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Un grupo oscuro y confuso con peligrosas relaciones

Unificación Comunista de España: Secta maoísta peligrosa

Apoyan a Rosa Díez y su indefinido partido UPyD

Martes 6 de enero de 2009, por ER. Barcelona

El partido-secta de izquierda asiática español Unificación Comunista de España (UCE) acaba de publicar un diario digital (De Verdad Digital) en el que enarbolan una falsa defensa de la unidad de España y un maoísmo degenerado hasta la socialdemocracia más burda y aliciesca, en el que comparan a Rosa Díez (UPyD) con Barack Obama, además de publicar entrevistas con Gustavo Bueno, autor del cual jamás han entendido (siquiera leído) sus rotundos argumentos, totalmente contrarios a los de esta secta maoísta sita en Valencia

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Logotipo de la UCE
Maoísmo degenerado al servicio de la democracia coronada

El partido de Izquierda Asiática Unificación Comunista de España, UCE, ha editado la versión digital de su diario De Verdad. Un periódico el cual reparten a modo callejero los incautos militantes que capta esta secta destructiva de corte asiático, a un euro el ejemplar. La edición digital del periódico de la UCE hace a El Revolucionario, el diario global de la izquierda revolucionaria en lengua española dar nuestra particular «bienvenida» a un grupo acusado por los izquierdistas indefinidos (particularmente, aquellos grupos proetarras y neofeudalistas) de «españolista» o «fascista».

Sin embargo, el mensaje de la UCE no es españolista, sino socialdemócrata encubierto de fraseología maoísta. Este grupo, fundado en 1978, en plena Transición española del franquismo a la democracia coronada, y salido de Tribuna Obrera, pidió el voto hasta 2002 a la coalición socialdemócrata Izquiera Unida. Su maoísmo exacerbado les llevó, durante el referendum de la OTAN de 1985, enarbolar el lema «Ni Otan ni Pacto de Varsovia», posicionándose de esta manera partidarios del comunismo chino y haciéndose así enemigos del Imperio Soviético generador y socialista, al cual tildaron siempre de ser un ejemplo de «socialfascismo». A pesar de que el maoísmo es una izquierda definida cuyo campo de actuación se ha restringido siempre a Asia y ha sido inexportable fuera, la UCE (como comúnmente se le llama a este grupo marginal y sectario destructivo) no ha cejado en su empeño en aliarse con el diablo (incluído el PSOE) para intentar llevar a cabo en España copias baratas en blanco y negro de episodios bárbaros como la Revolución Cultural china, acontecimiento que enarbolan.

Falsamente, la UCE presume de haberse opuesto a la Transición española, cuando en realidad la defienden de manera implícita, no sólo apoyando a partidos como Ciudadanos—Partido de la Ciudadanía, partido constitucionalista indefinido español, y Unión Progreso y Democracia, el partido indefinido del doxógrafo Fernando Savater, un individuo al cual la unidad de España se la suda, que no defiende la unidad de España, sino «la democracia». La fraseología de la UCE recoge los argumentos propios de los defensores de la Constitución de 1978, en realidad la última gran ley del franquismo. Y es en esta adopción de la fraseología «constitucionalista» en donde su supuesta defensa de la nación política española queda en entredicho. De hecho, en la página web de esta secta maoísta (uce.es), puede verse este lema:

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Lema absurdo de la UCE
Su supuesto "españolismo" esconde la connivencia con el neofeudalismo extravangante y con el régimen de 1978

«La libre unidad del pueblo de las nacionalidades y regiones de España es revolucionaria».

Este lema encubre una total tración a España. Una traición que postula que en España existen «nacionalidades históricas» (la UCE, así, se hace cómplice del derechista Herrero de Miñón), tal y como reza el demencial Artículo 2 de la actual Constitución Española:

«Artículo 2.

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.»

Con lo cual, la maoísta UCE se hace cómplice del socialfascismo postfranquista que domina a la nación española.

En 1979 se opuso a la invasión soviética de Afganistán, haciéndose así cómplices de Al Qaeda, de Osama Ben Laden (sarraceno que pretende destruir la civilización en nombre de esa secta arriana llamada Islam) y de la CIA, grupo de inteligencia del Imperio de los Estados Unidos de Norteamérica que financió, entrenó y amparó a los fundamentalistas islámicos anticomunistas que poco después dieron lugar tanto al grupo asesino de Ben Laden como a los talibanes.

Al defender en vez de la UNIDAD DE LA NACIÓN POLÍTICA ESPAÑOLA (que es lo que siempre ha defendido El Revolucionario, al igual que la unidad indisoluble de Bolivia, de Venezuela o de Chile —frente al etnonacionalismo secesionista mapuche, tan irracional y demente como el de la ETA o el de los santacruceños—), lo que ellos llaman «la libre unidad del pueblo nacionalidades y regiones», amparan el mal llamado «derecho de autodeterminación», un privilegio de secesión que pone a la secta maoísta al lado de todos los partidos proetarras que, supuestamente, son enemigos suyos. UCE siempre ha defendido el «derecho de autodeterminación»; la única diferencia con el resto de partidos marginales proetarras españoles antiespañoles es su oposición a ETA y al PNV, junto a otros partidos extravagantes. UCE es cómplice del neofeudalismo filonazi antiespañol.

Desde el 11 de septiembre de 2001 llevan a cabo una campaña de oposición frontal a la política imperialista de Estados Unidos llamando al Imperio Realmente Existente «dictadura terrorista mundial», poniéndose así del lado de Hamas y demás grupos mahometanos antijudíos que quieren destruir Israel, con el beneplácito de Ayatolás en Irán y saúdes en Arabia. La UCE es cómplice de la amenaza islamista internacional, al igual que el resto de partidos de las izquierdas políticamente INdefinidas.

Dejamos para el final las informaciones sobre su carácter sectario. La organización no lucrativa Atención e Investigación de Socioadicciones (AIS), la Generalidad de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona y el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, han catalogado a la UCE de secta. Como referentes del «socialismo español» tienen a Rosa Díez (a la que han dedicado una web en la que la comparan con el aliciesco Barack Obama) y al maleable José Bono, socialfascista al servicio de Zapatero.

El Revolucionario, y otras webs como Izquierda Hispánica, no tienen nada que ver con Unificación Comunista de España. Somos enemigos acérrimos. A pesar de ser un partido marginal y en franca decadencia, la UCE no deja de ser la envoltura supuestamente revolucionaria y «patriota» de un grupo sectario cómplice del socialfascismo, del neofeudalismo y del islamismo terrorista. Además, el maoísmo es incompatible con los postulados que se manejan en nuestro diario hispánico, además de ser inaplicable en la Hispanidad.


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