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Decía Cervantes que la ingratitud es hija de la soberbia. Ese pecado, el más capital de todos, es el que describe a la gente que quiere ser independiente

2568 ingratos quieren separarse de la Hispanidad y de España

Para no depender de nadie hay que ser Dios

Lunes 14 de septiembre de 2009, por ER. Barcelona

El 33% de los ciudadanos españoles de Arenys de Munt, Barcelona, quieren dejar de ser españoles. En plan efecto dominó, más municipios de la región española de Cataluña quieren ser Europa y así dormir más cerca del sueño de Hitler de una Europa étnica

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Carlos Mora
Alcalde traidor e ingrato, señorito caciquil vendepatrias

Decía Cervantes que la ingratitud es hija de la soberbia. Ese pecado, el más capital de todos, es el que describe a la gente que quiere ser independiente. Para no depender de nadie hay que ser Dios. Eso vino a sugerir sutilmente Deng Xiaoping años atrás, cuando Jordi Pujol le insistía que los catalanes eran siete millones de almas. El mandatario chino le contestó con la famosa fórmula de: «¿Y en qué hotel quiere que los meta cuando vengan de visita?».

De todas maneras, los convocantes de la Consulta de Arenys de Munt, el «Movimiento Arenyenco por la Autodeterminación», apoyados por su patético alcalde (cada vez que sale en los medios de comunicación está temblando) no han pecado de excesivamente soberbios en la formulación de la pregunta a sus marineros y marineras. «¿Está usted de acuerdo con que Cataluña se convierta en un Estado de Derecho independiente, democrático y social integrado en la Unión Europea?», era la pregunta. En la respuesta nadie podía argumentar, sólo dos opciones: sí o no. En lo de Unión Europea esta la trampa; al fin y al cabo, no son tan soberbios. No quieren ser independientes sino que prefieren depender de Bruselas que de Madrid. ¿Por qué, se preguntará el inocente lector, español o no? ¿Por qué este 40 por ciento de areyencos se decanta por Bruselas?. Como en las grandes producciones de Hollywood, debemos retrotraernos en el tiempo. La Constitución Española de hace 31 años nació con un cartucho de dinamita debajo de los brazos. La absurda integración en el todo español de partidos políticos que representaban sólo a unas partes. Vease PNV,CIU o ERC. Durante estos 31 años, dado que PSOE y PP querían la mayor cuota de poder público para sus muchachos, prefirieron ir haciendo concesiones a estos partidos extravagantes antes que pactar con el otro gran partido. La consecuencia es que Zapatero, a día de hoy, es presidente del gobierno sobre el papel, mientras que en la práctica es coordinador de gobiernitos soberbios e ingratos. Como pueda serlo el de Cataluña. Algunos periodistas de investigación sugieren que nuestra Constitución con cartucho de dinamita debajo es producto de la satelización y subvención del PSOE durante la transición por parte del burgués y protestante Partido Socialdemócrata alemán de Willy Brandt, que siguió los clásicos métodos de los chicos de Hitler de inflar los diferentes movimientos románticos de paises europeos, a la manera del clásico divide y vencéras romano, vease Croacia.

Al quedar progresivamente dividida España, en un calco de los procesos soviético y yugoslavo, sus ciudadanos nos convertimos en víctimas de dos proyectos imperiales depredadores; de Alemania y de EEUU, a su vez depredador del primero. El balance de la desintegración de la Unión Soviética ya lo sabemos, por poner un botón, la esperanza de vida de los habitantes del espacio posoviético descendió diez años desde 1991 y ahí tenemos a Ucrania cavando zanjas para crear su frontera con Rusia y entrar en la OTAN. A los yugoslavos, con menos medios, se les ocurrió aguantar el tipo, y así les fue. A las buenas (Gorbachov) o a las malas (Milosevic), las fuerzas telúricas se impusieron.

Volviendo a nuestro particular asunto. Es cierto aquel dicho infantil que utilizaban los profesores para reducir las riñas intersexuales preescolares, avergonzando a la muchachada: los que se pelean, se desean. Hoy, en Arenys de Munt, junto a los soberbios independentistas, también se manifestaron cincuenta miembros y miembras de Falange. Ambos movimientos cojean del mismo pie, su visión etnicista de la historia, completamente retrógrada y desfasada. En los tiempos que corren, un proyecto político serio, tiene que ser imperial como mínimo. Las ideas románticas de Cataluña de Maulets o de España de Falange desdibujan el proyecto socialista iberoamericano que empujamos desde El Revolucionario, llenando de borrones e interminables rencillas históricas bizantinas nuestros plausibles proyectos políticos preñados de materialismo filosófico y realpolitik .

A pesar del órdago neofeudalista de hoy, El Revolucionario no dejará de acometer su misión, cual salmón remontando el río: el socialismo del siglo XXI será hispánico, y pobre de aquel que quiera dividirnos, ya sea de «derechas» o de «izquierdas», ya que no habrá perdón con él.


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