe de Asturias en el año 2009, y a todos sus trabajadores de hoy y de siempre que lo hicieron posible.

Introducción

En los últimos cuatrocientos años en los países ricos del mundo se ha realizado labores de investigación científica sin interrupciones; así mismo en dichos países se han desarrollado aplicaciones tecnológicas de tal magnitud que la historia de la humanidad denota las épocas recientes en función de dichos avances. Y hasta donde sabemos los países productores masivos de ciencia y tecnología en los diversos períodos de la historia han dominado el panorama mundial, en el siglo XIX dominó Inglaterra y el siglo XX Estados Unidos de América. En la actualidad, para los países pobres el trabajar en dichas áreas del quehacer humano no es asunto como antaño de perseguir el dominio mundial, sino asunto de mera supervivencia en lo que se divisa como un durísimo futuro.

Revisemos un poco de historia en materia de macro economía.

De acuerdo con la teoría de Kondratiev, los grandes ciclos económicos recientes de la humanidad están relacionados con macro-cambios tecnológicos de innovación o cambios tecnológicos grandes que inciden de manera fundamental en la actividad económica; como son: La introducción masiva de las máquinas de vapor para la industria algodonera la cual ocurre alrededor de 1800, correspondiendo al primer ciclo de Kondratiev de la era industrial moderna (Ciclo-K). La introducción del ferrocarril y el acero a nivel masivo alrededor de 1850, y su efecto en la producción y el transporte de mercancías y personas, segundo ciclo-K. La introducción y uso masivo del motor eléctrico y la ingeniería química en la producción industrial, alrededor del año de 1900, tercer ciclo-K. La introducción masiva de la petro química, y el uso masivo del transporte alimentado por combustibles fósiles que permitió el crecimiento gigantesco de ciudades, alrededor de 1950, cuarto ciclo-K. La introducción masiva de la informática y la robotización industrial (que ha aligerado el trabajo humano y a la vez ha desplazado gran cantidad de trabajadores de la producción y amenaza la estabilidad del sistema económico capitalista al producir de forma sistemática más desempleo que empleos) alrededor de 1990-2000, quinto ciclo-K en la historia moderna. Estos ciclos han sido estudiados recientemente de manera al parecer exhaustiva por Marchetti [1] para el caso de picos temporales en las innovaciones tecnológicas. Respecto a la importancia de innovaciones mayores en la vida de la humanidad el economista Simon Smith Kuznets [2], en su discurso del premio Nobel en 1971, refiriéndose a los ciclos de Kondratiev, afirmó: «Las innovaciones tecnológicas, particularmente las basadas en invenciones mayores representan una aventura hacia lo parcialmente desconocido, algo no se conoce totalmente hasta que su aplicación masiva en la producción revela el rango amplio de sus efectos directos e indirectos. Una invención es mayor o importante si proporciona las bases para aplicaciones extensivas y mejoras (Por ejemplo la máquina estacionaria de vapor atribuida a James Watt). Sus efectos acumulativos, todos nuevos, los cuales se extienden sobre un período prolongado resultan en una transformación de la producción económica y de las relaciones sociales de producción».

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En cuanto al ciclo actual de Kondratiev, como hemos comentado en el artículo «Crisis final del capitalismo: economía global y ciencia en un mundo de tamaño finito», dos tipos de actividades despuntan como centrales en la etapa actual de desarrollo de la Humanidad: La necesaria revolución de los medios de producción asociada a cambios fundamentales en las fuentes masivas de energía que utiliza la humanidad para realizar sus actividades productivas; y los cambios fundamentales que ocurren en las herramientas básicas mediante las cuales se lleva a cabo dicha producción, debido a la masiva irrupción de los robots industriales y las computadoras. En ese trabajo se analizaron, las implicaciones que todo ello tiene sobre la inviabilidad a largo plazo del sistema capitalista dentro de un planeta de tamaño finito.

Economía y crecimiento

En lenguaje matemático, tenemos que la ecuación básica que, en la práctica, gobierna la economía del capitalismo o el socialismo actual viene dada por:

dC/dt = αC (1)

Donde C es por ejemplo el capital o cantidad de dinero que depositamos en un banco a plazo fijo (por ejemplo un año) para que nos de intereses, dC/dt es el incremento del capital en ese año; y por supuesto α es el porcentaje de interés que nos prometió el banco al hacer la inversión. La ecuación anterior, también ha servido para describir de manera aproximada la evolución a largo plazo (decenas de años) del crecimiento poblacional en la tierra, y de la producción económica mundial. La solución de dicha ecuación es la función exponencial:

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La cual puede verse geométricamente en la siguiente figura:

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De esta figura puede observarse que el capital crece mucho más rápido de lo que lo haría si creciera como una línea recta conforme transcurre el tiempo; ¡magnífico para los capitalistas! Pero si nos preguntamos ¿Todos los capitalistas, o todos los seres humanos ven crecer su capital o sus ahorros con la misma rapidez cuando no hay guerras o crisis? La respuesta es la que ya intuimos: En el capitalismo el pez grande se come al chico; y los trabajadores a romperse el lomo en beneficio de los capitalistas que les roban buena parte de la plusvalía que producen. Pues desde el punto de vista matemático la rapidez de crecimiento de un capital en el tiempo viene dada por la ecuación (1); la cual repetimos es la que usan los bancos para cobrarnos los intereses de un préstamo. Pero ¿Qué creen? Lo más interesante de esa simple ecuación, con la cual nos atornillan en los bancos, es que permite deducir que en ausencia de guerras o de ambios tecnológicos importantes en los procesos productivos: ¡la diferencia de crecimiento de dos capitales crecerá exponencialmente con el tiempo! ¡Así que en el sistema capitalista el crecimiento del abismo entre pobres y ricos es consecuencia matemática de la ecuación básica del capitalismo! En efecto imaginen que existen dos capitales C1 mayor que C0, según la ecuación (1) la diferencia entre esos dos capitales crecerá con el tiempo de acuerdo con la siguiente expresión:

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La Figura (2) nos sirve también para ilustrar el significado de la ecuación anterior. En efecto basta considerar que la diferencia inicial entre la rapidez de crecimiento de dos capitales es la que corresponde al tiempo que escojamos en este caso dos años en el pasado, para observar cómo crece con el tiempo la diferencia entre dos capitales.

En estas condiciones es claro que la suerte de todo país que tenga poco capital para impulsar su desarrollo está condenado de antemano a ver crecer el abismo no sólo entres sus pobladores ricos y pobres; sino entre países pobres y países ricos. Y esto como lo acabamos de mostrar, para su difusión, no es asunto de buena o mala voluntad sino asunto del derecho de propiedad que impone el sistema capitalista mundial; derecho plasmado matemáticamente en la ecuación (1). Pero esperen no todo está perdido. Tres cosas cambian, de vez en cuando, las condiciones que dan lugar al crecimiento del abismo entre pobres y ricos, sean países o personas las que tengan dichas diferencias: Las guerras, las revoluciones, y el desarrollo de nueva ciencia y la subsecuente nueva tecnología que altera radicalmente los procesos productivos. Consideramos que éste último aspecto es fundamental en la época actual en que la propia existencia de la Humanidad está en grave peligro de extinción a corto plazo debido a la decisión de los poderosos de defender con las armas en la mano una civilización basada en el lucro y no en la satisfacción de las necesidades básicas humanas. Se impone pues un cambio de raíz en la civilización humana.

Tentativamente se propone

Que los países pobres, como todos los pueblos latinoamericanos, que tengan escasa capacidad de ahorro (gracias en buena medida a la banca internacional imperialista que aprovecha para sus fines de acumulación capitalista el escaso capital popular latinoamericano) desarrollen políticas estatales, pasando por la nacionalización de dichas bancas extranjeras o de aquellas que tienen por fin principal el lucro, para concentrar el escaso capital local hacia labores productivas y de infraestructura que a corto plazo empleen mucha mano de obra y aporten condiciones de mejoría en las condiciones de vida de las mayorías lo cual impulsará la económica local; y así mismo se instrumenten políticas integrales para el impulso de la educación en todos los niveles, mediante medidas diversas como el apoyo alimentario para los estudiantes, becas varias con cargo a los gobiernos centrales, se apoye la investigación científica y humanística en general, se trabaje además por establecer planes regionales que impulsen desarrollen y concentren los escasos recursos para priorizar la investigación en ciertas áreas de importancia estratégica para la supervivencia de los pueblos como alimentación, agricultura, nuevas fuentes energéticas, transporte, salud, vivienda digna, desarrollo de fuentes de trabajo socialmente productivo, cuidado y restauración de los ecosistemas, y todas aquellas áreas relacionadas con la atención y satisfacción de las necesidades básicas de la población local. Conviene tener en mente que los recursos del planeta alcanzan para que toda la humanidad tenga satisfechas sus necesidades básicas sin lujos ni derroches; pero no para que unos cuantos vivan y se comporten como si fueran los dioses de la Tierra a costillas del trabajo ajeno. A llegado el momento en que los esfuerzos políticos y sociales aislados realizados por los pueblos pobres se muestran costosos e inútiles en materia de supervivencia de la vida toda en el planeta, la hora de la unidad de acción ha llegado; pero esta unidad se ha de dar en torno de un programa mínimo el cual se viene esbozando por diversas partes del planeta.

En resumen: Sí hemos de sobrevivir los pueblos pobres de esta Tierra hemos de apurar el paso para aprovechar y desarrollar la ciencia y el humanismo laico para transitar (cuando todavía tenemos recursos energéticos y humanos para lograrlo) de una civilización deshumanizada centrada en la ganancia a otra nueva civilización centrada en las necesidades básicas de la Humanidad. Hemos pues de pasar de una civilización centrada en la ganancia a costa del sufrimiento y la muerte de las mayorías pobres, a otra centrada en la vida para todos.

Notas

[1] Cesare Marchetti, (1987), Society as a Learning System: Discovery, Invention, and Innovation Cycles Revisited (http://www.cesaremarchetti.org/archive/scan/MARCHETTI-030.pdf)

[2] Simon Kuznets, The Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel, December 11, 1971.


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