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Ingerencias de la izquierda indefinida española en México denunciadas por la reacción mexicana

La fracción parlamentaria del PAN denuncia la intervención de Izquierda Unida de España en congreso de la APPO (Oaxaca)

Los pasados 11 y 12 de noviembre, una delegación de Izquierda Unida participó en el Primer Congreso de la APPO: el PAN los acusa por intentos de desestabilización del país

Domingo 31 de diciembre de 2006, por ER. México DF

Los diputados de la fracción parlamentaria del partido de la derecha mexicana (PAN), acusaron recientemente a la organización política española Izquierda Unida (IU) por su «ingerencia desestabilizadora» en el país tras la participación de una delegación de IU en el Primer Congreso de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), llevada a efecto los pasados 11 y 12 de noviembre de 2006.

La Reacción

Según los diputados conservadores, IU practica un «ideologismo extremo» (sic) de perniciosos efectos para el país por cuanto a que, con la implantación política de tal «ideologismo», catalizan la inestabilidad política en el estado de Oaxaca.

Moviéndose a sus anchas en las pequeñas seguridades ideológicas y discursivas a las que nos tienen acostumbrados tantos y tantos parlamentarios (y no nada más los de la derecha sino prácticamente toda la clase política), una pequeñez desde la que, seguros de sí mismos y de su «corrección política», se auto-constriñen siempre y de modo fundamentalista –sin salirse nunca de ahí hasta que deje de convenirles– al estricto marco constitucional –todos parecen y hablan como abogados–, los diputados conservadores consideran que la participación de IU en asuntos nacionales atenta contra nuestra soberanía y contra al artículo 33 constitucional (en donde se prohíbe la intervención de extranjeros en asuntos políticos internos): esto «es una clara trasgresión al artículo 33 de nuestra Constitución Política y violenta la soberanía», sostuvieron los diputados conservadores Alejandro Landero Gutiérrez y Cristian Castaño Contreras, según el periódico La Jornada del 30 de diciembre de 2006.

Ante tales circunstancias, los legisladores panistas han pedido que la Secretaría de Gobernación tome cartas en el asunto y gire las instrucciones pertinentes a efectos de evitar que, en futuras ocasiones, una intervención de esta naturaleza pueda volverse a repetir.

Y para rematar, los flamantes diputados conservadores, desde un formalismo simplista y leguleyo que les impide ver la complejidad material de toda dialéctica política, es decir, la complejidad que traba a una dialéctica de Estados con una dialéctica de clases, presentan con aplomo la típica fórmula de manual de secundaria, de diplomado de derechos humanos o de cooperación internacional: «los mexicanos estamos abiertos a que organizaciones serias e independientes puedan desarrollar labores de observación para garantizar la defensa de los derechos de las personas, pero no consentimos, por ningún motivo, que un grupo portador de un ideologismo extremo se introduzca al país con fines de desestabilización».

¿Pero entonces cómo debemos interpretar a las organizaciones ideológicas «internacionales» como la Internacional Demócrata de Centro o la Organización Demócrata Cristiana de América, que tiene como dirigente, por cierto, al señor Manuel Espino, líder a la vez del PAN (el partido de los señores Landero Gutiérrez y Castaño Contreras), y persona cercana, cercanísima, si no es que miembro directo de la organización de ultra-derecha mexicana conocida como el Yunque (Organización Nacional del Yunque), considerado por sus miembros como un ejército de Dios y como destinado a edificar la Ciudad de Dios? ¿Qué pensarán nuestros diputados reaccionarios del PAN sobre esta organización? ¿La considerarán seria e independiente y exenta de todo tipo de ideologismos extremos?

Dicho lo anterior, y si ajustamos un poco nuestro juicio, nos parece entonces que no es que los parlamentarios conservadores del PAN estén preocupados tanto por la salvaguarda de la soberanía en forma genérica o de la existencia de ideologismos extremos (en forma también genérica); es decir, que no estamos frente a miembros de la clase política que, antes que otra cosa, sean demócratas puros y dialogantes, preocupados por el Estado de Derecho, la Democracia, la Soberanía y las Instituciones; no, estamos frente a miembros de un bloque político ideológico bien preciso, cuya preocupación fundamental es empujar materialmente sus intereses económico-políticos, su ideología y, acaso, si es que ellos también son miembros del Yunque, preocupados por edificar en México, cual fieles soldados del Señor, la Ciudad de Dios.

¿Por qué no nos lo dicen de frente para enterarnos de una buena vez de lo que se trata todo y para saber a qué habremos de atenernos? ¿Por qué tanto democratismo, tanto armonismo, tanto diálogo y tanto humanismo? Por que, claro, la derecha, para negarse, en economía es liberal y en doctrina es humanista: pero nunca derecha. ¿Por qué, en definitiva, tanto cinismo político?

La indefinición

Pero, por otro lado, el idealismo humanista, ético e indefinido de IU y tantas otras –bienintencionadas sin duda– organizaciones internacionales (ONG) y colectivos Alicia, que, con la bandera de la izquierda, la nueva izquierda o la izquierda moderna (¿postmoderna?), claman no ya por la Ciudad de Dios sino por «otro mundo», y que apoyan «otras campañas», «otros saberes», «otras culturas», «otras pedagogías», «otras sexualidades», «otras espiritualidades» y, en definitiva, que apoyan acríticamente todo lo que provenga de «el Otro» (en función de un relativismo y una tolerancia absolutos); este idealismo humanista indefinido, decimos, sin perjuicio de los aportes económicos o materiales (voluntariado) que acaso aporten a multiplicidad de «movimientos sociales» por todo el mundo (como es el caso de la APPO, pero también y de modo arquetípico al EZLN), reproduce a nuestro juicio la confusión ideológica que define a la izquierda mundial de nuestro presente, fundamentalmente tras la caída de la Unión Soviética, es decir, tras la desaparición efectiva del socialismo realmente existente.

En otras palabras, las aportaciones ideológicas que Izquierda Unida, en nuestro caso concreto, hace a la APPO, según leemos en las declaraciones de unos y otros, antes que clarificar un derrotero definido de acción política, contribuyen a oscurecer una nebulosa ideológica que, por su factura contestataria (para muchos en esto consiste «ser de izquierda»), permite que cualquier cosa entre en su órbita sin ningún control ideológico preciso (por que aquí todo cuela ya): movimientos étnicos-indigenistas que llevan «500 años en resistencia» –confundiendo soberanamente el concepto de nación étnica con el de nación política, que nace, ni más ni menos, de la mano de la primera generación de izquierda: la jacobina, refundiendo todas las nacionalidades étnicas existentes en el Antiguo Régimen francés en torno de una indivisible (unitaria) nación política: Francia republicana y revolucionaria–, anarquistas okupas, ecologistas, feministas, estudiantiles, &c., &c.

Es decir, que lo que hacen Izquierda Unida y todas las ONG’s Alicia que rondan por el mundo desparramando solidaridades éticas y armónicas, no es otra cosa que proporcionar la materia ideológica de lo que denominamos como izquierda indefinida, una izquierda orientada más por utopías o por «pensamientos críticos» de variada índole (sobre todo de índole ética, pedagógica, humanista, lúdica, esotérica, sociológica, pero nunca política, en el sentido en el que aparece ésta vinculada con el Estado, con la guerra, con el poder, sus contradicciones y con las durezas de la Realpolitik) y muchas de ellas produciendo pena ajena por su ridiculismo y sentimentalismo ético y multicultural estetizado (como el del indigenismo que sigue viendo a los indígenas como niños tiernos, nobles y buenos, según el romántico estilo de Rousseau):

«Queremos traer a nuestro país una correcta información sobre las verdaderas causas de la intransigencia por parte del gobierno mejicano del Sr. Fox, de la generación de un conflicto que pudiendo ser resuelto con negociación se lleva a un extremo a fin de permitir una intervención que no pretende más que la implantación de los objetivos económicos y estratégicos del Plan Puebla Panamá.» (que provocará desalojo de los pueblos indígenas y mercantilización en manos extranjeras de sus bienes naturales).

«Durante nuestra visita estrecharemos lazos con organizaciones sociales del país e intentaremos contribuir a la defensa de una nueva América Latina», nos dice Milagros Hernández, Secretaria de Movimientos Sociales de IU-Madrid en http://www.iu-hortaleza.org/article.php?sid=1859

Al margen de artículos 33 y de atentados a la soberanía de México, ¿a dónde nos quieren llevar estos ideólogos de la izquierda indefinida blanda europea con su humanismo ético y bobo y que nos parece, diciéndolo con Lenin, puro jesuitismo político?

Desde nuestras coordenadas, y por nuestra parte, no nos quedamos ni con la reacción fundamentalista y conservadora de la derecha mexicana ni con el idealismo ético y abstracto de la izquierda indefinida mundial que, por más «anti» que sea (anti-sistema, anti-globalización, anti-capitalista, anti-explotación, anti-opresión, anti-poder, anti-estado, anti-imperialista, anti-guerra, etc.), o quizá más bien por eso, deja las cosas, a nuestro juicio, aún más oscurecidas y confusas que antes y representa un freno para el racionalismo materialista que, por histórico, es realista (estoico).


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