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A comienzos del 2007, en su año electoral

Francia, cerrada por obras

La canciller Merkel podrá contar con el país galo para remediar el bloqueo al Tratado de la UE a partir de los resultados de las presidenciales en la próxima primavera

Lunes 8 de enero de 2007, por ER. Bruselas

Sin saber todavía si Chirac se presentará como candidato a un tercer mandato presidencial —anunció que lo desvelaría en el primer trimestre del año—, entre Sarkozy, ministro del Interior, y Villepin, primer ministro y favorito del presidente actual, parecen existir más diferencias que las que ambos mantienen con la candidata socialdemócrata Ségolène Royal, distinguida en los medios, más que por su programa, por ser la primera mujer que podría acceder a la Presidencia de la República. De esta forma, la carrera hacia el Elíseo en Francia nos revela una de las características de las democracias homologadas de la Europa del Bienestar: la ecualización creciente de las izquierdas y la derecha

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Chirac, presidente de la República francesa y copríncipe de Andorra

Resulta paradójico que el argumento de las últimas noticias sobre la carrera presidencial francesa tenga como protagonista a la competencia encarnizada entre los miembros de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido de la derecha standard fruto de la fusión entre varios partidos del centro-derecha.

El resumen es este: perfilándose Sarkozy como candidato único de la UMP, Chirac mueve los hilos para que, si no él, con un 80% del electorado en contra, y tampoco Villepin, en situación judicial delicada, sea la ministra de Defensa, Michèle Alliot-Marie, la contrincante que le arrebate algunos votos. Alliot-Marie decide finalmente no jugarse la imagen dentro de su partido contra Sarkozy a tres días del cierre del plazo de presentación de candidaturas. Pero no descarta presentarse por libre en los comicios, lo que indica que, sin ninguna posibilidad de victoria según los sondeos, su único propósito, como aliada de Chirac, sea sabotear a Sarkozy. Su estrategia se basaría en lo que pasó en las elecciones del 2002 con el partido socialista: un segundo candidato de centro-derecha podría provocar la eliminación de Sarkozy en la primera vuelta ante el ultraderechista Frente nacional. ¿Alguien da más en la lucha por conquistar el poder?

Parece que la deslealtad en el seno de un partido no basta, hace falta además la delincuencia. El «caso Clearstream» fue el escándalo que comenzó en 2004, cuando salieron a la luz acusaciones, falsas y anónimas, de que Sarkozy y otros políticos tenían cuentas en una entidad financiera con sede en Luxemburgo llamada Clearstream y de que estaban relacionados con una venta de fragatas a Taiwan en la que se habrían pagado sobornos. El nombre de Villepin ha aparecido vinculado a estas acusaciones, y según parece, a las órdenes de Chirac. El caso no se ha cerrado.

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Sarkozy y Villepin, rivales y miembros del gobierno

Con todo, a la deslealtad y la delincuencia, nos faltaba añadir la demagogia. A finales de diciembre saltó a las páginas de los periódicos una ONG llamada «Hijos de don Quijote» que fue capaz de llamar la atención sobre el problema de la indigencia en Francia instalando tiendas de campaña en pleno centro de París e invitando a los ciudadanos a pasar una noche en compañía de vagabundos.

Dos semanas después han conseguido que 300 tiendas se repartieran a lo largo del canal de Saint Martín y que su actividad haya tenido respuesta política. El primer ministro Villepin anunciaba el 3 de enero que el Gobierno francés se dispondría a presentar el próximo día 17 un proyecto de ley por el que «el derecho a la vivienda» se transformará en algo «exigible» ante la ley, como el derecho a la atención médica o la educación. Aún más, precisó que el 2012 sería el año en que «la ley se aplique a todas las personas o familias que viven en lugares insalubres o indignos». Nos preguntamos: ¿los Reyes Magos eran los padres o los ministros de la France?

En un país con tres millones de personas que habitan viviendas insalubres, en el que entre 80.000 y 100.000 personas duermen en la calle y otro millón lo hacen en condiciones precarias (camping, chabola...) ¿qué quiere decir Villepin con sus palabras salvo aprovecharse del cebo que le acaban de tender los HDQ para hacer campaña electoral? Por lo que podemos saber, promesas electorales de este tipo ya se remontan a las de Chirac en 1995, cuando el actual presidente dijo luchar contra la «fractura social». Entonces prometió «requisar las viviendas vacías» y acabar con «el escándalo de quienes no tienen techo donde cobijarse». El Alto Comité para el Alojamiento (sic) elaboró informes entre los años 2002 y 2005 que se fueron archivando y así hasta bloquear la ley votada en 2000 por los socialistas, que exigía a todos los ayuntamientos de Francia tener en su territorio municipal un mínimo de un 20% de vivienda social.

El vandalismo callejero institucionalizado

Por último, el engolfamiento de los políticos no ha evitado que los suburbios de importantes ciudades francesas como Estrasburgo, Lyon y Marsella hayan entrado en el nuevo año con la «tradicional» quema de automóviles, unos 400 esta Nochevieja, en lo que es ya vandalismo institucionalizado. Nada se ha hablado hasta ahora en esta campaña electoral de esta situación en la que está involucrado el problema de la inmigración musulmana y que sin embargo explica que la tercera fuerza política en Francia sea el Frente Nacional de Jean Marie le Pen, la extrema derecha de la que muchos se avergüenzan, pero que cuenta con un 17% en intención de voto.

¿Qué otra cosa podrá preocupar menos a Francia, con este panorama, que la «hoja de ruta» de Merkel para salvar el texto de la Pseudoconstitución europea al que los franceses ya dieron su rotundo «No»?


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