El Revolucionario

Portada > América > México > Carlos Fuentes como "halbwissende literati"

En palabras de Carlos Marx

Carlos Fuentes como "halbwissende literati"

El "literato que sabe las cosas a medias" es el modelo del intelectual de la sociedades de consumidores satisfechos

Miércoles 26 de noviembre de 2008, por ER. México


En el marco del homenaje que por sus 80 años multitud de instituciones tanto del Gobierno Federal (Canal 22, INBA) y del Distrito Federal (Comisión Bi-100) como de carácter privado y académico (FCE, Colmex) organizaron durante este mes de noviembre próximo a encontrar su fin, Carlos Fuentes -el que acaso sea el escritor mexicano más reconocido a nivel internacional- hizo derroche de intelectualismo y de "cultura", permitiendo que políticos de uno y otro bando puedan acercarse un poco a ese nuevo reino de la gracia, muchos de ellos considerando desde su mediocridad intelectual que manteniéndose cerca de hombres "tan cultos como Fuentes" su estulticia vulgar puede acaso, si no ya desaparecer ("aunque la mona se vista de seda, mona se queda"), por lo menos sí pasar desapercibida, de tal suerte que, así, a golpes de asistir una y otra vez a cenas, eventos y ceremonias "culturales", el presidium social-cultural puede acaso comenzar a considerarlo ya como uno de los suyos, como un "político culto", aunque por las noches antes de dormir no pueda dejar de leer con fruición El Código Da Vinci, el último libro de chismerío político barato o, por qué no, el libro infame de autoayuda escrito ni más ni menos que por la actual Secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, que lleva por título Dios mío, hazme viuda por favor, y siga teniendo como uno de sus más anhelados triunfos el Audi último modelo que por fin le fue dado adquirir; es decir, que al final del día, feliz por el baño de "alta cultura" al que afortunadamente pudo asistir, se comporta con arreglo a códigos a la vista de los cuales posiblemente Goethe haya llegado a la conclusión, precisamente, de que "la felicidad es de plebeyos".

JPG - 16.9 KB
Carlos Fuentes y Felipe Calderón
El escritor mexicano fue homenajeado a nivel nacional. Muchos políticos indoctos y vulgares creen que si se acercan a la "Cultura" se salvan de su estulticia.

Pero al margen del festejo que, merecido o no, eso no importa, se le hizo a Fuentes (y en el que de hecho participaron entre muchos otros Gabriel García Márquez, Nadine Gordimer, Nélida Piñón, Sergio Ramírez y Tomás Eloy Martínez, el de Santa Evita) -para ER.México, de hecho, algunas obras de Carlos Fuentes son tenidas por excelentes piezas narrativas-; pero al margen de todo esto, decimos, lo que siempre pone a temblar, bien por irritación, bien por pena ajena, bien por desamparo, es el momento en que la fama de notoriedad, propia de la figuras públicas famosas (y que es la opuesta a la fama habitual, propia de "la fama que cualquiera tiene", como la fama de borracho del vecino o la fama de chismosa de la compañera de clase) es instrumentalizada para encumbrarse por quien por ella es asistido para sentenciar y pontificar, en plan intelectual, sobre asuntos que están fuera de su campo de referencia (aquél por virtud del cual son precisamente famosos), como lo son las cuestiones de orden político e ideológico.

En efecto, muchos son los que, expectantes, atienden sin parpadear y tomando nota a lo que Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa o, en su momento (y acaso como el paradigma de este tipo de "intelectual moderno"), Ocatvio Paz, tengan a bien expresar en materia política e ideológica, pero precisamente por no parpadear quedan imposibilitados para cribar (criticar) lo que tales personajes sentencian; y la criba es necesaria porque ese estatus de intelectual, esa fama de notoriedad, no garantiza que quien la instrumentaliza para potenciar su presencia pública y su misma fama tenga el control categorial, conceptual o filosófico de los asuntos que entre manos se tiene.

Y para el caso de los literatos, fue Carlos Marx, como no podría ser de otra manera, quien disparó la más implacable de las críticas cuando hubo de referirse a esos literatos que opinan (acaso tenía Marx a la vista la sentencia de Platón según la cual "el que sabe no opina") sobre una u otra cosa en materia política con una suficiencia rica en oropel (el oropel de la cultura y la intelectualidad) como halbwissende literati , literato que sabe las cosas a medias .

Y así, precisamente, como halbwissende literati fue que Carlos Fuentes pontificó en una de sus conferencias -aquella de entre decenas en la habló sobre su última novela- sobre la izquierda en México. Ante la pregunta de la periodista sobre el futuro de México ante la desaparición -a su juicio- de la izquierda, Fuentes dijo, palabras más palabras menos, pero nunca sin ir más allá de la mención de tópicos y de palabras vacías si no son definidas conceptual o filosóficamente:

’No es cuestión de líderes, porque eso personaliza la cuestión.... Tenemos que dar un salto hacia una política democrática moderna. Ya no se trata de liberales contra conservadores, de repetir las luchas del siglo XIX, ni siquiera las de años más recientes. Tenemos que dar un salto para constituir un sistema partidista moderno, que, para mí, sería tener un centro-derecha demócrata cristiano y un centro-izquierda social-demócrata. Y luego los extremos, que siempre hay extremos. Pero si tenemos dos formaciones fuertes, socialdemocracia y democracia cristiana, entonces tendremos un sistema moderno.’

La argumentación fue cerrada con precisión geométrica: un sistema democrático moderno es aquél conformado por un bloque demócrata-cristiano y otro social-demócrata, ¿por qué?, pues porque un bloque demócrata-cristiano y otro social-demócrata son los que conforman todo sistema democrático moderno. ¿Alguna duda, señores?

Concediendo que en una conferencia de prensa era imposible profundizar en matizaciones conceptuales, lo cierto es que Fuentes, por lo menos en las palabras aquí citadas, dio muestras de que tiene ya resuelto el asunto: se trata de copiar el sistema político ideológico europeo montándose en el mito de la democracia y en el mito de la modernidad, sillares ambos de lo que conocemos como fundamentalismo democrático. Y fin de la discusión, ahora a seguir hablando de Cultura.

¿Pero qué entiende Fuentes por modernidad? ¿Su perspectiva es la del idealismo alemán, el enciclopedismo francés, el materialismo, el empirismo inglés acaso? ¿O es en todo caso un posmoderno? ¿Tendrá al menos noticia de la crítica a la modernidad hecha por la Escuela de Frankfurt? ¿Tendrá noticia de que el núcleo racional del pensamiento moderno es escolástico?

¿Y no fueron acaso Marx, Engels o Labriola pensadores modernos de pies a cabeza, con la diferencia de que eran pensadores materialistas? ¿Tendrá idea Fuentes de la ruptura entre materialismo e idealismo en la Alemania de tiempos de Hegel que demarcó el derrotero filosófico posterior hasta nuestros días? ¿Sabrá acaso que el problema con el marxismo soviético tiene que ver con su monismo ontológico? ¿Tendrá noticia de las rectificaciones hechas a ese monismo ontológico por Althusser -cuando hablaba del materialismo aleatorio- o por Gustavo Bueno -cuando presenta en su ontología el principio de pluralismo materialista y el "principio de Platón" de symploke-?

No, seguramente no lo sabe ni tiene noticia de ello. Pero no importa, pues él es un intelectual, acaso el más afamado de México, con eso está resuelto todo. Solo basta con mostrarse como tal y con no dejar nunca, nunca, de hablar de Cultura, otro mito rotundo y metafísico.

Y luego, los políticos analfabetas toman nota y el siguiente halbwissende literati en gestación, el próximo intelectual-literato que sabe las cosas a medias, se prepara para, una vez desocupado el altar, tomar la estafeta y seguir pontificando desde la Cultura y la intelectualidad: un sistema democrático moderno es aquél conformado por socialdemócratas y demócrata-cristianos, ¿por qué?, pues porque los socialdemócratas y los demócrata-cristianos son los que conforman un sistema democrático moderno. ¿Quién quiere ahora un autógrafo de mi última novela?


El Revolucionario, el diario hispano global de crítica del presente
Seguir la vida del sitio Cumple con el estándar XHTML 1.0 Transicional Página realizada con hojas de estilos
Porque el Mundo sigue girando