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Movimiento inesperado para la oposición

La Iglesia Católica de Ecuador acepta el diálogo con Rafaél Correa

Han sido los primeros en ofrecer su consejo al consenso ofrecido desde la Alianza PAIS

Miércoles 1ro de octubre de 2008, por ER. Quito

La Iglesia Católica de Ecuador ha pasado de ser uno de los máximos enemigos del proyecto constitucional del presidente Rafaél Correa, alineándose con los elementos más conservadores de la oposición, a ser los primeros en aceptar los resultados y en ofrecer su diálogo y su consejo en la nueva senda política nacional abierta este domingo

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El clero católico en la Basílica de San Pedro de la Ciudad del Vaticano
La Institución no estatal más exitosa de la Historia se adapta a los nuevos tiempos del Ecuador

La más alta instancia de la jerarquía católica, apostólica y romana de Ecuador se convirtió durante la campaña electoral, en voz principal de la oposición al proyecto constitucional del presidente de Ecuador Rafaél Correa. En concreto, sus ataques fueron radicales en lo que se refería a la legalización del matrimonio homosexual, la legalización del aborto y, sobre todo y por encima de lo anterior, en la excesiva concentración de poder en manos de la Presidencia. La inédita intervención del clero católico, la religión mayoritaria de los ecuatorianos (95%; según encuestas, y por encima de Gobierno y Ejército, la Iglesia Católica es la institución más creíble del país), y de toda la Hispanidad, fue vista como inédita en las últimas décadas, y se criticó su influencia en la población más política que moral. Pero la religión es también política, como se ha demostrado en toda la Historia desde que las religiones primarias, que rendían culto a los animales, aparecieron. Correa afirmó sentirse traicionado, ya que según él todas las partes de la nueva Constitución fueron aprobadas entre todas las partes, incluída la Iglesia.

Tras una muy dura campaña electoral, el clero católico, demostrando la sabiduría que le ha permitido sobrevivir a 2000 años de historia como la Institución no estatal de más éxito, ha dado la vuelta tras saberse los resultados afirmativos para Correa. Monseñor Antonio Arregui, que se ha erigido portavoz de la Iglesia, ha dicho en rueda de prensa que la Iglesia Católica ve el referéndum como una manifestación legítima del sentir nacional y que respeta el resultado. La frase que más ha sorprendido de Arregui ha sido:

«La Iglesia nunca estuvo en campaña, lo que buscaba era orientar la conciencia de los católicos sobre ciertos artículos.»

Y en cierto sentido tiene razón, porque la Iglesia jamás se opuso a la totalidad de la nueva propuesta de Correa, sino a los artículos antes mencionados (concentración excesiva de poder presidencial, aborto y legalización del matrimonio homosexual). Mientras el MPD celebra el triunfo del Sí como el fin de la oligarquía y el neoliberalismo, la Iglesia Católica se adapta a las circunstancias y, no nos extrañaría, blandería la espada antiliberal y anticapitalista (espada que, desde sus dogmas, siempre agitaron) yendo de la mano del creciente bolivarianismo. Probablemente, si no son tontos, los cardenales, obispos y sacerdotes católicos en Iberoamérica tarde o temprano serán punta de lanza del socialismo del siglo XXI, a pesar de los problemas que tienen en otros países como Bolivia o Venezuela.

Sin embargo, y ya es tónica recurrente, la creciente Iglesia Evangélica (protestante calvinista de origen yanki) se ha propuesto sustituir a la Católica al frente de la oposición conservadora. Al protestantismo, como al judaísmo, al budismo o al Islam, los cambios políticos, científicos y tecnológicos, no les hacen recular, les dan igual y así siguen medrando, conservando sus fundamentos. Un portavoz evangélico ha espetado:

«Vamos a seguir diciendo la verdad desde los púlpitos, mantenerse como una voz de orientación moral ciudadana y hacer prevalecer la obediencia a Dios.»

La presión evangélica es total en todo el continente iberoamericano. Como dijo el antropólogo David Stoll:

«Pero ¿qué sucede con las iglesias que descienden de la antigua Ginebra, de Juan Calvino y de la Reforma en Europa? ¿Qué hay de los protestantes evangélicos de América Latina? Debido a la influencia de los misioneros norteamericanos, generalmente bastante conservadores en política, es más fácil observar cómo los evangélicos latinoamericanos mantienen el statu quo que cómo lo cambian. En todo, excepto en la religión, parecen estar dedicados menos a la protesta que a la conformidad, y menos a ser autores de las revoluciones que productos de las fracasadas. En América Latina, es fácil concluir que el papel que los protestantes desempeñaron en la Reforma Europea ha pasado a los católicos radicales.»


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