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Figuras y aspectos de la vida nacional

Benito Mirón Lince

El Secretario del Trabajo y Fomento al Empleo del Gobierno del Distrito Federal ofrece una entrevista exclusiva para El Revolucionario

Martes 4 de noviembre de 2008, por ER. México

Cuando dos proyectos buscan un lugar en el país, solo cabe uno.

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Benito Mirón Lince
No se puede concebir la derrota de un sistema con la alternativa de la defensiva, hay que construir la ofensiva. Tú no puedes defender el petróleo mexicano si no defiendes el venezolano.

Benito Mirón Lince (1947), es originario de Ciudad Platón Sánchez, Veracruz, y es el Secretario del Trabajo y Fomento al Empleo del Gobierno del Distrito Federal.

Licenciado en Derecho por la UNAM, Mirón Lince es sobre todo un hombre del 68, pues el movimiento estudiantil marcó de manera definitiva su vida y la de toda su generación.

Militante de movimientos sociales y sindicales de la trascendencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, del que fuera representante legal, y del SUTAUR-100, mejor conocido como Ruta 100, además del Movimiento Popular Independiente, la Coordinadora Intersindical Primero de Mayo y el Frente Amplio para la Construcción del Movimiento de Liberación Nacional, Benito Mirón Lince es también de ese tipo de personas que destilan honradez, sosiego y sencillez, al grado de recordarnos al conversar con él las divisas fundamentales con las que, según los estoicos, debía de ordenarse la vida de un hombre sabio: imperturbabilidad del alma, intereses universales y ausencia total de vanidad.

En su oficina, rodeados de fotografías de Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard, Lenin, el Che Guevara, Emiliano Zapata, Francisco Villa, además de un cuadro del Quijote, Benito Mirón Lince ofreció en exclusiva una dilatada y nutrida entrevista para la corresponsalía que El Revolucionario tiene en México.

Sui generis fue sin duda la entrevista, pues, con un máximo de 3 o 4 preguntas, el Secretario del Trabajo del DF se extendió por hora y media de conversación de una manera tal que, habiendo comenzado con los pormenores de su vida en su ciudad natal, Platón Sánchez, hubimos de rematar disertando sobre lo que hemos de denominar como el problema americano.


ER.México (ERM): Licenciado, para iniciar esta charla, dennos por favor algunos datos sobre su formación académica, intelectual e ideológica (de formación, de militancia, de estudio, de convicciones políticas).

Benito Mirón Lince (BML): Mira, yo vengo de un pueblo muy pequeño, del norte de Veracruz, llamado Platón Sánchez; está cerca de Tampico, nosotros decimos “del corazón de las Huastecas”, en la Huasteca veracruzana. El origen del nombre es el siguiente: Platón Sánchez fue el presidente del jurado que condenó a muerte a Maximiliano en el Cerro de las Campanas; sentó sus reales por ahí y en honor a él se le puso el nombre al pueblo.

Y bueno, llegué al Distrito Federal a esos de los doce años, porque no había secundaria en mi pueblo; y pues ahí las opciones eran, si querías seguir estudiando, tenías que irte o a Jalapa o al Distrito Federal... y por cierto: está más lejos Jalapa que el DF, yo supongo que por esas razones mis padres decidieron traernos para acá.

Y aquí hicimos la secundaria y la preparatoria, y tuve la gran satisfacción y el orgullo de haber entrado a la Universidad Nacional Autónoma de México, en donde cursé la carrera de licenciado en Derecho. Desde ese entonces ya nos llamaban algunas cosas de la política; fui presidente de mi generación, de la generación 66-70 de abogados, y tuvimos una participación muy activa en el movimiento estudiantil del 68… con toda franqueza te digo: son de las cosas que te marcan para toda la vida. Finalmente yo todavía traía mucho de aquélla concepción de la tierra, de la añoranza… que la seguimos teniendo, pero en términos ideológicos evidentemente fue un parte-aguas, para nosotros, el 68… en mi caso me marcó –yo siempre que tengo oportunidad digo que soy hijo del 68-; y bueno, la historia ya se conoce: quienes vivimos toda esa época tuvimos que padecer, sufrir, etc.

Y esos fueron los años de mi facultad, la de Derecho; la facultad tuvo una participación también importante en ese movimiento, y una vez que pasa lo del movimiento del 68, pues los jóvenes de ese tiempo, ya con inquietudes políticas, ideológicas, ahí entendí yo muchas cosas: el autoritarismo, la imposición de un partido de Estado; comenzamos a enterarnos y a vivir en carne propia todo eso, y a ver las respuestas despiadadas y criminales del Estado, y entendimos lo que era una dictadura de Estado y que había que luchar para intentar cambiar esas cosas.

Una vez que salimos de la universidad, pues ahí los jóvenes inquietos que iniciaban su vida en términos ideológicos comienzan a tomar diferentes rumbos: unos se integran al propio gobierno, en aquél entonces, con Luis Echeverría, que hace un llamado a que se integren a su gobierno… lo hacen unos, otros se van a participar en el auge que en los años setenta tienen los movimientos armados, las guerrillas, las guerrillas urbanas; y en mi caso, yo tuve oportunidad, por ahí del 71, de hacer contacto desde esos tiempos con las Fuerzas de Liberación Nacional; era una organización que se planteaba la lucha por el poder por la vía armada pero a largo plazo, y que además lo distinguía de otros movimientos guerrilleros, a mi juicio –y lo digo con todo respeto-… en el sentido de que no se buscaban hacerse de fondos ni por expropiaciones ni por secuestros ni ninguna acción armada para llegarse de recursos; era ir construyendo más bien la organización poco a poco, con las aportaciones, las cuotas, generando cuadros, haciendo trabajo nacional; y otra diferencia fundamental que yo veía era que esta organización se planteaba hacer un trabajo de masas, había una Secretaría de Masas, en ese entonces, y había que hacer un trabajo que vinculara al movimiento de masas con la idea de la transformación del poder por esas vías, incluso, evidentemente, en ese momento la vía prioritaria no era la vía armada, era el planteamiento, sí, para el cambio, pero lo prioritario era avanzar en el movimiento de masas, en la organización.

Entonces, esa también fue otra importante experiencia que yo viví desde esos tiempos; y participamos mucho tiempo en esa organización, y que, bueno, finalmente ya también todos conocen que desembocó en el lanzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el 94, que también tuve pues el orgullo y la oportunidad de representar, fui yo representante legal del EZLN en pleno alzamiento, estamos hablando del 94; trabajamos todos esos años, previos al lanzamiento, en el movimiento de masas, con las organizaciones, escribiendo, distribuyendo revistas, viajando, convenciendo… cuadros, cuadros y cuadros, y la organización realmente logró un nivel de desarrollo importante, y sobre todo, te diría yo, llegó limpia en cuanto al cuidado incluso de sus cuadros, en la organización, y en el sentido de que no estaba la gente metida en ningún acto, por supuesto, ni terrorista, ni que pusiera en peligro a la ciudadanía, a la gente, nada… era más bien organizativo, y junto con eso había un avance y un desarrollo de la organización militar, que venía siendo el EZLN.

Así nos desarrollamos; junto con ese trabajo que hacíamos para la organización también tuve la oportunidad de ir buscando nuestro desarrollo profesional; yo me movía dentro de esa Secretaría de Masas, en la parte urbana, y tuvimos oportunidad de ir ejerciendo; recién salidos de la universidad empezamos a litigar, sobre todo en materia laboral, llevamos un buen número de asuntos. Destaco que nunca llevé un asunto a favor de los patrones, no porque sea malo, cada quien tiene derecho a hacer lo que le convenga, pero en nuestro caso ya veníamos –te digo- de una enseñanza del movimiento del 68 que nos inclinaba desde el punto de vista ideológico, de justicia… entonces siempre me dediqué a la defensa legal en los juicios de los trabajadores solamente.

Posteriormente tuvimos la oportunidad de integrar ya la Junta de Conciliación y Arbitraje, yo entré a trabajar en el 77, en 1977, en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, hice toda una carrera, estuve 17 años ahí, fui todo: fui actuario, fui secretario de acuerdos, dictaminador, auxiliar, presidente de juntas de conciliación y arbitraje; tuvimos una gran experiencia y evidentemente desarrollamos un trabajo de comunicación, de contacto, con las organizaciones sindicales y demás…y, bueno, nos metimos de lleno en los movimientos sociales.

Tuve también la suerte, la oportunidad, de ser asesor del SUTAUR 100, en el histórico movimiento de Ruta 100, conocido como “Ruta 100”, que tuvo una trascendencia también internacional; que fue un asunto muy muy movido, que terminamos ahí con 13 compañeros dirigentes en la cárcel, haciendo historia, ese movimiento; y bueno, también, participamos en la fundación de la intersindical primero de mayo.

Y, pues, siempre nos movimos en ese medio; actualmente, además de mi función que desempeño ahora, soy dirigente de un movimiento nacional, que se llama “Aquí estamos”, que tenemos presencia en alrededor de 22 estados de la República, con diría yo cuadros importantes, y que estamos metidos de lleno como organización –Aquí estamos- trabajando a nivel de dirección con el Diálogo Nacional, que agrupo a una serie de organizaciones muy diversas.

Mi integración hacia –vamos a decir- esta parte institucional fue en el 97, en razón de que –pues- vivíamos un momento muy complicado en ese entonces, relacionado con el movimiento del EZLN; había amenazas muy fuertes por todos lados, a la familia, personales y demás, e incluso llegamos a tener por ahí alguno orden de aprehensión, derivada de las actividades con el EZ. Y bueno, tengo que reconocer que en ese momento recibimos nosotros algún cobijo de parte de gente del Partido de la Revolución Democrática, de manera particular del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, ante la circunstancia que estaba muy complicada para nosotros…

Y bueno, conseguimos ahí representar al PRD como candidato independiente a una diputación por Iztapalapa, en el distrito 20 federal en Iztapalapa, y colaboramos en la campaña para Jefe de Gobierno del ingeniero Cuauhtemoc Cárdenas, y tuve la fortuna de ganar el distrito, por cierto se lo ganamos en ese entonces a Espino Arévalo, que era el candidato del PRI, y entonces ganamos la diputación y pues nos dio cierta tranquilidad, fuero, para poder seguir adelante, y así es como llegué a la Cámara de Diputados, fui miembro de la histórica LVII Legislatura, cuando por primera se le arrebata la mayoría al partido de estado, y también tuve la fortuna de ser presidente de la Comisión de Derechos Humanos en la Cámara de Diputados, lo que me permitió tener un trabajo amplio: viajamos por todo el país, recorrimos muchísimas cárceles del país, visitamos sobre todo presos políticos, igual del EZ que de otros movimientos, del EPR, hicimos labor, y creo que de alguna manera contribuimos a lograr algunas liberaciones, algunos apoyos, para quienes en entonces estaban en la cárcel.

Y pasado eso participamos en la siguiente elección en el DF, acompañando la candidatura de Andrés Manuel; y bueno, resultó bien en ese entonces, y también tuve la fortuna de que Andrés Manuel me nombrara Subsecretario del Trabajo del gobierno del DF, porque no había Secretaría y que estaba incorporada a la Secretaría de Gobierno –que nunca debía de estar; fue una pelea, en el buen sentido, que siempre estuve yo dando, porque la Secretaría de Gobierno tiene otros objetivos, otros fines, otras prioridades, entonces de alguna manera eso nos mantuvo marginales dentro del gabinete-, y por fortuna estuvimos también los cinco años con Andrés, el siguiente año con Alejandro Encinas; y bueno, apoyamos la campaña de Marcelo Ebrard, que fue nuestro compañero en la LVII Legislatura, él también fue diputado, ninguna de los dos por el PRD, yo era diputado independiente.

Y después de eso nos incorporamos a la campaña de Marcelo, también se obtuvo un triunfo y recibimos la propuesta para continuar en la Subsecretaría, y posterior a eso se hizo la valoración de que el DF no podía estar sin una Secretaría y se crea la Secretaría del Trabajo el año pasado, en febrero, el 6 de febrero de 2007, lo que nos ha permitido tener otra, otro nivel de participación, otro nivel de proyección en cuanto a las prioridades, al mundo del trabajo y a una serie de cuestiones que venimos desarrollando.

Entonces, en términos generales, mi trayectoria, mi lucha siempre ha estado marcada por la izquierda; quiero decirte que durante muchos años yo fui anti-electoral, nunca estuve, nunca fui partidario de la lucha electoral, por eso nuestra actuación en los movimientos sociales, en la intersindical primero de mayo, en las fuerzas de liberación, en el EZ, etcétera, sin embargo, esta concepción era basada en un análisis de la realidad de ese momento, en donde verdaderamente yo estaba convencido de que era una simulación lo electoral, era para fortalecer al propio sistema, al partido de Estado, era para compartir ahí, recibir dádivas, espacios… que no faltaban oportunidades: entre más desarrollabas tú una lucha, pues más tenías posibilidades de entrar en ese mundo, que yo particularmente rechazaba porque –te digo- era para fortalecer al sistema que desde el 68 nosotros tuvimos la convicción de que había que cambiar; en ese escenario, bueno, se dan muchas cosas, vamos entendiendo cómo van cambiando las cosas, y fue una lucha muy dura, porque en ese entonces yo pertenecía a una organización que se llamaba FAC-MLN (Frente Amplio para la Construcción del Movimiento de Liberación Nacional), constituido en coordinación con el EZ, con el Subcomandante Marcos, etcétera, y prácticamente toda la gente que participaba ahí decía –decíamos- nada con lo electoral; sin embargo hicimos un análisis y afortunadamente triunfó la posición de decir: por lo menos dejemos libre a que las organizaciones que quieran participar en lo electoral puedan hacerlo y las que no lo quieran, no, y yo, en plan de broma, les decía: veo que en esta elección del 97 sí se puede derrotar al partido de Estado; bueno –me decían- ‘pero el ing. Cuauhtémoc no representa a un revolucionario, no es esto, no es lo otro”, no no, ese es otro problema: evidentemente no estábamos hablando de un avance de esos niveles, de decir que vamos a empujar a un revolucionario al poder, pues no, pero comparado con lo que tenemos y la lucha histórica que se viene dando, hay una posibilidad…

No pasó en todos lados esa concepción, pero nosotros logramos por lo menos en el medio, en la neutralidad, y eso nos dio la oportunidad de participar en la candidatura a la diputación y de apoyar al ingeniero, porque –esto si es en broma- les decía yo a los compañeros: ‘y qué les vamos a decir a nuestros y a nuestros nietos, que hemos luchado toda la vida por cambiar al sistema, y resulta que en el 1997 no estábamos cuando el PRI perdió el Distrito Federal’; ‘no, pero es que, el que llegue el ingeniero no es cambiar al sistema’, pues no, pero no estamos hablando todavía de eso –les decía-, estamos hablando de ir buscando la forma de que caiga la dictadura de Estado, y que puede caer a un lado o a otro, pero eso es otro asunto; pero por ahora hay que participar, no podemos justificar eso; incluso a nivel del EZ yo lo comenté, les dije: pero cómo vamos a decir ‘un movimiento revolucionario, las fuerzas de liberación, los movimientos sociales ¡¡no estuvimos en el 97!!, cuando se derrota al PRI’; y con esas posiciones, convencidos, nosotros fuimos, y afortunadamente nos sentimos, en un mínimo, muy muy mínimo, que hicimos un aporte con muchísima gente…

Y yo creo que hay dos movimientos claves, y los pongo incluso por encima del PRD, que tienen que ver con la derrota del PRI en el 97 en el DF, que son: el movimiento de SUTAUR 100, el movimiento Ruta 100, y el levantamiento zapatista; eso marca claramente ahí muchas cosas, y desde luego como estas son fuerzas que no están integradas a la parte electoral, bueno pues alguien tiene que cristalizar eso y en ese momento se cristaliza a favor del ingeniero Cuauhtémoc… ese es mi análisis…

ERM: Esto me recuerda los debates de Gramsci en torno de la guerra de movimiento y la guerra de posiciones…

BML: Correcto. Sí, exactamente, es por ahí… Entonces, en el 2000 se da una situación similar, diría yo, con la derrota del PRI, y bueno, desgraciadamente, en ese acomodo de piezas… yo tengo por ahí un documento de análisis de la situación en el 2000, donde decimos que cayó el dinosaurio pero que cayó sobre el lado derecho, y le quedó el corazón libre, palpitando, y por lo tanto, desde ese entonces decimos: goza de cabal salud, y yo desde ese año del 2000 planteo la posibilidad de la alternativa, y que para allá iba el país, que el PAN no iba a resistir mucho en el poder, porque es un proyecto totalmente anti-popular, muy hacia arriba, y que iban a tener la necesidad de la alternancia, y que entonces, seguramente el PAN iba estar muy poco tiempo y que el dinosaurio, que no cayó hacia la izquierda, que hubiera tenido que caer de ese lado, con el triunfo del ingeniero, o en el 2006 con el triunfo de Andrés… Pero el dinosaurio deja libre el corazón, y hoy lo vemos. Por ahí voy a sacar el documento, porque el dinosaurio se va a levantar. Y se va a levantar no por él mismo, sino por el sistema mismo, porque el sistema necesita, tanto al PAN hoy, por que el PRI ya no era factible en el 2000, como lo va a necesitar mañana por que el PAN no va a ser a su vez factible, por el fracaso de su política social, económica, concentradora de la riqueza, etcétera; entonces, el PAN va hoy a hacer lo que el PRI no puede ya, por el desprestigio en que ha caído…

Pero el gran riesgo de 2012, desde mi concepción, es el regreso del PRI; pero también tenemos la gran oportunidad de ir clarificando algunas cosas, de aprovechar el fracaso de la política económica del sistema, no del PAN, ni de Calderón, del sistema, y tratar de meter a la gente en la convicción de que no es el PAN, no es el PRI, esos son piezas, piecesitas, es el sistema; el sistema está fracasando, entonces el PRI y el PAN son lo mismo. En el 2000 yo planteo que Fox gana la presidencia porque es una carrera absolutamente comercial y mediática, y nos venden un producto, un producto malo, pero mientras se descubre que “el jabón no desmancha como lo dice en la televisión”, mientras se descubre eso “ya tomé el gobierno y en 6 años hago lo que tengo que hacer”.

Y eso, entonces, es el gran reto de la izquierda: ir dejando claro en la gente que no es, no se trata del PRI o del PAN, se trata del sistema, del modelo, que es el que tiene que cambiar, y ellos representan un modelo que está dando estos resultados: deterioro en el nivel de vida, incremento de la canasta básica, no crecimiento económico, desempleo, etcétera, todo lo que estamos padeciendo.

Ese es el gran reto, que tiene que ir mucho más allá de los partidos; la lucha, en el 2012, debe de centrarse a mi juicio en eso: si nosotros queremos ganar como partido estamos perdidos, es más, no tenemos partido, o lo tenemos bien partido, mejor dicho…

Entonces, la lucha es en otro sentido, por eso vemos que el sistema insiste mucho en proyectar una figura y en proyectar un partido, y estamos hablando ya de las encuestas: el PRI lleva tantas, el PAN lleva tantas…. uuuy, y el PRD va hasta abajo; pues sí, porque si nosotros nos reducimos a eso, no tenemos ninguna posibilidad; entonces yo no diría: no hay que abrir el partido, hay que abrir el planteamiento, hay que abrir la mente de los dirigentes.

Yo te digo una cosa, plenamente convencido, y es que los pueblos no tienen los gobiernos que se merecen, en muchos casos sí, en otros no, en México no, no tenemos el gobierno que el pueblo se merece, por qué, porque el pueblo ya cumplió, el pueblo le ha otorgado el poder tres veces a la izquierda, izquierda más o menos o lo que quieras, pero bueno, con la posibilidad de empezar a desarrollar otro proyecto: se la entregó en el 88; se la entregó en el 94 con el EZ, porque yo me quiero imaginar al Subcomandante Marcos, que logró unificar entre el 94 y el 95 a todos los que queríamos un cambio, bueno, hasta se superó la lucha partidista (nadie pensó en ese momento ya en candidaturas, en senadurías), se aglutinó todo: la izquierda electoral, la izquierda social, campesina, indígena, popular, toda la izquierda, y mucha otra gente que, sin ser de izquierda, se incorporó… y yo creo que había una oportunidad ahí increíble… pero bueno, los momentos pasan, esa es mi opinión, seguramente estoy equivocado, pero me quiero imaginar, en un Zócalo abarrotado, quitándose la máscara el Subcomandante y anunciando que vamos por la vía electoral como lucha prioritaria de ese momento, en una candidatura presidencial, dejando de garantes a la guerrilla del EZ, porque en ese momento nadie nos la quitaba, bueno, si hasta la fecha no nos la quitan –con todo lo que quieras, con los bemoles-, pero se pudo haber dicho: se queda allá, se queda de garante por si hay un fraude, porque ese es el problema: en México gana la izquierda y pierde, y te hablo dentro y fuera del partido: ganas la presidencia en el 88 y pierdes; ganas la presidencia en el 2006 y pierdes; ganas la posibilidad, por otras razones –que te estaba comentando-, de ir a algo mucho más grande… yo creo que Fox ni el PAN hubieron pintado en el 2000, teníamos -96, 97, 98, 99- cuatro años de campaña por todo el país para ir de ahí para arriba, con todo lo que había construido no sólo el EZ sino todas las fuerzas que lo acompañaban, y hubiéramos llegado muy bien posicionados, hablo como izquierda, donde finalmente se hubieron conjuntado la izquierda electoral con la izquierda no electoral, y no había posibilidad de que la izquierda no electoral dijera “no vamos”, toda iría, y no había posibilidad de que la izquierda electoral dijera “no vamos porque ahí están los armados o los guerrilleros”, tampoco, estaba nulificado todo eso; por eso era la gran oportunidad, pero bueno, el Subcomandante no lo hizo así, sus razones tiene, muy respetables, no soy quien para juzgar, pero se fue otra oportunidad. Y en el 2006 pues el pueblo te vuelve a dar el gobierno, no el poder, y se va la oportunidad nuevamente.

Y hacia dentro, pues tan mal como ves que está el Partido de la Revolución Democrática, con una necesidad imperiosa de cambiar las cosas hacia dentro, y se gana la elección por una gente a mi juicio congruente, con buenos planteamientos, con buena trayectoria, como es Alejando Encinas, y se gana la presidencia del PRD, y se pierde… Entonces somos un país muy sui generis en donde para ganar hay que perder, ese es el problema… y mientras no cambiemos esas cosas, pues va a estar muy difícil.

Entonces ahí es donde mi tesis se concreta: el pueblo cumplió, ha entregado tres veces la posibilidad de ejercer el gobierno a los dirigentes, y los dirigentes hemos fallado, y digo “hemos” porque yo me incluyo en la medida pequeñita que me toca, y las responsabilidades pues van de arriba para abajo, entre más alto tengas el cargo pues más responsabilidad tienes, entonces en la parte pequeñísima que a mí me toca, pues yo asumo, también autocríticamente, esa posibilidad.

Entonces, qué tenemos que hacer hacia el 2012: prepararnos para dar una lucha no partidista, para dar el mensaje claro a la gente de que no se trata de la lucha PRI-PAN-PRD o de los candidatos, sino que se trata verdaderamente de un cambio; desde luego vas a tener que luchar contra todos los medios, o casi todos, de comunicación, y muchas cosas más, porque cuando los de arriba perciben que de veras vas por un cambio, pues te van a hacer la guerra, mediática y de muchas maneras; pero hay formas de hacerlo, o sea, yo no estoy planteando que tengamos que ir hacia el 12 a plantear posiciones radicales –“mueran los ricos y vivan los pobres”-, yo creo que eso no es, porque finalmente en una elección la clase media tiene mucha importancia también, y una elección no la ganas con la izquierda solamente ni con la derecha solamente, la ganas con la participación de los diferentes sectores, incluso, en una gran medida, sin posición ideológica; yo creo que la mayoría de la gente no tiene posición ideológica, lo otro pues es el voto duro que ya sabemos.

Entonces tienes que ser muy cuidadoso para llevar al carril toda esa percepción, hacer planteamientos claros y no desechar ninguna forma de trabajo, con ningún sector, tienes que hacerlo, no hay… cuando empieza el viaje, como decía Lenin, pues hay que subirnos todos al autobús, y ya luego vienen las paradas, y cada quien, o lo bajan los propios pasajeros, o le jala al alambrito para decir “bajan esquina”: bueno, muy bien, bajan, y a ver quién llega, al final del camino; pero mientras las cosas son así.

Entonces yo sí creo que el pueblo de México es digno, y mira que es duro, pero el pueblo de México es digno de mejores liderazgos, sin, de ninguna manera, menospreciar, al contrario, yo tengo un gran respeto y una gran admiración a gentes, como el Subcomandante Marcos, como el propio ingeniero y como Andrés Manuel, que han hecho y que están haciendo esfuerzos bien importantes; pero falta algo, yo creo que a nuestros dirigentes principales les ha faltado –también va a sonar duro- pero les ha faltado confiar más en la gente, en materia de las decisiones, a eso me refiero, no en otro sentido; yo he estado muy cerca de ellos, más de Andrés Manuel, de Marcos, y es muy difícil que colectivicen las decisiones, hay mucho verticalismo en las decisiones, y cuando van bien, pues valen, pero luego, cuando no van tan bien, tienes problemas.

Te voy a decir algo atrevido: en una ocasión le comenté al Subcomandante Marcos, le digo –te estoy hablando del 94-95- oye, qué bárbaro, lo estás haciendo todo perfecto, todo perfecto, es grandioso, nada más que tengo una preocupación: cuando te equivoques los errores pueden ser del mismo tamaño, entonces protégete, para que las decisiones las tome la gente, o por lo menos en consulta con la gente, con el equipo, con el equipo ampliado, con la base; tampoco se trata de que en un movimiento de esas dimensiones tengas que estar todo el tiempo en asambleas, de ninguna manera, pero sí creo que se debería de hacer participar más a la gente en las decisiones, en la conducción de los movimientos… yo planteo que los movimientos, todos, necesitan un líder; todos los movimientos tienen un líder y un traidor, para que haya movimiento hay líderes y traidores; entonces se necesita y se reconoce y por supuesto que se tienen que jugar esos papeles a quien le toque; pero eso no quiere decir lo otro, que niegues lo otro, es decir, bueno, ahí se ejerció un liderazgo, pero la consulta es importante….

Por eso a mí, más que otra cosa, la consulta que hizo Andrés Manuel ahora –con lo de 11 mil, 7 mil, para saber si vamos o no vamos al Senado- pues tiene que analizarse desde otra perspectiva, pero por sí mismas esas son las cosas que debieran conducir a los movimientos… Cómo consultas y dices: 11 mil y 7 mil, ah caray, en un ratito 17 mil 18 mil personas, que son las personas que están ahí, que son las que se están jugando todo contigo, bueno no contigo, con el movimiento, por su país, por su organización, y muy pocas veces ellos tienen la posibilidad de decisiones.

Ahora, cuando yo te digo que se participe de esa manera, tampoco veo correcto que de buenas a primeras agarres y digas ‘a ver vamos a consultar a tantos miles’, sin estar compenetrados, sin estar en conocimiento pleno de las cosas, sin estar participando al nivel de dirección de los movimientos, no debe ser espontáneo tampoco, ni debe de ser nada más para lo que a ti se te ocurra o de lo que crees tú que es importante consultar; debe de ser en toda la conducción del movimiento… mucho más orgánico.

ERM: Licenciado, si nos situáramos en una perspectiva estructural, de larga duración digamos, y quisiéramos identificar algún punto de inflexión histórico en donde se perfiló la dialéctica que determina nuestro presente político, ya más o menos usted nos ha dado señales respecto del 94, pero si lo proyectamos a más largo plazo ¿qué puntos señalaría usted? ¿1988, el 82, el 68, el 38? En otras entrevistas que hemos hecho, por ejemplo, hemos analizado el hecho fundamental de la década de los 40, cuando, tras la nacionalización petrolera de Cárdenas, las entidades empresariales y doctrinarias se organizan políticamente, fundan el PAN en el 39 y los centros universitarios de formación de cuadros y líderes: el ITAM, el ITESM, la Universidad Iberoamericana, etc. Fue ésa la década en que, replegados concretamente contra lo que podríamos denominar como el nacionalismo histórico cardenista, que es la gran corriente histórica que vertebra a este país, se dispusieron a intervenir en política y a tomar el poder del Estado. Tardaron más o menos 50 años y ahora están en el poder precisamente intentando desnacionalizar a PEMEX. Los últimos tres o cuatro secretarios de hacienda son ya formados en el ITAM, que es una institución creada al calco de la escuela de Chicago de economía; entonces ahí estructuralmente hay una tendencia muy acusada. ¿Qué opinión tiene usted al respecto?

BML: Sí, mira, hay momentos en la historia de los países, particularmente en el nuestro, que son evidentemente un parte-aguas, y que marcan la historia por venir para quién sabe cuántos años para adelante; el pueblo de México ha demostrado que ha tenido dos partes, evidentemente las más importantes, que son cada siglo, por eso hay que tener ahí la luz por lo menos en amarillo para el 2010… entonces es 1810-1821, y es 1910, y por supuesto pasando por la República restaurada (1867), la lucha contra el Imperio…

Esas cosas te marcan de manera muy clara y muy definitiva, donde hay cambios de fondo. Si analizamos cómo se dan los cambios en estas tres etapas, bueno ves, en las tres, cómo hay un cambio estructural, en el manejo de la economía, de la tierra, en la parte de los fueros, de lo militar, del poder del clero; cambia de mano los medios de producción, de una y otra manera… el sentido de una u otra ya depende de las luchas que se den, y que nos llevan a avanzar o incluso a retroceder muchas veces, porque la verdad es que después de la independencia, de 1821, pues sí México vive una época yo diría dramática, de ahí del 24 al 55, pues hay como 43 presidentes, duran en su cargo un promedio de 9 meses; es un desbarajuste, no hay estabilidad, pasas por la negra noche del santanismo y otras más, pero eso ya es otra historia, el asunto es que sí hay un cambio, en el manejo sobre todo de la parte económica.

Yo digo, si no hay un cambio en lo económico lo demás es bla bla bla; dicho de manera coloquial, “sin quincena no hay amor”, así de fácil. Entonces, tú me puedes decir que has avanzado mucho democráticamente, que ya eliges a estos, que ya eliges a los otros, pero si en lo económico va igual, no hay cambio, de fondo –me refiero-, estructural; entonces, en estas etapas hay un cambio indiscutible, eso sin restar importancia, porque tiene una gran importancia, lo del 38, con el general Cárdenas, pero ahí –en el 38- no hay un cambio estructural; y aquí a lo mejor compañeros de la izquierda me van a criticar por esto, pero ni modo, porque no hay un cambio estructural, hay una defensa, desde luego importantísima, que es un parte-aguas, sí, y que marca una nueva etapa en México, también es cierto, pero no es del nivel de las otras que mencionábamos; porque ahí, finalmente es una problemática que tiene implicaciones internacionales y que hay defender el recurso para el desarrollo del país, y que es grande lo que hace el general Lázaro Cárdenas con la expropiación petrolera, sin embargo no se arrebata el poder que en ese entonces ya empezaba a desarrollarse por parte de la iniciativa privada –lo que tú marcas-; desde luego que da una posibilidad muy importante, y las posiciones ideológicas del general de apoyo a otros países y a otros movimientos terminan por no gustar a la derecha, y de alguna manera ellos creen que se puede avanzar en otro sentido…

Y aquí hay que recordar algo que ya mencionábamos, una cosa es el gobierno y otra cosa es el poder, son dos cosas diferentes; por ahí hay una frase que me gusta mucho de un dirigente revolucionario latinoamericano, no recuerdo bien, me parece que de Colombia, por ahí de mediados del siglo pasado, que decía: con el voto al gobierno, y con el pueblo al poder. Esa es la gran diferencia.

Entonces, aunque con una gran importancia, yo creo que no es lo mismo; el general tiene esa acción, insisto, clave, importante, que nos ha permitido de algún modo “que ahí la llevemos”; pero sin embargo, yo te diría, y lo traigo ahora, una preocupación del presente, coyuntural: que no pase la reforma petrolera hoy, pues no, no debe de pasar –y creo que ya pasó ¿verdad?-; y luego digo yo, ¿nos hemos preguntado: y si no pasa qué? ¿Se va a resolver el problema estructural? No se va a resolver el problema; si no pasa, eh. Los liberales dicen que pasando se resuelve, por supuesto que menos, no se va a resolver menos, ¡¡pero si no pasa tampoco!!. Ese es el problema, y ahí es adonde yo quiero llegar, y por eso hago la diferencia entre el 38 y las otras etapas históricas, donde sí se transforman de raíz la estructura económica del país, y, obviamente, ya no solo la económica sino la otra, la política, la social, se consiguen otro tipo de cosas, etcétera, pero como consecuencia de ello. Pero es abajo adonde hay que ir, y abajo es la economía, la infraestructura es otra cosa, es la columna vertebral de un sistema; no puedes hablar de cambio de un país, de construir otra cosa si no modificas esa esencia; o sea, tú no puedes hablar de un cambio estructural ni de un nuevo modelo de país si tienes grandes planes de desarrollo social, porque des apoyos o becas o demos seguro de desempleo, o lo que tú quieras, que es bueno, es importante, hay hacerlo, porque está tan mal la situación, que hay que procurar distribuir riqueza de alguna manera, aunque sea una parte mínima del presupuesto; pero el presupuesto público en la riqueza nacional es muy poco, entonces no es con programas sociales como vas a transformar al país, tienes que ir a lo estructural, que tiene que ver con lo económico, y que se trata de los medios de producción; o sea, yo creo que no se trata de repartir la riqueza, el dinero, el presupuesto, no, eso ya déjaselo a quien lo tenga, no se lo vas a quitar a ellos, ¿cómo se lo quitas, ahora, en estos momentos? No se puede, los que tienen todo el dinero pues lo van a seguir teniendo; entonces distribuyamos las oportunidades de generar la riqueza, no la riqueza misma.

Es en ese escenario en el que veo yo las cosas, en términos de parte-aguas históricos y de trascendencias; entonces, siendo un hecho importantísimo lo de la expropiación petrolera de 1938, no es un hecho que vaya de lleno a la parte estructural en cuanto a la posibilidad del desarrollo y de la posesión de los medios de producción, esa es una parte que marcaría.

Y por el otro lado te digo que es importante, porque, efectivamente, el general Lázaro Cárdenas empujó el cooperativismo, el ejido, la comunidad, sí vio hacia abajo, y esas son las cosas que evidentemente no le gustaron a la derecha y lo vieron peligroso. Pero, ciertamente, a mi juicio, la derecha en ese entonces era empresarial y lo único que les interesaba eran los negocios, y se sentían muy bien representados con el PRI, les dolió el sexenio del general, pero inmediatamente se repusieron…

ERM: Y pusieron a Ávila Camacho y no a Múgica…

BML: Esa –la opción por Múgica y no al revés- es una de las cosas que pudieron haberle dado rumbo distinto al país en los términos que estamos hablando; esa era la gran diferencia, y entonces tú te preguntas: ¿pues qué pasó con el general (Cárdenas)?, ¿porqué no quedó Múgica? Entonces, bueno, él –Cárdenas- avanzó y es loable, no se le puede regatear en nada, en nada, en el sentido estricto de la expropiación, pero también se sentaron las bases –recuérdalo- del corporativismo agrario y obrero, cosas que fueron columna vertebral durante muchos años, y que eso realmente fue lo que verdaderamente le vino a dar fortaleza y estabilidad al partido de Estado; ahora, yo no estoy diciendo que el general lo hizo a propósito, estamos hablando no de un acto de voluntad, estamos hablando de las consecuencias de un sistema de gobierno, de lo que tú estás diciendo: aún siendo hecho con la mejor voluntad del mundo, pues hay que analizar el resultado que obtuvimos como país.

Y ese acto grandioso, insisto, que no se puede regatear y que es importantísimo, también hay que analizarlo desde otros puntos de vista: ¿realmente se sentaron las bases para un desarrollo distinto del país en la parte económica, en la parte de la propiedad de los medios de producción? No; ahora, tú me puedes decir, ‘pues tampoco en 1810 ni en 1910, ni en la República restaurada’, y yo te diría, ‘pues no, pues tampoco’, pero sí se dio la posibilidad, eso sí se dio, sin duda; porque quienes representaron y encabezaron los movimientos en ese entonces dejaron la mesa y dijeron “de aquí pa’delante”, pero el pueblo de México no tiene la culpa que le llegue un Santa Anna, que le llegue un Maximiliano, que le llegue un Álvaro Obregón, ese ya es otro asunto. Tampoco tiene la culpa de que le llegue un Ávila Camacho o un Miguel Alemán, pero entonces ¿quién tiene la culpa? Ese es el asunto, ese es el problema.

Ahora bien, en todo caso, a la derecha no le gustan estas cosas porque a la derecha no te acepta ningún avance, es intransigente; fíjate que el concepto de radical está identificado con la izquierda; tú dilo en cualquier medio, a quien sea: ‘oye, fíjate que este fulano es bien radical: y entonces tú ya estás pensando en la guerrilla, en el comunista, en el socialista… ‘, pero no, estamos hablando de un empresario; ¿tú crees que hay más radicalismo que el de la Bolsa de Valores? Porque a ver quién entra ahí; ¿hay más radicalismo que en el Banco de México, que pone 12 mil millones de dólares a disposición de la especulación y de la bolsa de valores? No hay más radicalismo que un FOBAPROA, no hay más radicalismo que un rescate carretero; no hay más radicalismo que decirle a los migrantes que vienen: ‘ah no, tú no necesitas un plan de rescate; arréglatelas como puedas; ah, esa no es emergencia; la emergencia es la estabilidad, que no se vaya el peso a 13.90…’

Y una pelea de la izquierda ha sido siempre la de decirle al Banco de México o al gobierno: pongan dinero a disposición del desarrollo del país, de la generación de empleo, de la industria, del campo, etcétera, para qué queremos 90 mil millones ahí de resera; pues no, no se puede, porque el Banco de México es autónomo y su función es cuidar la estabilidad monetaria, nada más, y yo gobierno tampoco puedo. Y entonces decimos: se necesita una reforma constitucional, se trata de ir pensando en el cambio del dinero y de los medios de producción, porque ¿cómo puedes concebir que en un país te digan desde siempre que no puedes tomar un dólar de las reservas porque debilito al país; porque ante el capital financiero internacional y ante las trasnacionales debo darles seguridad; porque México debe ser el paraíso para las inversiones, porque éstas van a genera mucho empleo? Porque en el caso de esas empresas y de esas transacciones, ahí sí puedo tocar las reservas, ahí sí lo que se necesite, y lo siguen haciendo.

Entonces, para ir concluyendo mi respuesta, sí, la derecha fue organizándose desde entonces, y el régimen que se fue afianzando les fue funcional, sus intereses de clase estaban bien representados, la concentración de la riqueza era afín a sus esquemas, etcétera; pero no creo que se trate de que hayan tardado 50 años en llegar al poder, es que no querían llegar al poder; bueno, perdón, no querían llegar al gobierno porque tenían el poder, esa es la diferencia, sí estaban en el poder; y fueron fortaleciendo su poder, y más particularmente de Alemán para acá. Pero qué pasa, llega un momento en el que quien sirve a esos intereses, y que representa políticamente los intereses de ellos, porque ahí hay una alianza, una asociación, entre quienes impulsan ese modelo y viven de la política, y del robo y la corrupción, y que abren los cajones del erario y sacan los millones, y los que, favorecidos por ese sistema, pues no viven precisamente de ese nivel de corrupción, sino que viven de sus grandes negocios, que finalmente están basados en la corrupción, pero tienen acaso que trabajar un poquito más.

Y entonces se produce una clase política, representada por el PRI, con todo, con toda la corrupción abierta y siendo dueños de lo que quieran, y favoreciendo un esquema que facilita la corrupción empresarial, el enriquecimiento y la concentración de la riqueza, y todo va miel sobre hojuelas; entonces, no querían el gobierno, tenían el poder, y el cambio fundamental se da ahí donde esos niveles de descomposición del gobierno, no del poder, los hace ver a “los grandes” que peligran y que ante la grave perversión de la clase política que les sirve, y que son prácticamente sus socios, pues ven ahí el riesgo. Ellos sí saben que perdieron en el 88, y ellos sí saben que estuvieron a punto de perder en el 94, peor todavía; y entonces ellos saben que el PRI se está desdibujando y van por la alternancia y crean el producto que te decía, “el jabón que no limpia nada”: Vicente Fox.

Y es que Fox es muy inteligente –fíjate el atrevimiento que voy a tener otra vez-; yo incluso en foros y en mesas redondas, ante la opinión general que dice que Fox es un burro, es un tonto, yo respondo que no, que Fox fue muy vivo: fue el auge de la banca, de los grandes capitales, cumplió su función como no lo hizo ni Zedillo ni como la está haciendo Calderón, a esos niveles; analizas los números financieros de la banca, de la concentración de la riqueza, y con Fox se fueron escandalosamente para arriba, las comisiones de los bancos, que ya de por sí, hubo auge; entonces el señor, pues yo diría, para diferenciar, a lo mejor es bruto, pero no burro; o sea, bruto porque no sabe ni leer, tú me podrías decir que es un analfabeto, pues sí, es bruto el señor, pero burro no. Cumplió una función y se fortaleció, y finalmente le entregó el ejecutivo a Calderón; dime tú en qué no les cumplió. No hay reclamos de la clase política y empresarial, de los de arriba, contra Fox, hay reclamos, pero en ese sentido no.

Y ahí vuelvo a lo del dinosaurio: esa misma clase económica ya está muy bien, como si fuéramos demócratas y republicanos, y pues ahí tenemos la reserva: y entonces ya están armando ahí un figurín, creo que anda ahí por el Estado de México (se refiere a Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México por el PRI; ER.México), y el PAN pues intentará armar su estrategia, pero el dinero se habrá de ir con un color u otro, con el que sea más funcional, y ellos lo entienden perfectamente bien.

ERM: Licenciado, para ya no quitarle más su tiempo, permítame hacerle una última pregunta: para nosotros, la crisis financiera mundial y sobre todo la intervención de todos los estados capitalistas en bloque en sus economías políticas correspondientes -porque toda economía es necesariamente economía política- tiene que ser interpretado como el fracaso histórico del liberalismo económico; no es nada más una cuestión de "rectificación o recuperación de los mercados" o de "mero rescate de una economía" -aunque también lo sea-, sino que se trata de una cuestión de rango superior: es la corroboración de que la economía no puede marchar al margen de los estados de referencia; toda economía, en definitiva, debe ser y es de facto una economía intervenida, planificada. Una economía liberal, en un sentido ontológico, es un imposible político.

Esto significa que podemos considerarnos en la posibilidad de definir una de las tareas históricas de nuestro tiempo: como la trituración crítica del liberalismo y la confección, paralelamente, de un nuevo socialismo, del Socialismo del Siglo XXI. Porque así como, según los análisis de Marx y Engels, tras el fracaso de las revoluciones europeas de 1848 y 1849, el teatro de las grandes conflagraciones mundiales se desplazó a Asia, podemos decir que hoy, caída la Unión Soviética, el teatro de los más intensos antagonismos históricos e ideológicos están en el medio oriente (con el problema del Islam) y en Iberoamérica. ¿Qué reflexión le merece este análisis licenciado?

BML: Bueno, es un tema muy interesante y muy amplio, con muchos bemoles; comparto desde luego esa visión, pero diría algo que me parece a mí muy importante: oigo por ahí que dicen que ahí está demostrado el fracaso del modelo neoliberal y es su caída, viene ya la terminación del modelo y vamos hacia otro lado. Y yo digo que no; que están muy fuertes. Yo tengo la impresión que de esta crisis mundial va a salir fortalecido Estados Unidos; yo creo que van a regresar capitales a Estados Unidos, de hecho creo que se va a fortalecer el dólar frente al euro; la Unión Europea no anda muy bien, países como España están hacia atrás, están deteriorando su nivel de vida, están pagando las consecuencias de, igual: ese sueño de la Unión Europea y nos vamos todos para arriba; pero el capital no tiene ideología, y ya se trate de la Unión Europea, de Asia, de China o de Japón, el fuerte siempre trata de hundir al débil, ese es el problema de fondo.

No es una crisis; yo no la veo como una crisis de derrota del modelo neoliberal; sí en términos ideológicos y políticos, ahí sí estamos muy claros, no hay nada que yo podría discutir ahí. Esto lo viene a poner más claro todavía, porque esto es lo que la izquierda había estado denunciando permanentemente. Un ejemplo, España en la Unión Europea, otro nosotros mismos, con nuestra terrible dependencia con los Estados Unidos. Entonces, esto es para mí una crisis cíclica del modelo neoliberal, que van salir de ella y que van a salir ganando, además. La derrotada será la mayoría de la gente, porque ellas son quienes sí pagan el costo de las crisis.

Por eso, donde yo creo que está el quid del asunto no es en decir ‘ahí está mostrado la falla del sistema mundial’; porque ya está dando datos la OIT, que para diciembre 20 millones de empleos perdidos ya, derivados de esta crisis, estamos hablando de cuatro meses, ¡20 millones de empleos perdidos! Imagínate lo que es eso.

¿Quién está perdiendo con eso? Pues aquí en México, un ejemplo: a pesar de que el Secretario del Trabajo está diciendo que no tiene noticia de desempleo masivo en el país, y que no es lo mismo México que Estados Unidos, pues CEMEX ya está anunciando la reducción de 6 mil plazas en estos días, ya está anunciado. Pero, con todo, la estructura, el esqueleto, sigue ahí, firme. Porque a unos les podrá estar yendo mal, pero a otros les irá bien.

Entonces, te voy a dar mi opinión, insisto, seguramente equivocada, pero la crisis y la derrota de un modelo, más bien la derrota, la posibilidad de un cambio, no obstante que los grandes imperios lleven adentro de sí mismos el germen de su propia destrucción, etcétera, la cuestión es que llevan nada más el germen, y luego encuentran la vacuna; entonces, el problema es la construcción de la alternativa, porque cuando tú me digas, así estuviéramos viendo cayendo Wall Street, es una crisis, sí, pero no es terminal, ¿por qué?, porque tienes que tener a la vista la alternativa. Así son las crisis cíclicas.

Entonces, es en la construcción de la alternativa, y te puedo decir que independientemente de que haya o no haya una crisis visible -como es ahora-, es ahí como te es posible estar hablando de la derrota de un modelo en función de lo que estés construyendo, porque la defensiva no derrota nada; es la ofensiva la que construye. La defensiva, pues, detiene, es importante que te defiendas, porque el que defiende resiste, pero no deja de ser una lucha de resistencia.

Por eso te estaba diciendo lo de la reforma energética, en un escenario hipotético, porque ya sabemos que sí pasó, pero en caso de que no: ¿qué pasa si no pasa la reforma? ¿qué pasa si triunfamos en la lucha por haberla frenado? ¿Pero luego? Eso es defensivo ¿no? ¿Y qué más se está construyendo? Bueno, pues estoy evitando que vendan el petróleo. Perfecto, está muy bien. Y estoy evitando que haya más desempleo. Perfecto, está muy bien. Pero ¿qué estamos haciendo para adelante? ¿Nada? ¿Cuándo lo vamos a hacer? Esa es la gran pregunta.

Entonces, no se puede concebir la derrota de un sistema con la alternativa de la defensiva, hay que construir la ofensiva, y en ese escenario, sí tú construyes la ofensiva, no necesitas una crisis visible, que se va a dar pos sí sola, al ir construyendo tú la positiva, la ofensiva, evidentemente se tiene que ir viendo la derrota de lo que estás tratando de cambiar.

Por eso la importancia clave, fundamental, de ir otra vez a la parte donde duele, la parte económica; y eso yo creo que se está construyendo en Latinoamérica, fundamentalmente en Venezuela, en Bolivia, en Ecuador, en Argentina, con diferentes niveles, pero más yo diría, por supuesto, en la cabeza Venezuela, sin duda alguna; en donde hay un planteamiento, puedes estar o no de acuerdo, puedes analizar mil cosas de eso, la misma gente de ahí puede no estar de acuerdo en determinados niveles, pero ahí se está planteando una ofensiva.. y que además no se nos vaya Lula, con todo y las críticas, que hay con él hacia la izquierda, pero están planteando la alternativa al Consenso de Washington, con la creación de un banco de los países subdesarrollados, donde no dependas de ellos; imagínate, yo nada más quiero imaginarme que Venezuela y México, fundamentalmente –junto con otros países más-, que le dijeran al mundo, y no nada más a Estados Unidos: acá está nuestro petróleo, es para nosotros; y no sólo no voy a dártelo a ti, porque no dártelo es sólo defenderme, no, yo voy a construir con mi petróleo, voy a construir una alternativa, no te necesito, en términos generales, claro…

Pero aquí sí construimos, y construimos un Banco, y eso es lo que están intentando en Latinoamérica, y es una pena que nosotros como país pues estemos al margen de eso, y no sólo estamos al margen de eso, estamos prácticamente en oposición a ellos, sin decirlo, pero en los hechos apoyando la política norteamericana, la política del Consenso de Washington; entonces, si queremos hablar en términos históricos, y a lo mejor ni nosotros lo vemos, pues tenemos que sembrar, porque las cosas no se dan por milagro, y en Latinoamérica sí se está sembrando.

Por lo tanto, yo planteo que ahí una falla importantísima de la izquierda mexicana es, y bueno, que la derecha lo haga, pues está en su papel, pero que la izquierda mexicana lo haga, es decir, me refiero a su marginada de Latinoamérica; la falta de acercamiento de toda la izquierda mexicana, por supuesto de la izquierda electoral… lo hago en positivo, en una crítica muy positiva, hablo del mismo Andrés Manuel, en quien quieras de la izquierda… ¡¡ Dónde están esos nexos !! Tú no puedes defender el petróleo mexicano si no defiendes el venezolano. Y viceversa, Venezuela no puede defender su petróleo si no defiende a los indígenas de Bolivia, y Bolivia a los de Ecuador; insisto, hablo en términos generales, por supuesto que la defensa más importante es la que tienes que hacer adentro de tu propio país, no estoy diciendo que vayamos a defender el petróleo de Venezuela, no; es muy correcto el Movimiento en Defensa del Petróleo que encabeza Andrés Manuel, creo que es algo también muy trascendente, algo que va a marcar un hito en la historia de las luchas modernas, y sobre todo que va a ser un indicativo para la gente; pero todavía creo que adolece de esos puntos centrales: uno, el relacionamiento más a fondo con todo lo que se da en Latinoamérica, y dos, plantear la ofensiva, o sea, qué construyo, no sólo que detengo; porque luego estos van a salir con el IVA, por decirte algo, y entonces vamos a hacer el Movimiento para Detener el Alza del IVA, que no suba el IVA, pues está bien, es correcto, no en alimentos y medicinas, y vámonos otra vez a toda una lucha para detener eso, pero ¿y? ¿Qué más? ¿Dónde está lo que viene?

Entonces, en resolución, más que ver lo malo del modelo neoliberal, la izquierda tiene que ver más hacia lo que está construyendo; si hay una crisis, bueno, pues hay que aprovecharlo, pero, insisto, creo que en Latinoamérica se está aprovechando.

El planteamiento del Socialismo del Siglo XXI a mí me parece algo muy importante, hemos más o menos conocido algo, acabo de hacer un viaje a Venezuela; tuvimos la oportunidad de platicar ahí con gente y con funcionarios, desde viceministros de Economía hasta el propio Ministro del Trabajo, con la gente, con cuadros medios de gobierno, del pueblo, visitamos cooperativas, etcétera; había 11 mil cooperativas en 1999 hoy están alrededor de 350 mil cooperativas, hay una revolución económica en Venezuela, esto te causa una serie de problemas terribles ¿no?, y hay que estar luchando permanentemente. Pero a mi juicio esto es lo que está pasando; si a mí me dijeran, dí en pocas palabras –que a mí me cuesta mucho trabajo- qué está pasando en Venezuela, les diría: una Revolución. En dos palabras. Hay verdadera Revolución, económica, de medios de producción, estructural. Que le faltan mil cosas, no, no mil, miles de cosas; que creo que falta que trabajen más sobre el desarrollo interno, están demasiado sustentados en el petróleo; si en México son 40 centavos de cada peso que aporta el petróleo allá son 80 centavos. Y sí, se están haciendo esfuerzos importantes en el campo, en la agroindustria, pero sí siento yo, por lo que platiqué con mucha gente, e incluso con gobernantes, que habría que ir mucho más rápido con eso, porque ya ves los problemas derivados de los vaivenes en el precio del petróleo.

Siguen criticando mucho también, en ciertos sectores claro, su política internacional y de solidaridad, su apoyo a otros países como Bolivia o Cuba; yo te diría, en términos comparativos y con sus correspondientes matices, claro, pero se trata de algo como el proletariado internacional, el apoyo hacia otro lado, y se cuestiona en ciertos sectores y dicen: ‘cómo es posible, con las carencias que tenemos aquí, que Chávez ande mandando apoyos a Cuaba o para otros lados’…

ERM: Bueno, pues San Martín y Bolívar actuaban así a lo largo de todo el continente…

BML: Nada más...

ERM: Nada más ni nada menos...

BML: Sí, y entonces, pues la respuesta a mi juicio es que el Socialismo del Siglo XXI, la alternativa al Consenso de Washington no puede ser en Venezuela solamente, están fritos.

ERM: Además, Exxon o Shell tienen direcciones corporativas regionales, ellos operan regionalmente, los Estados no pueden actuar solamente localmente.

BML: No, ni tendrías capacidad de resistencia, o sea, te hacen pedazos; es el desarrollo internacional, el proletariado mundial, si se quiere decir así. Entonces, si surge una posibilidad allá, de un avance hacia el Socialismo del Siglo XXI, por pequeño o “Light” que sea, pues apóyalo, apóyalo; o sea, todo lo que diga no al Consenso de Washington, pues hay que apoyarlo.

ERM: Guerra de posiciones.

BML: Guerra de posiciones, lo que dices tú: pues eso fue lo que hizo Bolívar; claro, la historia no terminó como hubiera querido, pero la idea bolivariana es fundamental: por qué existen los bloques, en Asia, en Europa, los 7 grandes, por qué existen los bloques en el sistema. ¿Y dónde están los bloques bolivarianos? Es donde decimos: pues falta la construcción de la alternativa, para que puedas decir que el modelo neoliberal ahí va con su propio germen, pero nosotros tenemos unas palas aquí para colaborar al entierro.

Y esa es una tarea muy ardua y muy difícil, pero muy importante, y hay que seguir en eso, en el pedacito que a cada quien le toca. Pero tiene que ser una lucha mundializada, regionalizada, por lo pronto, en Latinoamérica. Es una tarea de larga duración y de gran profundidad, de perseverancia, para cambiar e imponer los cambios y romper los mitos sociales.

Hay una frase que a mí me gusta mucho, que la dijo Melchor Ocampo, en 1858, cuando era presidente Ignacio Comonfort; estaba a punto de empezar la guerra liberales-conservadores, y reúne a su gabinete, y les dice: bueno, pues hay que salvar a la nación, nosotros tenemos nuestras razones, los conservadores también las tienen; entonces, no puede ser que gobernemos para unos nada más, aquí somos todos mexicanos, y tenemos que ponernos de acuerdo; entonces yo les pido que salgan de aquí todos ustedes y se entrevisten con sus homólogos conservadores, se den la mano y hagan una explicación de lo que queremos hacer con el país para que caminemos juntos.

Y se salen, y entonces Melchor Ocampo, ya afuera, les dice a los compañeros: oigan, yo creo que el presidente se equivoca, por qué, le responden, si fue muy claro en lo que nos dijo; pues sí, por eso digo, se equivoca, ¿oyeron que nos dijo que fuéramos a darnos la mano?, nos está mandando a darnos apretones de manos cuando lo que hoy lo que necesita el país son apretones de pescuezo… y tuvo razón. Vino la guerra de tres años, vino la lucha contra el imperio, y todo fue con apretones de pescuezo. Desgraciadamente. Pero no podía haber sido de otra manera, por qué, porque cuando dos proyectos buscan un lugar en el país, solo cabe uno.


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