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El 15 de enero se conmemora el aniversario del líder negro

Martin Luther King y La Raza

Muchos entienden que actualizar el «sueño» de Martín Luther King pasa hoy día por enfrentar el «problema» hispano

Martes 16 de enero de 2007, por ER. Washington

El día 15 de enero es fiesta nacional, fiesta de guardar en los Estados Unidos de Norte América. Se conmemora el aniversario del nacimiento en 1929 de Martín Luther King, activista en pro de los «derechos civiles de los negros» durante 1960 hasta su asesinato en 1968 a manos del blanco James Earl Ray. El racismo estadounidense, que hizo necesaria su figura, y posibles sus excesos, apunta hoy a un grupo con un bagaje político absolutamente distinto que los afro americanos: los hispanos.

El Presidente Bush paró en la mañana del lunes en su camino a la Casa Blanca en un instituto de enseñanza media sin previo aviso. Las aulas estaban vacías, como en casi la totalidad del país, como homenaje establecido desde 1986 al adalid de la «negritud» y Premio Nobel de la Paz en 1964, Martín Luther King Jr. Pero Bush pudo saludar a los voluntarios que trabajaban en la restauración del centro y aprovechó para hacer un llamamiento en este día señalado para que la gente «haga algo por su comunidad». El día anterior, en la misma iglesia Bautista en la que el laureado ejerciera de pastor de ovejas, la hija de Martín Luther King llamaba a la igualdad de todos. Estas perspectivas morales (referidas al grupo) y éticas (referidas a todos los hombres) contrastan con las reivindicaciones políticas relativas a la situación de los hispanos.

En efecto, muchas voces compararon las multitudinarias protestas promovidas por hispanos en el año 2006 con el movimiento de derechos civiles de los negros en los años sesenta. La comparación es, sin embargo, peligrosa, y a veces sólo sirve para asegurar la No violencia de estos grupos de protesta y para confundir las doctrinas ideológicas.

Y es peligrosa por la enorme distancia que hay entre las situaciones de estas dos minorías. El ahogamiento de los negros en Estados Unidos desde la abolición de la esclavitud en el último tercio del siglo XIX ha sido constante y bastante exitoso. El Imperio yanqui tiene componentes racistas desde su misma composición la cual, en contra de lo ocurrido en los países de la Hispanidad, pasó por el exterminio de los nativos.

La diferencia entre ambos tipos de imperialismo (el depredador anglosajón y el generador hispano) se ve todos los días en las calles estadounidenses, donde los «marrones» vienen, casi inevitablemente, del sur del Río Bravo. No sobrevivieron los indígenas en el Norte, pero se importaron grandes cantidades de mano de obra esclava desde África. Los negros consiguieron, poco a poco y hasta cierto punto, liberarse de este yugo racista mediante importantes luchas y, tras la Segunda Guerra Mundial, en el contexto de la sociedad de mercado que necesita «igualar» a todos los consumidores.

Histórica y políticamente, el papel de los hispanos es muy diferente. Muchos estados hablan tradicionalmente español y pertenecieron en el pasado a España o México. En muchos otros ha habido población hispanohablante desde hace siglos, con fuerza suficiente para defender sus ideas en varios foros.

Desde hace décadas, la inmigración desde los países americanos de habla hispana hacia el Norte se ha visto multiplicada por la situación económica de la región. La población hispana en EEUU ha alcanzado los 40 millones, el 13,7% (sin contar a los 4 millones residentes en Puerto Rico) del total de la población, superando a cualquier otra minoría. Desgraciadamente esto ha supuesto a veces la competencia entre ellas, que en los sectores pobres se traduce en violencia de bandas, que la semana pasada se cobró la vida en Los Angeles de una niña afro-americana de 14 años.

Se calcula que para 2050 los hispanos compongan el 25% de la población. Además de esto, se calcula que de once a doce millones de inmigrantes ilegales residen y trabajan el país explotados en el campo, la industria o los servicios. Las protestas del año pasado se debieron a los debates sobre la situación de este enorme contingente de ilegales, debates que no llevaron a ninguna resolución más allá de la construcción de 700 millas (unos 1.100 km) de muro para separar la frontera de México. El Partido Demócrata, ahora mayoría en el congreso, ofreció un decálogo de proyectos el noveno de los cuales se refería a este «problema».

Estos inmigrantes hablan un idioma común que compite con el inglés, son mayoritariamente católicos, traen con ellos músicas que arrasan en los índices de audiencia, y están alcanzando mucho más rápidamente que los subyugados afro americanos puestos de responsabilidad económica y política.

Los movimientos de defensa de los hispanos tienen, por tanto, muy diferentes opciones y el futuro a sus pies. Pero no deben caer en comparaciones fáciles que les hagan olvidar las peculiaridades de su situación política y cultural.

El Día de Martín Luther King, puede actuar de agente contrarrevolucionario si se pierde su contenido político. Lo mismo se ha intentado hacer con el 12 de Octubre, cambiando su denominación al Día de Colón contra el contenido político del Día de la Raza o el Día de la Hispanidad.

Nos corresponde a los hispanos en EEUU evitar que esto ocurra.


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