El Revolucionario

Portada > España > Del “Síndrome de la Moncloa” al despotismo

ZP, campeón del Pensamiento Alicia se rodea de aduladores

Del “Síndrome de la Moncloa” al despotismo

El visionario leonés se siente atraído por líderes presidencialistas

Miércoles 16 de septiembre de 2009, por ER. Madrid

Es ya un lugar común entre los periodistas españoles referirse a un extraño mal que aqueja a los inquilinos del Palacio de la Moncloa sito –entérese Evo- en la capital del Reino de España. Según estos doctores de la política hispana, los Presidentes, una vez alojados en tan áulicos edificios, perderían el contacto con «la calle,» para ensimismarse y conducirse con maneras presidencialistas

JPG - 25.6 KB
Zapatero, rodeado de pelotas
Disfruta como un niño pequeño mientras España le trae sin cuidado

El así llamado «Síndrome de la Moncloa» habría hecho blanco en las carnes no sólo de Aznar, sino también de González y de sus predecesores. Sin embargo, ZP ha rebasado este estadio enfermizo para sumergirse directamente en el despotismo. Nos explicaremos:

La renuncia de sus escaños llevada a cabo por Sevilla o Solbes, pese a la labor propagandística que la cohorte de aduladores –figura inexcusable para el déspota- ha llevado a cabo, no hace sino confirmar el personalismo de este krausista hispanófobo de cuya boca nunca se cae la palabra YO.

Porque estos antaño sumisos trabajadores de Rodríguez, una vez abandonado el escaño de la Carrera de San Jerónimo, no han dudado en mostrar un rasgo de sinceridad para poner de relieve de qué modo, ZP –economista de dos tardes- se inmiscuye en el Ministerio de Hacienda que ambos trataban de dirigir. El Presidente y autodesignado Ministro de Deportes, es también ahora quien parece dirigir, con errático rumbo, la nave económica. Acaso hacia la bancarrota.

Su despotismo, necesitado de hagiógrafos, le ha llevado a beneficiar descaradamente a su amigo Jaime Roures, prototipo de socialfascista que supera al propio Zapatero en su doblez y deslealtad. El imperio mediático que dirige este pintoresco personaje es lo que necesitaba el muy soberbio leonés, quien no duda en retorcer las leyes para favorecer a estos tan serviles como codiciosos millonarios progres afectos a la felicidad canalla y transidos de Pensamiento Alicia. Sirvan estos dos aspectos a modo de breves pinceladas que se incorporarían al retrato de un déspota.

Sin pretender caer en el psicologismo, desde ER.Madrid, y a la luz de lo expuesto, la actitud de ZP, su deslizamiento del presidencialismo al despotismo, puede explicar la fascinación que muestra por otros líderes de un parecido pelaje egocéntrico como el suyo. ZP admira a iluminados como Obama, Chávez o el indocto y siempre grotesco Morales. Ellos, al margen del culto a su personalidad, mantenido con mayor o menor cuidado, también «vislumbran» soluciones totales, a lo que en el caso de los dos últimos hemos de añadir un elemento de sublimación: su visión negrolegendaria y su apelación populista a los «desfavorecidos», algo que gusta especialmente al abogado castellano que en Rodiezmo llega a cotas de histrionismo tan elevadas como sus emponchados colegas, a los que seguramente salvará, Alianza de Civilizaciones mediante.

Desde El Revolucionario, simplemente, nos preguntamos hasta qué punto la sociedad española sera capaz de soportar la tiranía de este sujeto y de su corte de neofeudalistas y sicofantes.


El Revolucionario, el diario hispano global de crítica del presente
Seguir la vida del sitio Cumple con el estándar XHTML 1.0 Transicional Página realizada con hojas de estilos
Porque el Mundo sigue girando