El Revolucionario

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Un partido falsamente "españolista"

Contra Unificación Comunista de España

Una secta maoísta con una ideología que roza la socialdemocracia

Sábado 28 de marzo de 2009, por ER. Barcelona

Algunos advenedizos intentan, desde España (cómo no) relacionar a El Revolucionario con Unificación Comunista de España (UCE), sabiendo del desprestigio de esta secta maoísta para desprestigiar a El Revolucionario. Sin embargo, para su información, El Revolucionario no tiene absolutamente nada que ver con este oscuro grupo de izquierda asiática, ni en fines ni en formas. En este artículo lo explicamos

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Lema antiespañol de la UCE
La UCE, pánfilamente, admite la expresión "nacionalidades y regiones", convirtiéndose así en cómplices de la situación actual

Lo cierto es que Unificación Comunista de España (desde ahora UCE) fue un partido nacido durante la Transición española (ese proceso político por el cual el franquismo mutó en democracia burguesa coronada por los Borbones) de las ruinas de Tribuna Obrera, tal y como ellos se esfuerzan en asegurar. Ya en otro artículo desenmascaramos a este grupo, pero parece ser que la ignorancia, o simplemente las ganas de embrollarlo todo de algunos (neofeudalistas y progres, mayoritariamente; ambos enemigos de la unidad de la Hispanidad) desde hace tiempo no deja de relacionarnos con la UCE. Pues bien, para información de todo el mundo de lengua hispana repasemos en qué nos diferenciamos de esa secta maoísta, primero en la forma y después en el fondo.

En la forma:

a) Unificación Comunista de España es un partido político español.

El Revolucionario es un periódico de izquierda revolucionaria en lengua española nacido en México, con corresponsales en todos los países iberoamericanos (incluída la Iberoamérica africana (Angola, Guinea Ecuatorial, Sáhara Occidental, &c.), asiática (Timor Oriental, Filipinas) y europea (Portugal y España), además de otras zonas del mundo.

b) Unificación Comunista de España nace en España hacia la década de 1970.

El Revolucionario es un diario del siglo XXI.

c) Nadie conoce quiénes son los líderes de la UCE, de ahí las sospechas sectarias de este oscuro grupo.

El Revolucionario tiene un comité editorial general, y varios colaboradores activos en otros lugares del mundo.

d) La UCE es un partido con locales en varias ciudades de España.

El Revolucionario no tiene locales físicos.

e) La UCE tiene su propio diario, llamado «De Verdad», que no entraremos aquí a criticar, pero que podríamos hacerlo sin ningún problema.

El Revolucionario se representa a sí mismo.

Pasemos al fondo:

a) UCE es un partido de izquierda asiática (maoísta), esto es, según sus propias palabras, se define como « marxista-leninista-pensamiento Mao Tse Tung ».

El Revolucionario es un diario que no es de izquierda asiática, ni tampoco de izquierda socialdemócrata, ni de izquierda anarquista. El Revolucionario es un diario que busca, a través del análisis crítico del presente desde coordenadas filosóficas materialistas, la conformación de una izquierda nueva, definida, nacida en el mundo de habla hispana. En este sentido, nos sentimos herederos de la izquierda jacobina de la Revolución Francesa, de la izquierda liberal de las Cortes españolas de Cádiz y de los revolucionarios de la independencia de las naciones iberoamericanas (Bolivar, San Martín, O’ Higgins, Martí, entre otros), y de la izquierda comunista de Lenin.

b) La UCE dice luchar contra el imperialismo y el capitalismo monopolista, siguiendo el ideario de Lenin en «El imperialismo: fase superior del capitalismo».

El Revolucionario considera que los monopolios en el capitalismo han existido siempre, y que el capitalismo, por su carácter cíclico (tal y como demostró Kondratiev), hace imposible que éste tenga una fase superior. Además, consideramos que imperialismo ha existido desde que existen Estados, y que incluso un Estado socialista, que pretenda expandir la revolución, ha de ser necesariamente imperialista. Eso sí, distinguimos entre un imperialismo depredador (que trata de mantener o de empeorar las condiciones de vida de los conquistados) y un imperialismo generador (que trata de mejorar y de igualar las condiciones de vida de los conquistados con respecto a la metrópolis). Consideramos que esa metrópolis generadora y socialista sólo puede ser Iberoamérica.

c) La UCE pretende construir una sociedad global sin Estados regida por el comunismo de corte chino. De ahí su defensa de procesos atroces como la «Revolución Cultural».

El Revolucionario considera que es imposible un planeta sin Estados, y por tanto, es imposible una Humanidad unida en armonía (a no ser que nos unamos frente a una invasión externa a las sociedades políticas realmente existentes en nuestro planeta, lo cual es o fantasía o ciencia-ficción). Por el contrario, creemos necesaria la conformación de Iberoamérica (toda la población mundial que habla español y portugués) como una plataforma económica y política unida en un socialismo específico, que actúe como un Imperio generador y ejemplar para con el resto de pueblos de la Tierra. Además, somos contrarios a «revoluciones culturales» como la de Mao, no ya porque no caemos en el mito de la cultura, sino porque consideramos que hay ciertos elementos del pasado de siglos que no deben, por prudencia, ser eliminados.

d) La UCE dice ser un partido proletario español que sigue la tradición de Pablo Iglesias en el PSOE y José Díaz en el PCE, además del Frente Popular.

En El Revolucionario no podemos posicionarnos en esa tradición, porque, simplemente, dicha tradición, más allá de un origen común (Marx) no existe. Los proyectos de Pablo Iglesias y de José Díaz eran incompatibles, no ya en la forma, sino incluso en el fondo. Las izquierdas son muchas y están enfrentadas entre sí. Y el Frente Popular era simplemente una coalición de partidos (liberales, jacobinos, comunistas, anarquistas, socialdemócratas) unidos contra un enemigo común coyuntural, que por otra parte acabó con ellos. Además, no podemos decirnos «partido proletario» porque, ni somos un partido, ni tenemos claro que haya un extenso proletariado, al menos en España (no decimos ya en Perú, Bolivia, Argentina o México). Un asalariado no es un proletario tal y como lo entendió Marx, y una sociedad de rentistas como la española está lejos de hacer una revolución proletaria hoy (otra cosa es lo que ocurra cuando la crisis avance). No está claro en España cuál es el sujeto revolucionario, al menos de momento.

e) La UCE se dice antihegemonista.

El Revolucionario considera necesaria la hegemonía revolucionaria de Iberoamérica como condición, una vez establecida nuestra unidad económica y política, para conservar nuestra eutaxia como imperio socialista generador.

f) La UCE es antinorteamericana.

El Revolucionario no es antinorteamericano, porque en los Estados Unidos de Norteamérica viven millones de hispanos que, junto con la parte más consciente de esa gran nación, podrían dar la vuelta del revés al Imperio y, con su concurso, avanzar toda América junta hacia el socialismo del siglo XXI, al menos el que nosotros proponemos: materialista, racionalista, ateo (pero no anticlerical al estilo socialdemórata, sino incluso orgulloso de su tradición católica), universalista (igualdad de todos ante la Ley, mismos derechos y deberes –seguimos la tradición de las revoluciones jacobinas y liberales-) y paniberoamericanista.

g) La UCE quiere instaurar en España una, según ellos, «República Democrática Popular» (concepto que no se molestan en definir).

El Revolucionario va por etapas, y de momento consideramos que lo principal es desalojar a los secesionistas del poder administrativo español. También consideramos oportuno plantar batalla, hasta el final, por el derrocamiento del socialfascismo del PSOE y sus acólitos (incluido el PP de Rajoy) en el poder. La forma de Estado que ese derrocamiento asuma (y que, por prudencia política, nos reservamos su explicación para otra ocasión), algo sí tendrá claro: no habrá Comunidades Autónomas.

h) La UCE dice luchar contra el Eje Franco-Alemán y su política agresiva contra España.

El Revolucionario también, con la salvedad de que esa lucha es además contra la misma idea de «Europa», una idea cuyo mentor político histórico más importante fue Adolfo Hitler. Por ello estamos contra la idea misma de «Europa», algo que no queda claro en ningún pasquín de la UCE.

i) La UCE quiere que España sea independiente frente a otras potencias, neutral y pacífica.

El Revolucionario afirma rotundamente que el pacifismo y la neutralidad son imposibles, y que España ha de escoger con quién aliarse. Y desde luego, ni el Islam ni Europa son las mejores alternativas, que son precisamente las del socialfascismo zapateril.

j) La UCE está contra la Ley de Extranjería, defendiendo ideas aliciescas como las del «Papeles para todos» o del «Española o extranjera, una misma clase obrera».

El Revolucionario estima que no toda la inmigración es igual, no ya debido a su origen, sino a su comportamiento. Consideramos que España ha de abrirse más a la inmigración iberoamericana y cerrarse más a la inmigración de países mahometanos o de Europa del Este, por motivos de unidad con Iberoamérica. Además, el «papeles para todos» es un sintagma antieutáxico que sólo puede llevar a la distaxia de la nación política, ya que nunca habrá medios ni dinero suficiente para mantener a todos los legales que entren en un territorio. Además, si Marx y Engels dijeron «¡Proletarios de todos los países, uníos!», es porque no estaban unidos, ni nunca lo han estado (como han demostrado las guerras mundiales o los conflictos entre Estados socialistas). Todo proletariado es nacional, en el sentido político y no étnico (un español negro obrero es tan obrero español como uno blanco). Y en todo caso, una revolución proletaria siempre, por fuerza, ha de ser nacional y, por tanto, patriótica. Lo que no quita la solidaridad de este proletariado con otros proletariados u otras clases nacionales de otros Estados frente a terceros.

k) La UCE quiere fomentar la participación ciudadana en la vida política al más puro estilo populista.

El Revolucionario considera que, para que esto pueda darse, primer habrá que dar la vuelta del revés a toda la cultura política y educativa de la nación. Hay que elevar el nivel del pueblo, si se quiere que el pueblo, con sus logros, vaya de la mano del poder político.

l) La UCE lucha contra el secesionismo teniendo como lema: « La unidad del pueblo de las nacionalidades y regiones de España es revolucionario ».

El Revolucionario dice que en España la única nacionalidad realmente existente es la española, y que el lema de UCE es constitucionalista (reproduce el Artículo 2 de la Constitución Española de 1978, una de las fuentes de todos los males secesionistas que aquejan a España). Por tanto, no defendemos la «unidad del pueblo de las nacionalidades y regiones de España», sino que defendemos la unidad de España, de la misma forma que defendemos la unidad de México, de Bolivia, de Angola, de Chile (frente al secesionismo mapuche), de Argentina, de Brasil, de Guinea Ecuatorial, de Filipinas, de Perú o de Venezuela.

m) La UCE lucha contra ETA y el PNV, pero a la vez defiende el derecho de autodeterminación.

El Revolucionario lucha contra ETA y el PNV, pero a la vez luchamos y estamos en contra del derecho de autodeterminación. Lenin lo usó como coartada, al igual que Woodrow Wilson (presidente estadounidense) para ambos desmembrar el Imperio Austrohúngaro y expandir sus respectivas influencias imperialistas. El derecho de autodeterminación es en realidad un privilegio de secesión, ya que rompe la soberanía nacional al dar un privilegio a parte de la ciudadanía para decidir, sin dejar participar al resto, sobre el expolio de parte del territorio de una nación. Ese privilegio, basado en la lengua, la etnia o la religión en algunos casos, es lo que nosotros llamamos neofeudalismo, ya que se vuelve a los privilegios por origen étnico del Antiguo Régimen medieval. Así pues, estamos en contra de cualquier tipo de autodeterminación aplicada a situaciones no coloniales (como la que sufre el Sáhara Occidental), y que encubren en realidad un privilegio basado en fundamentos racistas, xenófobos y exclusivistas de clase.

n) La UCE, al igual que otros partidos de izquierda indefinida, no teme aliarse con el Islam frente a Estados Unidos.

El Revolucionario considera que el Islam es una amenaza (fragmentada, ya que en realidad sunnismo y chiísmo son dos religiones diferentes) a nuestros intereses y los de toda la cultura occidental de origen cristiano. Por ello, nos solidarizamos con los católicos, los cuales tienen una religión más racional, sin la cual no puede entenderse Iberoamérica. Además, con el catolicismo, a diferencia del Islam, sí es posible la separación entre religión y poder político.

ñ) La UCE apoya a UPD y a Ciudadanos de manera incondicional.

El Revolucionario no apoya explícitamente a ningún partido político español realmente existente, si bien ofrece su punto de vista en cuanto a apoyos coyunturales a determinadas fuerzas políticas en situaciones muy concretas.

En definitiva, estas son nuestras diferencias, expuestas al ojo público indocto de los secesionistas étnicos hispanófobos y de los socialdemócratas. Si todavía no les queda claro, ya es cuestión pura de estar aquejados de esquizofrenia.

Con respecto a UCE, lo mejor que puede hacer esta organización es disolverse y que sus antiguos miembros se vuelvan materialistas, y así abandonen el maoísmo, una ideología sin futuro fuera de su lugar de nacimiento: China.


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