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El Islam se organiza políticamente en España

Renacimiento y Unión: Primer partido islámico de España

A la "reconquista" de Al-Ándalus

Viernes 20 de febrero de 2009, por ER. Barcelona

Musulmanes inmigrantes y españoles conversos impulsan desde Granada Renacimiento y Unión, primer partido político islámico de España, que pretenden ganar alcaldías en un período de treinta años, además de conseguir ministerios e, incluso, en un alarde de optimismo gradual, la presidencia del Gobierno

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Al-Andalus frente a los reinos cristianos peninsulares que resistían a la invasión y que iniciaron la reconquista de la cristiandad
El mito de Al-Ándalus revive en Renacimiento y Unión. De ahí su nombre

Esta semana en Granada, España, al calor de las numerosas viviendas de ricos saudíes que se construyen alrededor de la Alhambra (al igual que alrededor de la Catedral de Córdoba) se ha creado lo que será el embrión de Renacimiento y Unión, el que será el primer partido abiertamente islámico de España. En un siglo XXI que ha visto el nacimiento de nuevos partidos políticoso con representantes en varios organismos políticos nacionales (Ciudadanos, UPyD), el Islam converso e inmigrante, buscando imponer la Sharia en España, y aprovechando que el Islam se presenta como la alternativa al capitalismo (y al socialismo ateo marxista, todo hay que decirlo), se organiza en la ciudad del sur de España para ser una fuerza importante a nivel nacional que consiga aglutinar el voto del millón doscientos mil musulmanes que viven en la nación española.

Lograr que cuaje una nueva oferta electoral siempre es una carrera de fondo. Pero últimamente ha ocurrido. Ahí están los casos de Ciudadanos o Unión Progreso y Democracia, que, partiendo de la nada pero con un mensaje diferente al de los grandes partidos, han conseguido representación institucional en el Parlamento de Cataluña y en el Congreso de los Diputados, respectivamente. Lograr hacer cuajar Renacimiento y Unión no será fácil para sus impulsores, y lo saben. Sin embargo, el éxito relativo de Ciudadanos y UPyD como partidos nuevos (indefinidos y fundamentalistas democráticos como el que más), y el logro electoral de partidos de ideología similar en Melilla (Coalición por Melilla, segundo en votos después del Partido Popular, gobernante en esa región de España), les da optimismo para acometer su empresa.

Pero Renacimiento y Unión no quieren centrarse en una sóla región española. Renacimiento y Unión es un partido con pretensiones maximalistas, a nivel nacional. A jucio de un profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y de la Administración de la Universidad de Granada, José Antonio Peña Ramos:

«Desde 1995, los partidos políticos de base musulmana constituidos en España lo han sido en el ámbito de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, cuyo electorado musulmán ha presentado un comportamiento electoral caracterizado fundamentalmente por su elevada desmovilización y por la elevada fragmentación de su voto. Hasta ahora los partidos de base musulmana han presentado un carácter de marcado localismo político e incluso se han orientado a determinados grupos dentro del electorado musulmán. De ahí que unos se hayan visto abocados al fracaso, como el Partido Nacionalista del Rif o el Partido Hispanobereber, y otros hayan tenido una presencia limitada en los diferentes órganos de representación, como el Partido Democrático y Social de Ceuta y la Unión Demócrata Ceutí. No obstante, en Ceuta los partidos de base musulmana han duplicado su porcentaje de voto desde 1999. También en Melilla estos partidos han visto aumentado su apoyo, en particular Coalición por Melilla, aunque actualmente se encuentra atravesando una crisis. La gran novedad que puede introducir en el actual sistema de partidos Renacimiento y Unión es que constituye una iniciativa, según sus dirigentes, con una vocación claramente nacional, o que, cuanto menos, tratará de trascender el ámbito estrictamente granadino. De hecho, Madrid contará con una sede. Se trata, además, de un partido que, siempre según sus dirigentes, tratará de ampliar su espacio electoral hacia el conjunto de la población extranjera o de origen extranjero e incluso a la población autóctona no musulmana, con la pretensión de consolidar el carácter multiétnico de la sociedad granadina, andaluza y española. Sin embargo, es probable que, de consolidarse, Renacimiento y Unión acabe convirtiéndose en un partido orientado definitivamente hacia el electorado musulmán, ya sea español o extranjero»

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Los reinos de Taifas
El Islam en la Península Ibérica también llevó a la feudalización balcanizadora que sólo el cristianismo supo terminar, llevando al nacimiento de España como nación histórica

Sin embargo, Renacimiento y Unión lo tiene claro:

«Seguro, algún día no muy lejano, no más de treinta años, uno de nuestros hijos será alcalde, ministro e incluso presidente de la nación.»

Para los impulsores del embrión de partido -el proyecto aún no ha superado esa fase-, es necesario que haya en España una formación que esté dirigida por una de las «minorías» que existen en el Estado. Da igual -recalcan- que esa «minoría» sea «autóctona o de origen árabe, africana, asiática, latina...», lo que importa es que se unan «para defender sus derechos». No les importa el origen nacional de sus militantes, simpatizantes y posibles votantes: sólo les importa la «unión de todos para defender sus derechos».

Sin embargo, los representantes musulmanes oficiales granadinos no comparten el entusiasmo de Renacimiento y Unión, ya que consideran que un partido de esa clase haría mucho daño al Islam español, ya que además de aglutinar voto radical en torno suyo, impediría que los musulmanes votasen, e incluso se integrasen, algo más apropiado a su estrategia del disimulo (la Taqqiya musulmana, que permite ocultar la fe en inferioridad de condiciones) a la hora de convertir el Dar al-Harb (territorio infiel) en Dar al-Islam (territorio del Islam), ya que para los musulmanes todo el planeta Tierra es una gran mezquita desde la que se puede rezar hacia la Kaaba, la piedra idolatrada por los mahometanos. Ni Partido Popular ni Partido Socialista Obrero Español han dicho nada sobre este partido en Andalucía ni en el resto de España, y sólo Izquierda Unida ha protestado algo, afirmando que están en contra de un partido religioso en España (apostillando seguidamente que también se opondrían a un «partido católico», mezclando e igualando una religión con otra), pero sobre todo porque les quitaría votos inmigrantes y de mahometanos votantes de «izquierda».

Sin embargo los sarracenos de Renacimiento y Unión son un partido españolista convencido y reafirman su españolidad. Para el Islam español, el neofeudalismo es contrario a sus intereses, a pesar de que éste se afane en Cataluña en aliarse con él frente al centralismo de Madrid. Para Renacimiento y Unión el lema que este corresponsal les aplicaría sería muy claro: «ni izquierdas ni derechas, Al-Ándalus».

Estaremos alerta ante esta nueva amenaza oscurantista para la nación española.


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