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A pesar de la reiterada estrategia del etnicista Ollanta Humala

El Gobierno peruano evita el enfrentamiento con Chile

También se presiona al Gobierno de Bachelet para que no impida la extradición de Fujimori

Lunes 9 de abril de 2007, por ER. Valparaíso

El Gobierno peruano paralizó la marcha de protesta que se dirigía a la frontera con Chile y que, patrocinada por el indigenista Ollanta Humala, pretendía enfrentar a ambos ejecutivos en relación a la definición de los límites marítimos de ambos países

Como ya hemos comentado en anteriores crónicas, las consecuencias de la Guerra del Pacífico librada por Chile frente a Perú y Bolivia aún colean en nuestros días. El indigenista Ollanta Humala trata de sacar tajada de tal situación con la clara intención de minar el poder del actual presidente del Perú, Alán García, acusándolo de falta de patriotismo por no presionar lo suficiente al gobierno chileno en los asuntos bilaterales más polémicos: la definición de la frontera común y la posible extradición del expresidente Alberto Fujimori.

El acontecimiento más reciente, provocado por la estrategia de Humala, ha sido la marcha de protesta hacia la frontera con Chile que se desarrolló el pasado miércoles. Los seguidores del dirigente indigenista pretendían llegar desde Tacna, ciudad sureña que estuvo bajo dominio chileno, hasta la denominada "Línea de la Concordia", situada en el último tramo de la frontera, donde iban a izar la bandera peruana y entonar el himno para reivindicar el territorio. Pero la policía peruana impidió que la peregrinación culminase tal como pretendía el Partido Nacionalista. Los peculiares "autocares" que trasladaban a unos quinientos manifestantes fueron la escusa perfecta para que la policía peruana les interceptara a unos 30 kilómetros de la frontera. La medida se justificó apelando a la ley que prohíbe el transporte de pasajeros en estos camiones modificados para transportar a personas. Los agraviados manifestantes respondieron apedreando a la policía que les bloqueaba el paso, que tuvo que usar gases lacrimógenos para disolver la marcha en plena carretera Panamericana. El presidente regional, Hugo Ordóñez, encabezó a un grupo de manifestantes y legisladores nacionalistas que intentó llegar andando a la frontera, pero sus esfuerzos también fueron abortados.

Ollanta Humala, que perdió las elecciones presidenciales del año pasado ante Alan García y encabeza el Partido Nacionalista Peruano, no estuvo presente en la marcha, excusándose en una orden judicial que prohibió su salida de Lima, aunque fuentes gubernamentales afirman que no hizo acto de presencia para intentar eludir el fracaso de la marcha, pues la noche anterior salió de Lima en dirección a la frontera. Por su parte el presidente Alán García declaró este sábado que su gobierno recibió “un informe de inteligencia” que aseguraba que algunos manifestantes pretendían cruzar la frontera, por lo que se decidió intervenir policialmente para impedir dicha acción. A lo que añadió que «toda situación de confrontación impone de inmediato acelerar la compra de armas y nosotros tenemos que plantearnoslo seriamente: O le damos agua potable a la población o vamos a un camino de confrontaciones y discursos y de esa manera hacemos más pobres a los pobres. Yo no haré eso», remarcó (para oponerse de manera velada a las pretensiones de su enemigo político Ollanta Humala).

García también valoró positivamente las declaraciones hechas por la mañana por la presidente chilena Michelle Bachelet, quien reconoció el derecho peruano de llevar a la Corte de la Haya las diferencias por la delimitación marítima que tienen ambos países. «Creo que esto es muy importante, que el gobierno de Chile reconozca que si Perú tiene una posición diferente, y la lleva al más alto tribunal de la tierra, eso no nos convierte en enemigos», señaló el mandatario peruano.

Ollanta Humala criticó un supuesto acuerdo entre los gobiernos de Perú y Chile para frenar la manifestación, pero se mostró satisfecho con la misma a pesar de su interrupción, pues habían «logrado la finalidad de la marcha, que era despertar la conciencia en el gobierno peruano» sobre los temas pendientes con Chile. Así, mientras algunos manifestantes marchaban hacia la frontera, decenas de peruanos protestaron en Lima por el otro asunto candente: la extradición del expresidente Fujimori. Exigían que los tribunales chilenos dictaminen a favor de la misma, y que nadie presione en sentido contrario (aludiendo a los rumores que indican que Japón estaría presionando al ejecutivo chileno para evitarla).

El Revolucionario debe reiterar que en esta polémica entre dirigentes peruanos hay algo más que "amor a la Patria". Detrás del “patriotismo” defendido por Ollanta Humala en sus críticas a Alan García se esconde una peculiar concepción de la Patria, que más que apostar por la soberanía de los peruanos como “nación política” apunta claramente hacia una nacionalidad concebida desde plataformas indigenistas no sólo previas al proceso de holización política que iguala formalmente a todos los peruanos, sino también anteriores al descubrimiento de América realizado por los españoles. En este sentido Chile parece percibirse, de manera absurda, no sólo como estado enemigo sino como heredero de los criollos que habrían sojuzgado a los pueblos precolombinos, y cuya liberación buscarían los movimientos indigenistas.


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