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Así transcurrieron las celebraciones del bicentenario de la Batalla de Bailén

Serpientes hispánicas de verano

El jefe de estado prefirió ignorarlas, como hacen los nacionalistas fraccionarios

Viernes 25 de julio de 2008, por Grupo Promacos

Como una serpiente de verano ha transcurrido el bicentenario de esta batalla, que durante tantos años fue un acontecimiento muy encarecido, con todo tipo de obras literarias y cuadros dedicados al evento. Hoy día, sin embargo, queda reducido a un mero rasgo de identidad de la «realidad nacional andaluza».

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Rendición de Bailén
¿Parte de la «realidad nacional andaluza»?

Fue el 19 de julio de 1808, aunque las primeras escaramuzas tuvieron lugar el 16 de julio, onomástica de la Virgen del Carmen y de la Batalla de las Navas de Tolosa del año 1212, cuando las fuerzas lideradas por el General Castaños vencieron a las del francés Dupont.

Sin embargo, el jefe de estado, Juan Carlos I de Borbón, prefirió no estar presente en Bailén y en ese momento se encontraba llegando a su habitual destino de vacaciones en Mallorca. De esta manera, el bicentenario de tan crucial batalla para la Guerra de la Independencia Española quedó en un acontecimiento deslucido.

Todo ello se suma a la deliberada voluntad del PSOE de boicotear los eventos dedicados a los bicentenarios, como cuando reivindicó a los afrancesados en pleno 2 de mayo. Voluntad resultante de las ingenuas ideas de nuestro Gobierno, empeñado en contradecir a la Constitución de las Cortes de Cádiz de 1812, en la que su artículo 2 estipula que la nación no puede ser propiedad de una persona, en este caso de varios caciques en sus autonomías, que semejan a los feudos del Antiguo Régimen.

Ante esta verdad incómoda que afirma la mera existencia de la Nación española, que el PSOE se cuida de no gritar muy alto, parece que acontecimientos como la Batalla de Bailén acabarán siendo no un episodio de la guerra de la independencia española, sino un rasgo de identidad, meramente distintivo eso sí, de una fantasiosa y estúpida «realidad nacional andaluza», con Blas Infante como padre fundador.

En un país, como España, que ha reducido la festividad de su patrono, Santiago Apóstol, a una mera festividad local de las autonomías del País Vasco, La Rioja, Madrid o Galicia, sin duda que la secesión de sus partes se va haciendo efectiva. Máxime cuando los historiadores patrios se vuelven afrancesados y afirman que el Camino de Santiago fue un invento francés, y más concretamente de Carlomagno, porque una vez tuvo un sueño en el que se le apareció el Apóstol y le seguía hasta realizar el Camino en dirección a Compostela. Algo que, sin embargo, jamás sucedió pero que estos historiadores dan como válido históricamente. Efectivamente, de ilusiones también se vive.

Desde el Grupo Promacos destacamos esta secesión de festividades y eventos que acabarán constituyendo, si no se remedia a tiempo, una secesión política efectiva, una vez que nada nos sea común a los españoles.


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