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Cataluña, o la miseria moral de su clase política

Un ciudadano ciego recibe una pensión de 1 céntimo de euro del Gobierno catalán por la Ley de Dependencia

Los progres pro-neofeudales culpan a un programa informático

Martes 24 de marzo de 2009, por ER. Barcelona

Un hombre invidente de Barcelona, España, recibió una carta de la Generalidad (Gobierno de la Comunidad Autónoma de Cataluña, en fase de nación fraccionaria) en la que se le decía que se le había concedido una ayuda por la Ley de Dependencia (Ley del Gobierno español socialfascista para dar dinero a personas con discapacidades físicas de grado alto). En dicha carta, la Generalidad le dice que sólo recibirá de ayuda un céntimo de euro mensual, algo que la familia de este ciudadano español ciego ha calificado de "tomadura de pelo"

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Antonio Lupiáñez, el ciego barcelonés afectado
Recibirá sólo un céntimo de pensión por no ser catalanoparlante y tener nombre español

Como se ve, el Gobierno socialfascista-neofeudalista catalán se gasta, a pesar de la crisis económica mundial, millones de euros en viajes pagados con dinero público de todos los catalanes (españoles) en promover una nación inexistente basada en la lengua, en crear institutos, fundaciones y escuelas en la promoción de la lengua catalana y en crear embajadas alrededor del mundo buscando apoyos internacionales para expropiar a los españoles una región que les ha pertenecido desde siempre. Sin embargo, este Gobierno, autodenominado «de izquierdas», sí ahorra para dar a los más necesitados una ayuda económica para, simplemente, poder vivir con algo de dignidad.

Un invidente de Barcelona llamado Antonio Lupiáñez (¿habrá tenido que ver que su nombre no sea catalán para sólo darle un céntimo de euro? ¿no es esto apartheid de la peor calaña?), recibió hace unos meses una carta en la que se le confirmaba una ayuda económica en virtud de la Ley de Dependencia emitida por el Gobierno central del socialfascista presidente José Luis Rodríguez Zapatero. La ayuda consistía en un céntimo de euro, algo que la familia Lupiáñez ha calificado de «indignante» y «vergonzoso».

Su esposa, Tiscar Lupiáñez, recibió esa carta del Instituto Catalán de Asistencia («Institut Català d’Assistència», en catalán, cómo no), y avisó a su hija, Mercedes, para que se la leyera. Tiscar, la madre, de 71 años de edad y recién operada de una cadera, era la cuidadora no profesional encargada hasta ese momento de cuidar de Antonio, su marido. «Le dije a mi hija que se había equivocado y que no podía ser», dijo Tiscar a los periodistas que la preguntaron tras Mercedes leer la carta.

En esa carta, además, le aseguran que la familia recibiría la suma proporcional a los meses transcurridos desde que iniciaron los trámites para recibir la ayuda profesional para cuidar a Antonio. La ayuda ascendió a un total, según la carta, de 18 céntimos. Mercedes clamó al cielo: «Todo esto parece un chiste».

Tiscar se ocupó de su marido desde que se quedó ciego, pero ahora es casi incapaz debido a su operación de cadera, por lo que tiene que estar en la cama recuperándose, no pudiendo cuidar de Antonio todo lo que quisiera (una situación que, por lo demás, no es única en España, ya que la Ley de Dependencia de un Gobierno también autoproclamado «de izquierdas» se aplica según la renta total del sujeto que reclama esa ayuda, y por otra parte, aún siendo una Ley muy criticada por su mala administración, hay comunidades como Madrid donde directamente no se aplica y se deja esos servicios a empresas privadas). Tiscar, muchos días, no puede levantarse de la cama y Antonio tiene que pasear solo ciego por la casa, chocándose con los muebles porque no está acostumbrado.

Antonio no se corta en declarar que la Generalidad de Cataluña se ha reído en su cara y le han tomado el pelo. Pidió a la prensa (la cual puede relatar su caso, revelando la basura de Cataluña, pero no solucionarle la vida) que no volviese a suceder otro caso similar al suyo y al de su familia, la cual esta viviendo abochornada.

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Carod en Alemania abriendo una de las millonarias embajadas neofeudalistas
Pagadas con dinero del pueblo español, este español renegado y traidor vende una parte de España a potencias extranjeras mientras deja en la miseria al pueblo que dice defender

Mientras un ciego español recibe del Gobierno catalán un céntimo de euro, la embajada catalana en Estados Unidos, pagada con dinero público y establecida gracias al Estatuto de Autonomía pactado entre Zapatero y el nacionalismo catalán, se gasta unos 83.000 euros al año para pagar a su «embajador» y unos 15.000 euros el alquiler del despacho de un rascacielos de Nueva York. La Generalidad de Cataluña ha construído con dinero público embajadas secesionistas en Estados Unidos, Bélgica, Alemania, Francia y Reino Unidos, todas ellas además dependientes de la Secretaría de Asuntos Exteriores del Gobierno español. Al pueblo catalán le falta dinero (no hay más que ver los cerca de cuatro años que llevan los vecinos del hundido literalmente barrio del Carmelo de Barcelona, que todavía siguen viviendo en hoteles), mientras Montilla y Carod (ese colonialista depredador que, además, provoca furores uterinos en monjas argentinas como Sor Caram, convertida gracias a la labia de este Hitler aragonés al nacionalismo catalán) promocionan el neofeudalismo alrededor del mundo, con el dinero de todos.

Contra España, contra la Nación, contra el pueblo, todo. Por la lengua catalana, la etnia catalana y la secesión para entrar en «Europa», también todo. Así es la realidad catalana.


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