El Revolucionario

Portada > Valoraciones y análisis > Grupo Promacos > En nombre de la democracia

Así encubre el socialfascismo los problemas

En nombre de la democracia

La ETA es enemiga o labora por la paz, según convenga

Lunes 29 de diciembre de 2008, por Grupo Promacos

En su rueda de prensa posterior al último Consejo de Ministros correspondiente al año 2008, el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez, Zapatero, ha declarado que en lo sucesivo, «ya no habrá más oportunidades para ETA», rubricando, el propio ZP, tal advertencia del modo siguiente: «la democracia ha dado tres oportunidades a ETA de terminar su indigna aventura de crímenes sin sentido. ETA ha desperdiciado las tres oportunidades. Ya no habrá más». En el mismo contexto, y acaso amparándose en su conocida e infalible ciencia de visión (frente a la cual, lo más que se podría responder es aquello de «que Santa Lucía le conserve la vista»), Zapatero concluía con la siguiente profecía, propia sin duda del «saber» aliciesco de un gobernante que tantas veces, desde luego, parece propender a hablar en nombre del «Progreso», «la Humanidad», las «Civilizaciones» y otras enormidades por el estilo: «la Democracia prevalecerá y el terrorismo será derrotado».

JPG - 65.5 KB
Rodríguez Zapatero
Perdona a la ETA si se vuelve «demócrata»

Pues bien. Al margen desde luego del fundamentalismo democrático implícito en la pedante prosopopeya contenida en las palabras de ZP («La Democracia ha dado tres oportunidades», «la Democracia vencerá», &c.) , lo primero que se nos ocurre comentar al hilo de las citadas declaraciones es ante todo esto: nosotros ignoramos por nuestra parte si el presidente del gobierno verdaderamente considera que la ETA, desde su constitución como tal grupo terrorista de carácter separatista hace ya cuarenta años, ha venido cursando una «loca aventura de crímenes sin sentido» como si de una banda de psicóticos se tratase (y es que, nos preguntamos, ¿no sería, la consulta de autodeterminación declarada por Ibarreche sin que, por de pronto nadie mueva un dedo para impedir su puesta a punto, un indicio suficiente de cuál puede ser el sentido de los crímenes de la banda?) pero, en todo caso, lo que creemos que es obvio es que las coordenadas en las que parece moverse el pensamiento del presidente Alicia no son las más adecuadas para interpretar certeramente el «sentido» (político) propio de las acciones de la ETA y, por lo tanto, para enfrentarse con ellas con una mínima eficacia.

Decimos esto dado que, para empezar, comenzar por presuponer que la «Democracia» triunfará sobre el terrorismo, al margen de lo que esta presuposición tenga, insistimos, de profecía absolutamente arbitraria sobre la apocatástasis democrática que traerá el futuro (¿cómo o por qué vías –-fuera de las fuentes de donde mana la «revelación democratista»— puede «saber» esto el presidente del gobierno) o de mera confesión de fe («motivos para creer»), es decir, de pura «opinión» en el sentido de Platón, supone, sencillamente, haber interpretado a la ETA como una organización «armada» directamente enfrentada —acaso por razón de su carácter genérico de organización «violenta»— a la «democracia». Pero en realidad, y como ya lo hemos advertido en repetidas ocasiones, esto no es así puesto que lo que la ETA verdaderamente persigue, por sus fines secesionistas, es la instauración de un nuevo miembro («Euskal Herria») en el concierto de las democracias de donde, simplemente, no es algo tan claro en definitiva que un «triunfo de la democracia» pudiese equivaler sin más a la «derrota del terrorismo etarra».

Pero es que además la democracia, al menos cuando no empezamos por hacernos reos de la ingenuidad fundamentalista característica de las premisas del panfilismo socialfascista, no es, ella misma, una substancia abstracta que pueda tomarse como exenta respecto de toda nación constituida. En este sentido, diríamos, resultaría enteramente metafísico (por formalista) e incluso absurdo (utópico) pretender separar la forma «democrática» propia de la España de nuestros días de la Nación misma a la que dicha forma, organiza jurídicamente en su constitución real (systasis). Una constitución que, claro está, incluye entre sus trámites esenciales la «apropiación» soberana sobre su territorio (también sobre las Provincias Vascongadas) de modo que, fuera de tal apropiación la propia democracia no podría tener lugar en tanto que democracia española.

Y en este sentido es ciertamente verdad que la ETA, como tal organización secesionista, se opone a la «democracia» (española) puesto que, aunque sólo fuese per accidens, dicha banda terrorista estaría persiguiendo, en sus planes y programas, la destrucción de España en su forma democrática (como podía también perseguir una tal destrucción bajo la forma de una dictadura, &c, &c.) oponiéndose por ello, de plano, a la democracia instaurada en la Constitución de 1978 en la medida en que esta reconoce, solemnemente, la soberanía nacional de España como patria común e indivisible de todos los españoles. En este sentido preciso —pero, repetimos, no en general— es cierto que, como sostiene Zapatero, la ETA es una organización antidemócrata.

Sólo que, a esta luz otras organizaciones políticas cuyo carácter «violento» resulta mucho menos claro como pueda serlo el PNV, EA, ERC, etc, etc, aparecerían como no menos antidemócratas (es decir, anti-españoles) al menos en cuanto que también estas fuerzas políticas extravagantes habrían incluído en sus planes y programas políticos el objetivo de «separar» una parte de la nación respecto del todo soberano. Y ello, importante entender bien este extremo, por mucho que semejante objetivo se lleve a cabo por medios «pacíficos» en sentido etológico, pero no por ello, en modo alguno menos insidioso o peligroso (más bien todo lo contrario). Sencillamente sucederá que tal carácter, violento o pacífico, de los medios empleados es algo comparativamente accidental respecto de los objetivos programáticos que tales fuerzas estarían procurando sacar adelante y que, precisamente, constituirán lo esencial en este contexto.

Y en este sentido, nos preguntamos desde el Grupo Promacos, ¿se refería Zapatero a que también tales partidos, esto es, sus propios «socios parlamentarios» serán derrotados cuando la democracia prevalezca?


El Revolucionario, el diario hispano global de crítica del presente
Seguir la vida del sitio Cumple con el estándar XHTML 1.0 Transicional Página realizada con hojas de estilos
Porque el Mundo sigue girando