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Cena de Amigos de la Nación Española en Madrid

La Fundación para la Defensa de la Nación Española fija principios y estrategias en Madrid

El pasado viernes 12 de enero se reunieron, en el Salón del hotel Velázquez de Madrid, unas doscientas personas dispuestas a defender a la Nación Española

Lunes 15 de enero de 2007, por ER. Madrid

En contraste con los españoles que, bien aterrorizados por la banda criminal ETA, bien por flojera ideológica o estupidez patológica, piden que se dialogue y negocie, con los terroristas, la «autodeterminación y la territorialidad» del País Vasco, DENAES defiende el principio de la unidad de España como garantía de la supervivencia de la Nación

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El emblema de DENAES
si una de las ramas del árbol de España se arranca, es ella la que se seca

La maestra de ceremonias, Isabel Durán —la periodista que, junto a Carlos Dávila, también presente en la reunión, ha escrito el libro La gran revancha, en donde trata, según reza el subtítulo de la obra, de «la deformada memoria histórica de Zapatero» y los vínculos de su, ya famoso, abuelo con la masonería— comenzó su presentación del acto con la frase de Julián Marías: «Lo que más me inquieta es que en España todos se preguntan: ¿qué va a pasar? Casi nadie se pregunta: ¿qué vamos a hacer?»

La misma, por cierto, que aparece en el carné de «amigo de la Nación».

Tras la presentación de Durán, fueron tomando la palabra, por este orden:

Francisco Caja, Patrono de Honor, profesor de Filosofía en la Universidad de Barcelona que afirmó su voluntad de «resistir a los privilegios», en alusión al regreso al Antiguo Régimen que quieren imponer los secesionistas y a los peajes, como la imposición de la lengua regional sobre la española, que exigen a los hijos de la Nación Española.

Le siguió Cristina López Schlichting, periodista y directora del programa La tarde con Cristina, de la COPE, quien denunció el carácter mitológico en el que se cimientan los desvaríos separatistas, en contraposición a la realidad histórica y política de España. López Schlichting defendió que «España no es un mito». Por último, recordó que «asesinar no es un accidente trágico», en alusión a las palabras con las que Rodríguez Zapatero definió, por dos veces, los atentados etarras.

Después, Amando de Miguel, sociólogo y escritor, también Patrono de Honor de la Fundación expresó su esperanza: «Nos levantaremos como el 2 de mayo de 1808, hay que confiar en el pueblo español.» Precisamente, con el propósito de dar a esta expresión «pueblo español» unos límites precisos y un contorno determinado con claridad, distinguió el concepto de nación histórica del de nación política, siguiendo la distinción de Gustavo Bueno —quien, como de Miguel, también es Patrono de Honor de DENAES— prácticamente al pie de la letra, aunque sin citarlo.

Gabriel Cisneros, diputado del PP, Patrono de Honor —y sobreviviente, como recordó Isabel Durán, a los disparos, por la espalda, de Arnaldo Otegui, portavoz de ETA-Batasuna, a quien Rodríguez Zapatero calificó de «hombre de paz»— arrancó los aplausos del auditorio cuando afirmó: «Hay que pensar que las muertes no han sido en vano.»

Adolfo Prego, vocal del Consejo General del Poder Judicial, también Patrono de Honor, dijo, tras Cisneros, que «España está en una situación gravísima, de riesgo, no sabemos quiénes somos y esto hay que recuperarlo con la historia. España no es la finca particular de nadie y pertenece a las generaciones futuras tanto como a nosotros».

Fernando García de Cortázar, historiador y, como los anteriores, Patrono de Honor, hizo, a continuación, un discurso salpicado de anécdotas, adornado con un tono jovial e irónico. A partir de una noticia del Hola, la boda de la argentina Máxima Zorreguieta con Guillermo de Holanda, en la que, por lo visto, se decía que la argentina se emocionó al oír un tango en la boda, mientras que Bach, que sonó en la iglesia, y la maravillosa ceremonia europea, le resultaron indiferentes, Cortázar recordó la necesidad de reconocer lo propio de nuestras tradiciones y nuestra cultura hispana.

El siguiente orador, también patrono de la Fundación, físico nuclear y uno de los más brillantes políticos de España y del PP, Alejo Vidal Cuadras, pronunció un contundente, pero no por ello menos preciso, discurso en donde, entre otras cosas, indicó que «la constitución del 78 ha cumplido su ciclo porque su letra ha sido tan mancillada que ya no sirve». Aseguró que ahora «es el momento del combate y de la victoria» e hizo alusión a la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre, presente en la sala, que ha demostrado que no hay por qué reformar Estatuto alguno.

Vidal Cuadras insistió en que las regiones y comunidades de España no tienen sentido si se quiebra la Nación Española. Sin el proyecto nacional no se puede entender ninguna comunidad.

Después de la intervención de Alejo tomó la palabra, Jaime Mayor Oreja, diputado del PP que remarcó la importancia de DENAES: «Esto no es simplemente una fundación: España es una gran nación y es el eje de la alternativa del próximo gobierno de España. Lo único que hoy es importante es saber que España es una gran nación».

Esperanza Aguirre, se refirió al árbol cuyo tronco, del color de la bandera de España, sostiene las ramas, con los colores de las comunidades y regiones españolas: «como el emblema de la fundación nos enseña, si una de las ramas del árbol de España se arranca, es ella la que se seca».

Hasta aquí los discursos antes de la cena; después, durante la misma, intervinieron ya desde sus mesas, sin subir al estrado, Jaime Larrínaga, el cura de Maruri, también patrono de honor, Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT, muy aplaudido, Inma García del Castillo, vicepresidenta del Foro Ermua y Mikel Buesa, entre otros.

El discurso de clausura corrió a cargo de Santiago Abascal, presidente de la Fundación.

Abascal fijó con claridad los fundamentos y el sentido de la lucha que debemos estar dispuestos a dar en el futuro inmediato y que, desde El Revolucionario, también vamos a defender. Santiago dijo que «España es fundamental para la Constitución; corresponde abonar el terreno para que el acuerdo en torno a la Constitución, el ’espíritu’ de la unidad del 78, tenga ahora ’otra letra y otra música’. España está en serio riesgo y de cómo lo afrontemos dependerá el papel que tenga en la Historia Universal.» (cuando pronunció estas palabras le interrumpieron los aplausos del auditorio). «Lo que hoy estamos viviendo es la agonía constitucional. El sistema político se asienta sobre unas estructuras que cuartean la nación; así que hay que reformarlas y saber que el Estado de las Autonomías ha cumplido. El debate no se puede situar entre defensores y vulneradores de la Constitución, sino entre quienes ya han vulnerado el principio de la soberanía nacional y los que quieren defenderlo. La unidad nacional no es sólo la unidad territorial, sino que nos referimos a la nación como realidad social, a la gente; la Fundación DENAES no tiene otro requisito que amar a España y dar la batalla por el patriotismo.»

Después vino la entrega del carné al socio mil, un joven que también pronunció unas palabras.

Otras personalidades presentes en el salón del hotel Velázquez, fueron: Gustavo Bueno Sánchez, profesor de la Universidad de Oviedo, en representación de la Fundación Gustavo Bueno; Luis del Pino, el periodista especializado en el 11M; Carlos Dávila, antes mencionado; Jesús Laínz, que acaba de publicar el libro La Nación falsificada y el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Felicísimo Valbuena.

Desde estas páginas damos la enhorabuena a la Fundación DENAES y manifestamos nuestra identificación con la lucha a la que nos anima. El proyecto de una séptima generación de la izquierda necesita de la unidad de acción de la Nación Española, en el marco de la gran nación hispana, pues de su existencia dependen buena parte de las posibilidades de cristalización del proyecto mismo.

Ante la ofensiva separatista y la inacción, cuando no complicidad explícita con ella, del gobierno socialdemócrata y de buena parte de la ciudadanía, envilecida por la comodidad y embrutecida por ideologías delirantes e infantiles, se hace imprescindible que la Nación Española levante la voz y se resista, con toda la fuerza disponible, a desaparecer, fracturándose en señoríos, de la Historia Universal.


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